Hallan proyectil de las Guerras Carlistas en Navarra durante exhibición policial para escolares

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Una exhibición de la Guardia Civil para 250 escolares navarros tomó un giro inesperado cuando dos artificieros tuvieron que abandonar el evento para neutralizar un proyectil de artillería del siglo XIX. El hallazgo, ocurrido en Villatuerta (Navarra), se cree que está relacionado con las Guerras Carlistas y resalta la presencia de munición histórica en la región, así como el trabajo de los especialistas en explosivos.

Imagina la situación: autorizas a tu hijo a asistir a una exhibición policial y, de repente, los profesionales deben salir corriendo porque se ha encontrado un misil. Aproximadamente 250 escolares navarros pasaron la mañana del 23 de septiembre en la Plaza de los Fueros de Pamplona, interactuando con monturas, uniformes e incluso una moto acuática.

Mientras tanto, a 40 kilómetros, en una finca de viñedos en Villatuerta (con 1.256 habitantes), dos artificieros tuvieron que interrumpir la exposición a mitad de camino: acababa de entrar un aviso urgente. La Guardia Civil de Navarra, que celebraba su Exposición de Medios anual por la Virgen del Pilar, se vio, sin planificarlo, en la necesidad de demostrar cómo actúan los GEDEX (Grupos de Desactivación de Explosivos) ante una situación de este tipo.

El aviso provino del paraje de Legardeta, en Villatuerta (Tierra Estella): un proyectil de artillería entre viñedos. Una patrulla acordonó la zona hasta la llegada de los especialistas del Grupo de Explosivos. Estos identificaron la pieza de sección hexagonal y sistema Whitworth, un tipo de proyectil utilizado a finales del siglo XIX. Por la ubicación, sugirieron que podría estar vinculado a las guerras carlistas. Tras verificar que aún conservaba carga en su interior, procedieron a su neutralización.

El ingeniero británico Joseph Whitworth patentó en 1854 un ánima de plomo con sección hexagonal, a diferencia del rayado circular común. Este diseño ajustaba el proyectil como un tornillo a su rosca, mejorando significativamente su alcance y precisión. Del fusil de precisión resultante, se fabricaron apenas 13.700 unidades. Eran extremadamente costosos y todavía hoy se subastan: si bien la bala de fusil .451 no es tan rara, el proyectil del cañón del mismo nombre es una rareza y puede alcanzar miles de euros. Este mismo sistema se aplicó también a piezas de artillería que diversos ejércitos exportaron durante las décadas de 1860 y 1870, coincidiendo con el periodo de las guerras carlistas.

El municipio de Villatuerta, en pleno frente de Estella, alberga el fuerte de la Princesa de Asturias (en el monte Esquinza). No en vano ha sido objeto de campañas arqueológicas desde 2014, enfocadas en el armamento carlista. Una tesis doctoral de la Universidad del País Vasco documentó decenas de proyectiles y restos de artillería recuperados en la zona, y el Museo del Carlismo de Pamplona dedicó en 2023 una exposición temporal a estos hallazgos. Villatuerta lleva más de una década siendo un yacimiento de munición histórica.

En cuanto a la presencia policial en eventos con escolares, estas exhibiciones se enmarcan en el Plan Director para la Convivencia y Mejora de la Seguridad en los Centros Educativos, una instrucción del Ministerio del Interior vigente desde 2013 que también aplican las consejerías de Educación y las comunidades autónomas. Solo entre la Guardia Civil y la Policía Nacional se impartieron 535 charlas en La Rioja en un semestre y otras 314 en un curso en Córdoba. Esto ha generado críticas: colectivos de familias y profesorado llevan meses pidiendo sacar a policías y militares de las aulas, argumentando que normalizan la autoridad policial como actor educativo antes de tiempo. En Navarra existe un precedente casi idéntico: en Cintruénigo, otro colegio permitió a los niños tocar porras y escopetas de la Guardia Civil, lo que suscitó la misma pregunta sobre quién adoctrina a quién. Ningún cocinero, abogado o médico cuenta con un plan ministerial equivalente.

Cabe recordar que la mayoría de los artefactos hallados en España provienen de la Guerra Civil. En la última década se han detonado 8.160 proyectiles de ese conflicto, una media de 85 al año, con las cifras del cuerpo situando a Teruel a la cabeza (1.501 desde 2015, 607 solo en 2017). El caso más sonado de este verano fue en Villores, donde se encontraron 68 proyectiles y 544 kilos de munición enterrados en una finca.

Los proyectiles de origen carlista, más escasos, también se repiten en el norte: en Burgos apareció un cañón Krupp de 8 centímetros modelo 1868 en el valle de Mena, y en Lorca, también cerca de Estella, ya se había desactivado antes otro proyectil de tetones de 8 centímetros con más de 140 años. En Galicia encontraron un nido de ametralladoras mientras desbrozaban un camino, así como búnkeres.

Quien encuentre cualquier forma de explosivo debe evitar tocarlo o moverlo y avisar al 112 o al 062. Los especialistas se desplazan, examinan visualmente el estado de conservación y determinan si conserva carga explosiva. Si el riesgo para el entorno es bajo, lo detonan in situ, como en Legardeta; si no, lo envuelven con mantas antiexplosivos y lo trasladan hasta una cantera o un paraje despejado.

En intervenciones de mayor riesgo, como la de una maleta sospechosa en los juzgados de Pamplona el pasado abril, el dispositivo despliega dos perímetros: uno de exclusión a 200 metros, solo para los artificieros, y otro de seguridad a 250 metros para la población y la atención médica. Eso sí, llevarse un proyectil a casa como recuerdo, algo que sigue ocurriendo, constituye delito de tenencia de explosivos y puede acabar siendo investigado por un juez.