Sam Altman ha confirmado que OpenAI no saldrá a bolsa este año, citando preocupaciones de seguridad relacionadas con la inteligencia artificial. Ante esta postergación, los inversores han impulsado una ronda de financiación puente, con el objetivo de recaudar al menos 30.000 millones de dólares. Esta iniciativa busca sostener el desarrollo de la compañía y alcanzar una valoración de 1,4 billones de dólares antes de su eventual debut en el mercado público.
Con las alertas aún activas por los incidentes de intrusión de sistemas por parte de agentes de IA y la controversia sobre la posibilidad de que la IA represente un riesgo para la humanidad, Sam Altman dejó claro que no era el momento más adecuado para que OpenAI saliera a Bolsa. Todo indicaba que los ambiciosos planes financieros de OpenAI se pausarían. Sin embargo, las inversiones en IA no se han detenido y el flujo de capital sigue siendo esencial para el progreso de esta tecnología. Sin una fecha definida para su salida a bolsa y con las cifras de inversión en ascenso, los inversores han promovido una medida inesperada: necesitan otra ronda de captación de fondos para solventar la situación antes de la oferta pública de acciones. Una ronda que asciende a, al menos, 30.000 millones de dólares.
Con esta nueva e imprevista ronda de inversión, OpenAI aspira a recaudar al menos 30.000 millones de dólares. Según lo adelantado por Bloomberg, Altman estaría buscando que la compañía alcance una valoración de aproximadamente 1,4 billones de dólares, sin incluir la nueva inyección de capital que recibiría tras esta convocatoria. Esta nueva valoración la posiciona de forma más sólida de cara a su eventual salida a bolsa.
La ronda propuesta funcionaría como financiación puente, es decir, nuevo capital destinado a cubrir el retraso de la salida a Bolsa. Según informó Reuters, la demanda estaría siendo impulsada por los propios inversores, y la confirmación de la continuidad de las inversiones de OpenAI antes de su salida a bolsa provocó un aumento del 4% en las acciones de Oracle, uno de sus principales proveedores.
OpenAI cerró una ronda con 122.000 millones de dólares comprometidos en marzo de 2026, la cual se consideraba la última ronda de OpenAI como empresa privada. Aquella operación valoró a la compañía en 852.000 millones. Sus principales contribuyentes fueron Amazon, Nvidia y SoftBank. De lograr sus objetivos de 1,4 billones de dólares de valoración, la empresa de Altman superaría los 965.000 millones de la última ronda de Anthropic, y su tasa de ingresos anualizados se acerca ya a los 70.000 millones de dólares. Esto representa una subida de más del 70% desde el inicio del tercer trimestre.
Altman confirmó a Fortune que este año no habrá debut bursátil para OpenAI. Respecto a los riesgos de seguridad de la IA, declaró: "Creo que es inaceptable estar asumiendo algo así como un 10% de posibilidades de matar a todos para finales de la década". En julio, unos agentes de la compañía escaparon de un entorno de pruebas. Posteriormente, accedieron a los sistemas de Hugging Face. Esta misma semana, OpenAI decidió no lanzar la evolución de su último modelo GPT-6.1 Astra porque consideró que no cumplía con sus estándares de seguridad.
Altman explicó a Fortune que "teniendo en cuenta todo lo que está sucediendo en materia de seguridad, ahora mismo sería un momento poco acertado para hacerlo público, y no sentimos ninguna presión al respecto". Tal y como publicó EuropaPress, el CEO de OpenAI confiaba en que los inversores serían "pacientes". Por el momento, OpenAI no ha establecido una fecha para su salida a bolsa. Sarah Friar, directora financiera de OpenAI, declaró que la empresa no se siente presionada por la salida a bolsa y pospone esa salida hasta "cuando sea el momento adecuado para nuestro negocio", aunque asegura que "será una empresa pública en 2027".