Es común que los gatos parezcan preferir a las personas que les prestan menos atención, generando frustración en sus dueños. Según una educadora felina, este comportamiento no se debe a maldad, sino a una diferencia fundamental en cómo humanos y gatos entienden el afecto. Respetar su autonomía y espacio es clave para ganarse su cariño.
Si compartes tu vida con un gato, es probable que hayas experimentado esta situación: le brindas amor, los mejores juguetes y atención, pero tu gato parece indiferente. En contraste, aquella persona que apenas le presta atención es la que recibe todo su afecto, buscándola, siguiendo sus pasos y hasta durmiendo sobre ella. Esta aparente "traición" es una escena frecuente en muchos hogares y ha generado numerosos videos virales.
Noelia Hernández, educadora felina en Código Felino, es categórica: "Los gatos muchas veces eligen a las personas que más pasan de ellos". Sin embargo, esto no significa que tu gato te odie. La razón principal radica en la disparidad entre nuestra concepción del cariño y la forma en que ellos lo procesan.
Una cuestión de límites
"El gato es un animal de tamaño pequeño, fácil de coger, y a los seres humanos nos encanta coger todo lo que podemos en brazos y tratarlos muchas veces como si fuesen bebés humanos", explica Noelia. No obstante, lo que para nosotros es una expresión de amor incondicional, para nuestro gato puede percibirse como una intrusión. Al levantarlos en brazos, les arrebatamos su autonomía, lo que implica "una pérdida de control del territorio y del movimiento. A la mayoría no les gusta".
Las personas que los ignoran son, en realidad, quienes más respetan sus tiempos y su espacio, y esta es la razón de su preferencia: "Los gatos encuentran en estas figuras un apego, una compañía bastante predecible que no les va a interrumpir, que no les va a molestar, que les va a dejar que descansen con calma y que no va a invadir su espacio en ningún momento", detalla Noelia.
Que se deje no significa que lo disfrute
Durante la conversación con Noelia, una de sus gatas maulló pidiendo mimos y acto seguido se subió a ella, lo que sirvió para una aclaración importante: "Como ves hay gatos que les encanta que los cojan en brazos, pero es algo que tienen que pedirte ellos. Si yo la cojo en cualquier momento, no va a hacer nada, pero tampoco va a disfrutar del contacto".
Aquí reside una cuestión fundamental: muchos gatos toleran las caricias o la manipulación, pero esto no implica que lo disfruten. Según Noelia, "Muchos gatos no bufan ni se intentan escapar, simplemente se dejan, pero no significa que lo disfruten". Si estamos constantemente tocando y abrazando a nuestro gato creyendo que le agrada, podríamos estar fomentando que se vuelva más distante. Por ello, es crucial esperar a que sean ellos quienes se acerquen y lo soliciten de forma explícita.
Existe otro detalle importante: los gatos tienden a querer compartir su espacio con nosotros, lo que puede llevarnos a pensar que buscan mimos, pero no siempre es así. "A los gatos les gusta mucho estar en la misma habitación que nosotros. Es su forma de estar en comunidad, con la persona que conviven, y buscan ese contacto, pero no siempre tiene por qué ser contacto físico pegado".
Cazadores, pero también presas
Hay un factor adicional que a menudo se pasa por alto en la convivencia diaria y que explica por qué ciertas personalidades armonizan mejor con los felinos. Noelia recuerda que "A veces no nos damos cuenta de que el gato es cazador, pero también es presa". Esta dualidad inherente los mantiene en un estado de alerta constante ante su entorno. "Están analizando los gestos y todo", explica Noelia. Por lo tanto, nuestros movimientos en casa son muy importantes.
"Las personas que son más tranquilas, que no hacen ruido, que no van por casa corriendo, que no levantan la voz ni hacen aspavientos, son una figura más predecible para los gatos", señala. Por el contrario, las personas más ruidosas o con movimientos más enérgicos pueden, sin intención, asustar a sus animales.
En definitiva, el secreto para ganarse el afecto de un gato no consiste en comprarle muchos juguetes o darle excesivos besos. La clave es ser un compañero de hogar predecible, seguro y respetuoso.