Las emisoras de radio públicas, privadas y asociativas de Francia han unido fuerzas para pedir a la Unión Europea que obligue a los fabricantes a incluir receptores de radio FM y DAB+ en todos los vehículos nuevos vendidos en la UE. Esta iniciativa surge en un contexto donde cada vez más marcas optan por eliminar este componente, dejando el entretenimiento en manos de la conectividad móvil. La solicitud busca garantizar el acceso universal a un medio considerado esencial para la información y la seguridad.
Todas las emisoras de radio francesas, incluyendo las públicas, privadas y asociativas, han lanzado un llamado de auxilio a la Unión Europea. Su objetivo es preservar la presencia de la radio tradicional en los automóviles, un medio que históricamente ha ofrecido información, entretenimiento y compañía durante los viajes. El sector radiofónico francés ha instado a la Comisión Europea a establecer como requisito que todos los coches nuevos comercializados en la Unión Europea incorporen un receptor de radio de serie. Esta petición llega en un momento crucial, mientras las instituciones europeas debaten una nueva legislación sobre telecomunicaciones.
La tendencia actual muestra que un número creciente de fabricantes de automóviles están eliminando el receptor de radio de sus vehículos nuevos, priorizando las opciones de entretenimiento basadas en el móvil, la conectividad y el streaming. Por ejemplo, Dacia ha suprimido la radio en la versión "Essential" de su modelo Spring, y Citroën ha hecho lo mismo en determinadas versiones del C3. Esta práctica no se limita a los fabricantes europeos, sino que también se observa en marcas estadounidenses como Tesla.
Aunque el receptor de radio no es uno de los componentes más costosos de un vehículo, su eliminación contribuye a reducir los gastos de fabricación. Representa un componente menos que ensamblar, homologar e integrar, lo que resulta significativo en los modelos de entrada donde cada euro influye en el margen de beneficio. Además, la preferencia por sistemas multimedia centrados en la conectividad y el streaming relega la radio tradicional a un plano secundario o a una característica adicional, disponible solo en versiones de mayor precio.
El sector radiofónico solicita a los gobiernos francés y europeo que se asegure el acceso directo y sin coste a la radio FM y DAB+ en los vehículos. Específicamente, instan a los responsables políticos europeos a hacer obligatoria la instalación de un receptor FM y DAB+ en todos los vehículos nuevos de las categorías M, N y L matriculados en la Unión Europea. Subrayan que la radio sigue siendo el medio de comunicación más fiable y accesible, proporcionando a millones de ciudadanos europeos acceso gratuito, anónimo y directo al debate democrático, a información veraz, a una programación cultural diversa y a música en todas las regiones. La importancia del anonimato en la era actual es un punto clave. Asimismo, mencionan ejemplos donde la radio fue fundamental, como el apagón en España del año pasado o los incendios de este verano.
Existe una normativa europea, el Anexo XI, vigente desde 2020, que estipula que si un coche nuevo incluye autorradio, este debe ser compatible con DAB+, el estándar digital que gradualmente reemplaza a la FM. Sin embargo, esta obligación solo aplica si el vehículo ya incorpora un autorradio, lo que no impide que un fabricante comercialice un coche sin ningún receptor de radio, precisamente la situación que se está presentando.
La Digital Networks Act (DNA), que aún debe ser aprobada por el Parlamento Europeo y el Consejo para convertirse en ley, integrará varias normativas existentes, incluyendo el Código Europeo de Comunicaciones Electrónicas. Es en esta revisión donde la asociación de emisoras busca incluir la obligatoriedad de FM+DAB+ para todos los vehículos nuevos. Con la propuesta actual, el DAB+ solo seguiría siendo obligatorio para los coches que ya disponen de autorradio, sin solventar esta laguna legal.
Hasta el momento, ningún fabricante se ha pronunciado sobre este asunto, pero sus decisiones de producto son elocuentes. Si la legislación no se modifica, un comprador podría adquirir un coche nuevo y, concentrado en los acabados o la potencia del motor, no percatarse de que no incluye radio de serie. Esto implicaría depender del teléfono móvil, los datos o una suscripción de streaming para escuchar audio en el vehículo. Esta situación tiene implicaciones de seguridad, ya que la radio funciona incluso cuando otros sistemas fallan, sin depender de la cobertura de datos ni de la electricidad de la red, lo cual puede ser crucial en situaciones de emergencia o catástrofe.