Investigadores Abordan la Posibilidad de Actividad Sexual en Robotaxis y sus Implicaciones para la Seguridad

Tecnologia
Ante la inminente expansión de los robotaxis, un grupo de académicos ha explorado un escenario poco convencional: la posibilidad de que los pasajeros tengan actividad sexual dentro de estos vehículos autónomos. Este taller, denominado 'Love in Traffic', busca plantear soluciones para mantener la seguridad y la percepción de un espacio colectivo, disuadiendo comportamientos inapropiados que podrían afectar la aceptación social de esta tecnología. La investigación subraya la necesidad de anticipar diversas conductas humanas en entornos sin supervisión directa.

Aunque ya se han documentado incidentes de ataques externos a robotaxis o comportamientos problemáticos de pasajeros, un nuevo debate surge en torno a la intimidad dentro de estos vehículos. Un grupo de académicos ha planteado la pregunta: ¿qué sucede si los ocupantes de un robotaxi deciden tener relaciones sexuales?

Este fue el tema central del taller 'Love in Traffic', celebrado en Gotemburgo durante la conferencia AutomotiveUI 2026. El evento se enfocó en la probabilidad de que los pasajeros inicien actividad sexual en vehículos autónomos, dada la ausencia de un conductor que funcione como figura de autoridad. El principal objetivo fue desarrollar soluciones para prevenir este tipo de conductas.

Pavlo Bazilinsky, profesor de la Universidad de Tecnología de Eindhoven y uno de los líderes del taller, confesó a Wired que recurrió a un conocido portal de vídeos para adultos para su investigación, argumentando que "es difícil predecir el comportamiento de la gente". Al buscar 'transporte público', encontró cerca de 300 resultados, lo que valida su preocupación.

Este tipo de comportamiento no es ajeno a la realidad. Ya se registran actos sexuales en baños de aviones, trenes o limusinas. Los investigadores temen que en un robotaxi esta práctica se vuelva más común, ya que la ausencia de personas desconocidas en el vehículo podría generar una mayor sensación de privacidad.

Aunque las conclusiones del taller aún no se han publicado, la investigación preliminar sugiere varias medidas. Entre ellas, se propone diseñar vehículos con mayor transparencia para reducir las oportunidades de ocultarse, o modificar la distribución interna para que el espacio se perciba y funcione como un entorno colectivo, en lugar de uno íntimo. También se consideran alertas o avisos que "interrumpan" la actividad, siempre y cuando sean "proporcionadas y no intrusivas".

Si bien el sexo es el caso más llamativo, la meta de fondo es más amplia: utilizarlo como un escenario de prueba para diseñar espacios autónomos compartidos que sean seguros. Los investigadores creen que las estrategias para disuadir comportamientos inapropiados podrían ofrecer claves para prevenir problemas más graves, como el acoso, los robos u otras agresiones. Además, existe la preocupación de que este tipo de episodios pueda dañar la aceptación pública de los vehículos autónomos. Su aspiración es que, a medida que estos servicios se integren en el transporte público, sean vistos como espacios seguros, accesibles y adecuados para todos los usuarios.