Wuzhen: De un pantano a la 'Venecia de China' gracias al Gran Canal y la Ruta de la Seda

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Wuzhen, un pintoresco 'pueblo de agua' cercano a Shanghái, es conocido como la 'Venecia de China', aunque su origen fue un pantano inhóspito. La transformación de esta región se debe a una ingeniosa ingeniería hidráulica y a la construcción del Gran Canal, que la convirtió en un centro comercial vital en la Ruta de la Seda, atrayendo ahora a numerosos turistas.

Durante una visita a Shanghái, se presentó la oportunidad de explorar Wuzhen, un municipio a unos 120 kilómetros de la metrópoli. Este lugar es un notable ejemplo de los 'pueblos de agua', caracterizados por sus canales y puentes que reemplazan las calles tradicionales. La primera impresión al llegar fue la de una 'Venecia' a miles de kilómetros de la original. Wuzhen es ahora conocida como la Venecia de China, pero su historia revela que no siempre fue así; en el pasado, la zona era una ciénaga inhóspita. Cientos de años de ingeniería hidráulica la han convertido en la belleza actual, un atractivo turístico significativo (el acceso al pueblo viejo requiere entrada). Todas las fotografías fueron tomadas con el teléfono móvil de Vivo.

Wuzhen es uno de los pueblos de agua más célebres y distintivos, pero sus orígenes difieren enormemente de su estado actual. Fundado formalmente en el año 872 d.C. durante la dinastía Tang, experimentó un crecimiento continuo a través de las dinastías subsiguientes: Song, Yuan y Ming. En aquel entonces, funcionaba como una importante fortaleza militar. Sin embargo, hace 1.400 años, la región que abarca Shanghái y Hangzhou era un delta pantanoso donde la vida era compleja debido a la abundancia de ríos y lagos.

Específicamente, nos referimos a Jiangnan, ubicada en el curso inferior del Yangtsé y alrededor del lago Tai. Históricamente, esta zona anegada no era propicia para la vida o la agricultura, ya que se inundaba con facilidad y carecía de tierra firme estable. No obstante, existen pruebas de asentamientos humanos desde el Neolítico, hace aproximadamente 7.000 años.

La solución a estos desafíos se encontró en los pólders. La combinación inicial de suelo fértil y abundante agua, aunque aparentemente favorable, sentaría las bases para el futuro agrícola y comercial de la zona. El verdadero desafío era aprender a coexistir con tanta agua y aprovecharla. Los habitantes de Jiangnan desarrollaron un sistema único de pólders, que consistía en parcelas de cultivo resguardadas por diques, atravesadas por canales y reguladas por esclusas, lo que posibilitaba el drenaje del agua y el control de las inundaciones. Este sistema se perfeccionó a lo largo de generaciones, incluso tras la construcción del Gran Canal. Fue un éxito rotundo para la agricultura; esta zona, que antes era casi inhabitable, se transformó en una de las más productivas, especializándose en arroz, seda y pesca. Las viviendas se construyeron literalmente a un palmo del agua, sobre y junto a ella.

Una de las vistas más impresionantes de Wuzhen ocurre al anochecer, cuando las luces se reflejan en el agua.

El Gran Canal marcó un antes y un después. El auténtico punto de inflexión llegó con la construcción del Gran Canal Pekín-Hangzhou, que se inició en el siglo VII bajo la dinastía Sui, hace aproximadamente 1.400 años. Esta infraestructura artificial, que conecta el norte y el sur de China, tiene 1.776 kilómetros de longitud y es el canal artificial más extenso del mundo. Gracias al Gran Canal, las aldeas agrícolas de Jiangnan se transformaron en nodos estratégicos de una autopista comercial que estuvo en uso durante más de mil años: ese canal, que hasta entonces servía a la agricultura, se convirtió también en una ventaja comercial distintiva. Además, la zona quedó conectada con la Ruta Marítima de la Seda, uno de los recursos y exportaciones más importantes de China a lo largo de su historia. Este canal permitía enlazar el interior de China con los puertos que daban salida a esa ruta.

Las casas-tienda estaban equipadas con embarcaderos en la parte trasera para facilitar la carga y descarga.

De aldea a emporio. En realidad, la aldea prosperó gracias a su sistema de canales. La arquitectura evolucionó en consecuencia: los mercaderes construían casas-tienda con la fachada trasera apoyada sobre pilares de madera o piedra directamente sobre el canal, lo que les permitía cargar y descargar mercancías con una barca, mientras que la fachada delantera daba a la calle. Wuzhen se convirtió en un punto clave dentro de la Ruta Marítima de la Seda en el interior.

Hoy en día, el comercio y la agricultura han sido reemplazados por el turismo. Al igual que otros municipios de la región, Wuzhen decidió abrirse al turismo, aunque lo hizo tardíamente. Alrededor de 2001, las autoridades optaron por preservar el lugar en lugar de restaurarlo, lo que minimizó la proliferación de tiendas de souvenirs y otros negocios claramente orientados al turismo (existen, pero en menor medida y con un diseño más armónico con la arquitectura), a diferencia de lo que ocurre en Zhouzhuang.

Así, Wuzhen conserva más de cien puentes de piedra y una parte considerable de su trazado urbano original, lo que la ha convertido en candidata a Patrimonio de la Humanidad: desde 2008, figura en la Lista Indicativa de la UNESCO, el paso previo a una eventual declaración oficial.