El efecto nocebo en la sensibilidad al gluten: Cuando la expectativa supera al alimento

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Un estudio reciente ha explorado cómo la expectativa de consumir gluten puede desencadenar síntomas gastrointestinales en personas que se autodiagnostican con sensibilidad al gluten, incluso cuando este no está presente. Este fenómeno, conocido como efecto nocebo, sugiere que el malestar es real, pero su origen puede estar más relacionado con la anticipación que con la proteína del trigo en sí. Se destaca también el papel de otros componentes del trigo, como los fructanos, como posibles responsables de los síntomas.

Dentro del ámbito de las intolerancias alimentarias, existe la creencia de que algunas personas celíacas o alérgicas podrían estar provocando sus propios síntomas. Sin embargo, la realidad es que una persona celíaca no genera daño intestinal con el pensamiento, ni alguien con alergia al trigo produce una respuesta inmunitaria automáticamente. Hay una excepción: aunque un celíaco no puede fingir sus síntomas, el "efecto nocebo" es bien conocido y puede amplificar síntomas reales, favoreciendo diagnósticos erróneos, especialmente en individuos que se autodiagnostican como "sensibles al gluten".

Este concepto no se limita a la cultura popular; un ensayo publicado recientemente buscó demostrar cómo la expectativa podía superar al alimento. Para ello, un equipo internacional reclutó a adultos que afirmaban tener sensibilidad al gluten, tras haber descartado previamente celiaquía o alergia.

Los participantes fueron engañados. La estrategia consistió en confundirlos completamente: a algunos se les dijo que consumirían algo con gluten (cuando en realidad no era así), y a otros se les indicó lo contrario. De esta forma, se manipularon dos variables de forma completamente ciega.

El resultado indicó que la combinación de "esperar comer gluten" y realmente consumirlo generó muchos síntomas gastrointestinales. No obstante, dentro de cada grupo de expectativa, la ingesta real de gluten no tuvo un efecto significativo. Así, el malestar que sentían los pacientes era genuino, pero el desencadenante no era la proteína del trigo, sino la expectativa de sentir malestar por su consumo.

Esto concuerda con una revisión previa de diez ensayos doble ciego con más de 1.300 participantes. Tras analizar a pacientes con sospecha de sensibilidad no celíaca, solo el 16% mostró síntomas atribuibles específicamente al gluten. En contraste, un abrumador 40% presentó una respuesta nocebo, experimentando síntomas iguales o peores al consumir un placebo inofensivo. Los pacientes no se lo inventan, aunque pueda parecerlo. Aquí, el nocebo no es equivalente a fingimiento o debilidad psicológica, sino a un proceso psicobiológico donde el cerebro, el sistema nervioso autónomo y el contexto participan involuntariamente en la generación de síntomas reales como dolor, náuseas o fatiga. De este modo, el paciente sufre, pero atribuye erróneamente la causa de su sufrimiento al gluten.

El culpable. Cuando alguien elimina intencionalmente el trigo de su dieta y experimenta una mejoría, automáticamente se asume que el gluten era el problema. Sin embargo, el trigo contiene muchos otros componentes, entre ellos los fructanos, un tipo de carbohidrato fermentable que podría ser el responsable oculto de estos síntomas.

Un ensayo publicado en Gastroenterology analizó a 59 personas que seguían dietas sin gluten por iniciativa propia. Se observó que, al someterlos a pruebas a ciegas con barras de cereal que contenían gluten, fructanos o placebo, los fructanos produjeron puntuaciones de hinchazón y dolor gastrointestinal muy superiores a las del gluten. De hecho, el gluten no mostró diferencias significativas frente al placebo.

La brecha del autodiagnóstico. El contraste entre lo que creemos tener y lo que realmente tenemos es considerable. Actualmente, en Europa, un porcentaje de la población se autodeclara alérgico a algún alimento sin que haya sido médicamente demostrado. Lo mismo ocurre con los fármacos; a veces, los pacientes manifiestan ser alérgicos, por ejemplo, al ibuprofeno, porque experimentaron un efecto adverso común, aunque no se haya demostrado una alergia real.