El Asteroide Bennu es un 'Frankenstein Cósmico' que Mezcla Materiales del Sistema Solar Interior y Exterior

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Las muestras del asteroide Bennu, recolectadas por la misión OSIRIS-REx, revelan una composición sorprendente: materiales del Sistema Solar tanto interior como exterior. Este hallazgo, realizado por científicos de la NASA y Europa, sugiere que Bennu es un 'Frankenstein' cósmico, lo que ofrece nuevas perspectivas sobre la formación de asteroides y planetas, incluyendo la Tierra.

Las muestras del asteroide Bennu, obtenidas por la misión OSIRIS-REx, llegaron a la Tierra en septiembre de 2023. Tras superar un inconveniente con tornillos atascados en el recipiente, los científicos de la NASA accedieron a 121,6 gramos de roca. Estos materiales han permitido descubrimientos significativos, siendo el más reciente, en colaboración con investigadores europeos, la revelación de que Bennu es una especie de 'Frankenstein' compuesto por elementos provenientes tanto del Sistema Solar exterior como del interior. Este hallazgo es notable por su singularidad y por la información que aporta.

Al examinar las muestras de Bennu, los científicos identificaron dos tipos de materiales. Por un lado, rocas con indicios de haber estado en contacto con agua líquida en algún momento. Esto sugiere que estos materiales se originaron más allá de la línea de nieve, donde el agua puede permanecer en estado líquido sin evaporarse debido a la distancia del Sol, es decir, en el Sistema Solar exterior. Sin embargo, también se encontraron restos de polvo que coinciden con los hallados en la parte más interna del Sistema Solar.

Inicialmente, la idea de un asteroide formado por la mezcla de materiales de regiones tan distantes del espacio parece ilógica. No obstante, los científicos han propuesto una hipótesis para explicarlo. Júpiter fue el primer planeta en formarse en nuestro Sistema Solar, ubicándose en un punto intermedio entre lo que hoy conocemos como sus regiones interna y externa. Es plausible que, en ese período inicial con menos obstáculos, la fuerza gravitatoria de Júpiter fuera suficiente para propiciar la mezcla de polvo fino del Sistema Solar exterior e interior en su centro, bloqueando simultáneamente el paso de partículas de mayor tamaño.

Comprender estos fenómenos no solo ayuda a descifrar la formación de Bennu, sino que también podría ofrecer información valiosa sobre el origen de otros asteroides e incluso de planetas como la Tierra. Nuestro planeta, al igual que otros rocosos, se formó en la zona seca del Sistema Solar, entre el Sol y la línea de nieve. El agua esencial para la vida en la Tierra debió llegar de otra fuente. Ahora, este descubrimiento nos hace considerar la posibilidad de que la Tierra también sea un 'planeta Frankenstein'.

Aunque OSIRIS-REx trajo a la Tierra más de 120 gramos de regolito de Bennu, este material se ha distribuido entre los diferentes equipos de investigación. Los autores del estudio reciente solo contaron con medio gramo, lo que resalta la minuciosidad de su análisis y la relevancia de sus conclusiones.

Además de este último hallazgo, desde la llegada de las muestras, otros científicos han analizado su composición y han alcanzado conclusiones significativas. Por ejemplo, se ha descubierto que Bennu contiene 14 de los 20 aminoácidos que constituyen las proteínas en la Tierra. También se detectaron las cinco nucleobases que forman nuestra información genética (A, C, G, T, U), es decir, los componentes de las secuencias de ADN y ARN. Incluso se han identificado sustancias que, de alguna manera, están relacionadas con la vida. Esto no implica que Bennu albergue o haya albergado organismos vivos, pero sí proporciona pistas importantes sobre nuestros orígenes. Con este nuevo descubrimiento, las piezas del rompecabezas encajan aún mejor.