El singular hundimiento del U-864: La única vez que un submarino sumergido destruyó a otro en la historia

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En febrero de 1945, un submarino británico, el HMS Venturer, logró una hazaña sin precedentes al hundir a un submarino alemán, el U-864, mientras ambos se encontraban completamente sumergidos. Este evento, que ocurrió frente a las costas de Noruega, representa el único caso conocido en la historia naval de un ataque exitoso de esta naturaleza, desafiando las limitaciones tecnológicas de la época y las complejidades de la guerra submarina tridimensional.

En febrero de 1945, un submarino británico se encontró con un U-boat alemán sumergido frente a Noruega. A pesar de la dificultad para detectarlo y la falta de armamento autónomo para perseguir objetivos tridimensionales bajo el agua, el submarino británico lo siguió durante tres horas. Finalmente, disparó cuatro torpedos hacia posiciones calculadas, logrando un resultado que sigue siendo único en la historia.

El U-864, un submarino alemán Type IXD2, estaba en una misión crucial para la Operación Caesar, transportando tecnología militar, especialistas y decenas de toneladas de mercurio, destinado a la fabricación de detonadores, hacia Japón, un aliado de Alemania que estaba perdiendo la guerra en Europa. Sin embargo, los británicos habían descifrado las comunicaciones navales alemanas, protegidas por Enigma, y conocían los detalles de la misión. La Royal Navy envió el HMS Venturer para interceptarlo.

El U-864 había enfrentado varios problemas desde su salida de Alemania, incluyendo un encallamiento y reparaciones, además de nuevos contratiempos en Noruega. Un problema mecánico posterior hizo que sus motores produjeran un sonido anormalmente reconocible, lo que llevó a su comandante, Ralf-Reimar Wolfram, a recibir órdenes de regresar a Bergen. Sin saberlo, el submarino se dirigía directamente a la zona donde lo esperaba el Venturer.

El operador de hidrófonos del submarino británico detectó un ruido que inicialmente confundió con el motor de un pesquero. Jimmy Launders, comandante del Venturer, decidió investigar y terminó observando a través del periscopio lo que probablemente era el snorkel del U-864.

La decisión más importante de Launders se había tomado antes del encuentro: evitó usar el ASDIC, un sonar activo que podría haber localizado al enemigo más fácilmente, pero también habría revelado la presencia del Venturer. En su lugar, confió en los hidrófonos, limitándose a escuchar el océano. Cuando encontró al U-864, lo siguió silenciosamente, esperando que saliera a la superficie, donde el ataque habría sido mucho más sencillo. Sin embargo, el submarino alemán permaneció sumergido y comenzó a navegar en zigzag. Después de aproximadamente tres horas de persecución, la batería del submarino británico se estaba agotando, y Launders no podía esperar indefinidamente.

Hundir barcos desde un submarino era común, pero hundir otro submarino que también estaba sumergido era un desafío completamente diferente. Los sistemas de la época podían ayudar a determinar el rumbo y la posición horizontal, pero conocer con precisión la profundidad del enemigo era mucho más difícil. Además, los torpedos de entonces no eran armas guiadas capaces de buscar un objetivo por sí mismas. Launders tenía que resolver un problema tridimensional: estimar la posición y profundidad del U-864, calcular su trayectoria y predecir dónde se encontraría varios minutos después, cuando llegaran los torpedos, todo mientras el objetivo realizaba maniobras evasivas.

A las 12:12 del 9 de febrero, Launders tomó la decisión. El Venturer disparó cuatro torpedos con aproximadamente 17,5 segundos de separación, configurados para cubrir diferentes soluciones de tiro y profundidades. No se limitaba a disparar hacia la ubicación actual del submarino alemán, sino que estaba creando una especie de trampa tridimensional alrededor de los lugares donde calculaba que podría estar después. El U-864 detectó el ataque y maniobró para escapar. Los tres primeros torpedos fallaron, pero el cuarto alcanzó al submarino, partió su casco y lo envió al fondo con las 73 personas a bordo.

Este evento es histórico porque, aunque otros submarinos habían hundido submarinos antes y lo harían después, las circunstancias eran diferentes: la víctima generalmente se encontraba en superficie. El enfrentamiento entre el Venturer y el U-864 sigue siendo considerado el único caso conocido en el que un submarino hundió deliberadamente a otro mientras ambos estaban completamente sumergidos. Esto hace que el episodio sea más extraordinario de lo que sugieren las películas de guerra submarina, ya que el tipo de combate que hoy se asocia con un submarino de ataque moderno prácticamente no existía en 1945. Launders logró resolverlo con hidrófonos, observaciones parciales, matemáticas y cuatro torpedos sin capacidad moderna de búsqueda.

El U-864 permaneció desaparecido hasta 2003, cuando fue localizado cerca de la isla noruega de Fedje. Los famosos 150 metros no corresponden a la profundidad demostrada del submarino en el instante del ataque, sino aproximadamente al fondo marino sobre el que terminaron sus restos. El pecio estaba partido, y en su interior seguían las decenas de toneladas de mercurio transportadas hacia Japón. La corrosión de sus recipientes convirtió posteriormente el lugar en un problema medioambiental para Noruega y generó un complicado debate sobre si recuperar, cubrir o aislar los restos. Ocho décadas después, el U-864 continúa unido a dos historias extraordinarias: una carga que nunca llegó a Japón y cuatro torpedos disparados bajo el mar, uno de los cuales consiguió algo que ninguna marina ha logrado repetir jamás.