Nuevas regulaciones de tráfico a partir de octubre: multas de 100 euros para menores de 15 años que usen patinetes eléctricos, responsabilidad de los padres

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A partir del 1 de octubre, el Reglamento General de Circulación implementa cambios significativos, especialmente para usuarios de patinetes eléctricos. Se prohíbe su uso a menores de 15 años, con multas de hasta 100 euros que recaerán sobre los padres. Además, se establecen nuevas obligaciones como el uso obligatorio del casco y chalecos reflectantes, buscando mejorar la seguridad vial y reducir los riesgos asociados a estos vehículos.

A partir del 1 de octubre, el Reglamento General de Circulación experimentará una serie de modificaciones que impactarán principalmente a usuarios de patinetes eléctricos, motocicletas, ciclistas y conductores que realicen adelantamientos. Este artículo se enfoca en el endurecimiento de la normativa para patinetes eléctricos, ya que desde esa fecha, cualquier persona menor de 15 años que los utilice podrá ser multada con hasta 100 euros, una sanción que deberán asumir sus padres.

Las nuevas disposiciones provienen del Real Decreto 518/2026, una actualización del Reglamento General de Circulación aprobada por el Consejo de Ministros en junio y cuya entrada en vigor es este mes de octubre. A partir de entonces, solo podrán circular en un vehículo de movilidad personal (VMP), categoría que incluye a los patinetes eléctricos, las personas que hayan cumplido 15 años. Conducir siendo menor de edad se considera una infracción leve, sancionable con una multa de hasta 100 euros, según lo estipulado en la Ley de Tráfico, y la responsabilidad de pago recae sobre los padres.

El artículo 82.b de la Ley de Tráfico establece que, cuando un menor de 18 años comete una infracción, los padres, tutores o cuidadores legales son responsables solidarios, en ese orden, por no haber prevenido la situación. En la práctica, esto implica que si un niño de 13 años utiliza un patinete eléctrico para ir al colegio, la multa de 100 euros se dirigirá a los padres. No obstante, realizar el pago dentro de los 20 días siguientes a la notificación reduce el importe a la mitad, quedando en 50 euros.

Las reformas no se limitan solo a la edad. Esta misma actualización introduce otras obligaciones para los conductores de patinete, sin importar su edad. El casco se vuelve obligatorio para todos, sin excepciones, tanto en entornos urbanos como en vías ciclistas interurbanas. Adicionalmente, se exige el uso de chalecos reflectantes en condiciones de baja visibilidad, como la noche, la lluvia o la niebla, y son obligatorios en todo momento para conductores profesionales, como los repartidores. El incumplimiento de estas normas conlleva una multa de hasta 200 euros, ya que se clasifican como infracciones graves. Estas medidas se suman a las normas ya vigentes desde enero, cuando se estableció la obligatoriedad de un seguro y un número de identificación oficial para cada patinete.

Estos cambios drásticos se impulsan principalmente por la percepción y el peligro real que representan los patinetes. Según un estudio publicado en Scientific Reports, basado en registros de traumatismos graves en Inglaterra y Gales, los conductores de patinete atendidos por caídas sufrieron lesiones cerebrales a un ritmo aproximadamente tres veces superior al de los motociclistas. En el programa de Alberto Herrera en la COPE, también se subraya que, al estar de pie, con las manos hacia adelante y sobre dos ruedas pequeñas, cualquier bache puede provocar una parada repentina mientras el cuerpo continúa su movimiento hacia adelante. Motor16 también compartió una encuesta del RACC de Cataluña en Barcelona, la cual reveló que el 78% de los peatones identificaba a los patinetes eléctricos como el vehículo que les generaba mayor inseguridad, principalmente debido a que sus conductores utilizan las aceras.

Las normas que ya estaban vigentes se mantienen y ahora coexisten con las nuevas. Entre ellas, sigue prohibido circular por aceras o zonas peatonales, llevar un pasajero, usar el teléfono móvil o auriculares mientras se conduce, y se mantiene la tolerancia cero al alcohol o las drogas, con multas que pueden alcanzar los 1.000 euros.