Google está a punto de dar un paso crucial en su visión de establecer centros de datos en el espacio. La próxima semana, la compañía lanzará un prototipo de satélite equipado con chips de inteligencia artificial. Esta misión inicial busca recopilar datos esenciales sobre la resistencia de estos componentes al lanzamiento y al entorno espacial, sentando las bases para futuras implementaciones más ambiciosas.
Google se prepara para un avance significativo en su iniciativa de centros de datos espaciales. La próxima semana, la empresa lanzará y pondrá en órbita el primer prototipo de satélite que incorpora chips de inteligencia artificial. El propósito de esta misión no es operar un centro de datos orbital de inmediato, sino más bien recolectar la información inicial sobre la capacidad de estos chips para soportar las condiciones del lanzamiento y el ambiente espacial.
Google efectuará el lanzamiento del prototipo, denominado Suncatcher, como parte de la misión Transporter-18 de SpaceX, en colaboración con Planet Labs. En esta fase inicial, se colocarán en órbita baja terrestre cuatro unidades de procesamiento tensorial (TPU) de Google. El objetivo principal de este vuelo no es ejecutar cargas de trabajo de IA, sino someter las TPU a las condiciones reales de un lanzamiento para evaluar su comportamiento antes de emprender misiones de mayor envergadura.
Con esta operación, Google pretende evaluar tres desafíos principales:
Vibración y fuerzas: La primera incógnita es si los chips podrán resistir la fuerza y las vibraciones generadas durante el lanzamiento. Aunque el trayecto durará apenas diez minutos, la nave estará expuesta a fuerzas de hasta 10 g, lo que equivale a diez veces la gravedad terrestre, con picos de hasta 100 g en ciertos componentes.
Radiación en órbita: Google ya llevó a cabo pruebas en laboratorio, exponiendo sus chips a una dosis de radiación equivalente a la que recibirían durante cinco años en el espacio, y los resultados fueron positivos.
El calor: Por último, se aborda el desafío de la gestión térmica, un aspecto crítico debido a que en el espacio, al no haber aire, la disipación del calor no puede realizarse de la misma manera que en la Tierra.
Project Suncatcher es el nombre que Google ha dado a esta iniciativa con la que busca explorar la viabilidad de establecer centros de datos en el espacio. La propuesta consiste en utilizar satélites equipados con chips de IA, que se alimentarían de energía solar y podrían intercambiar datos entre sí mediante láseres de alta velocidad. Si esta misión inaugural resulta exitosa, el plan de Google contempla tener dos satélites en órbita para el año 2027, con el fin de probar la tecnología láser.
La construcción de infraestructura para la inteligencia artificial ha encontrado un cuello de botella en la disponibilidad de energía, lo que ha llevado a las empresas a considerar la opción de llevarla al espacio. En órbita, los satélites pueden captar energía solar de forma casi continua, lo que teóricamente permitiría alimentar grandes clústeres de computación sin depender de las redes eléctricas terrestres ni de terrenos con suficiente capacidad energética. Actualmente, existen varias iniciativas en curso, aunque persisten numerosas interrogantes sobre su viabilidad.