El 'Éxodo Climático' Impulsa la Demanda de Viviendas en la 'Europa Fresca' del Norte

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El aumento de las temperaturas y los fenómenos climáticos extremos están provocando un cambio significativo en el mercado residencial europeo. Cada vez más familias, especialmente aquellas con mayor poder adquisitivo, optan por abandonar las regiones del sur en busca de climas más templados y recursos hídricos abundantes en el norte. Esta tendencia, impulsada por la búsqueda de confort y seguridad frente al calor y la sequía, está generando una revalorización de la vivienda en zonas tradicionalmente menos atractivas para la inversión.

No importa el nivel de riqueza, todas las personas comparten una aversión a las temperaturas extremas. Esta realidad está generando un fenómeno peculiar en el mercado residencial europeo: un número creciente de familias decide mudarse de sus hogares en el sur hacia latitudes más septentrionales, donde el calor, la sequía y el riesgo de incendios son más manejables. Es el atractivo de la "Europa fresca".

Recientemente, The Wall Street Journal publicó un reportaje con los testimonios de Gabriele Pohl y Florence Chapelier, dos mujeres con una situación económica desahogada. Pohl dirige un negocio de coaching para ejecutivos y Chapelier está ligada al diseño arquitectónico. Ambas se han trasladado de casa en los últimos meses, dejando regiones meridionales de Europa por otras más septentrionales y frescas.

Después de casi una década en la Costa del Sol, Pohl se mudó a un pueblo gallego cerca de Portugal, donde cuenta con "agua de sobra, buena temperatura y campos verdes", elementos cruciales para sus caballos. Lo más importante es que se ha librado de las semanas a 38ºC de su anterior residencia. Chapelier buscaba algo similar. Su mudanza la llevó a Normandía desde Aix-en-Provence, al sur de Francia. Allí, explica, la vida se había convertido en "una lucha constante contra el clima". "Solo sobrevivíamos, no vivíamos".

Para The Wall Street Journal, estos no son casos aislados. Según el diario neoyorquino, ambas mujeres representan un fenómeno más amplio, aunque difícil de cuantificar: una migración de europeos adinerados hacia el norte en busca de climas más frescos. Personas como Chapelier o Pohl abandonan zonas como la Costa del Sol para establecerse en áreas septentrionales de España, Francia o Italia, donde no hay preocupación por el calor o la sequía. Además de estos testimonios, The Wall Street Journal sugiere algunas pistas que confirman la tendencia: un balance positivo en la migración interna de ciertas áreas del norte de España y un aumento en el precio de la vivienda en varias regiones septentrionales que supera la media nacional.

Este fenómeno no se limita a España. En Francia, el precio de la vivienda en ciudades de la costa atlántica subió un 9% durante el primer semestre, mientras que en Burdeos, una ciudad afectada por incendios, retrocedió un 2%. "La demanda está cambiando".

Esto no es sorprendente. Varios estudios confirman que el calor extremo o la contaminación afectan el precio de la vivienda. Una investigación de 2025 concluyó que cada día adicional con temperaturas superiores a 35ºC se asocia con una caída del 0,08% en los precios de venta y del 0,15% en los alquileres en las provincias afectadas. Por el contrario, estas condiciones aumentan los precios un 0,3% en las zonas más frescas. Los investigadores incluso hablan de "migración climática interna".

"Para los promotores e inversores inmobiliarios, esto subraya las oportunidades rentables que ofrecen las regiones más frías, donde la demanda de vivienda está cambiando", añade Adrián Fernández-Pérez, profesor adjunto del University College de Dublín. La ecuación se complica al considerar los seguros y las primas de riesgo, que pueden experimentar aumentos desiguales según la región y su exposición a los incendios forestales.

The Wall Street Journal no es el primero en señalar la influencia del clima en el mercado. El año pasado, CaixaBank Research publicó un informe que advertía: "Las compraventas crecen de manera más vigorosa en la 'España fresca', en el noroeste peninsular, mientras que las zonas turísticas tradicionales registran un avance más suave de la demanda". Para demostrarlo, se publicó un gráfico que relaciona las temperaturas estivales con los mayores aumentos en las compraventas de propiedades. En la parte superior destacan provincias frescas como Lugo, Pontevedra, A Coruña, La Rioja, Asturias o Álava. En el conjunto de Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi, las operaciones realizadas por extranjeros pasaron del 1,8% en el cuarto trimestre de 2020 al 3,9% en 2024. En el Principado de Asturias, representan casi el 6% del total.

El interés de las grandes fortunas por propiedades en el norte peninsular, regiones que hasta hace poco no estaban en su radar, también ha sido percibido por Paloma Pérez, directora ejecutiva en España de Sotheby's International Realty. En 2025, reconoció a El País: "Hemos notado un aumento de este perfil de compradores en las regiones del norte". Un mensaje similar comparte Engel & Volkers, que confirma la afluencia de compradores de Estados Unidos en los Pirineos o Cantabria, destacando también a los franceses. No solo buscan climas suaves; les atrae la discreción, la posibilidad de vivir en zonas no saturadas y las diferencias de precios. Aunque en el mercado de lujo el precio por metro cuadrado no influye igual que en el estándar, la brecha es evidente. Según Idealista, el metro cuadrado en Baleares se paga a casi 5.600 euros. En Asturias, a 1.900; en Cantabria, a 2.400; y en Galicia, no llega a 1.700.

El interés por los paisajes frondosos y las temperaturas suaves de la Europa septentrional no solo se siente en las inmobiliarias. En el sector turístico ya se habla de las "vacaciones frías", una forma de viajar que prioriza el "confort térmico". El objetivo ya no es pasar días bajo el sol en playas del Mediterráneo con temperaturas superiores a 35ºC, sino huir del calor extremo, la sequía y los incendios. Uno de los grandes beneficiados de esta tendencia son las Highlands escocesas, un destino que antes estaba penalizado por su clima.

Aunque el mercado inmobiliario muestra señales de que el norte está ganando atractivo, los datos aún indican que, cuando un extranjero considera comprar una propiedad en España, su interés principal sigue centrado en otras regiones. "A pesar del creciente interés, los porcentajes de compraventas por parte de extranjeros en esta zona son muy inferiores al promedio nacional (14,6% en 2024)", recuerdan desde CaixaBank Research. En el Principado de Asturias, ese porcentaje apenas roza el 6%.

Hay otro dato importante. Aunque el Cantábrico y el Atlántico suelen presentar temperaturas más benignas que el sur peninsular, este verano tampoco escaparon a las olas de calor. En junio, algunas estaciones cántabras superaron los 40ºC, al igual que la provincia de Ourense. El norte tampoco se libra del impacto de la sequía y, como quedó claro el año pasado, de los incendios forestales.