Volkswagen Asocia su Planta de Baterías en Sagunto con la Empresa China Gotion

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Volkswagen ha anunciado la venta del 49% de su filial PowerCo, encargada de la planta de baterías en Sagunto, a la empresa china Gotion por 1.100 millones de euros. Esta 'asociación estratégica' busca acelerar la cadena de suministro de baterías en Europa, a pesar de los retrasos en la puesta en marcha de la fábrica. La decisión llega en un momento crucial para la estrategia de vehículos eléctricos de Volkswagen y subraya la creciente influencia china en el sector.

En febrero de 2022, Volkswagen confirmó la construcción de una planta de baterías en Sagunto, una noticia significativa para el empleo local y para los trabajadores de la marca en España. Sin embargo, cuatro años después, Volkswagen ha integrado a un socio chino en su operación, lo que arroja luz sobre diversos aspectos del proyecto.

Cuando Volkswagen anunció la fábrica de baterías en Valencia, destacó una inversión de 7.000 millones de euros, la creación de 3.000 empleos directos y una capacidad de producción de baterías que sumarían 40 GWh. Estas cifras fueron posibles gracias a los Perte VEC, ayudas estatales que ascendían a casi 3.000 millones de euros en su primera fase, provenientes de los Fondos Next Generation de Europa para la recuperación económica post-Covid-19. Inicialmente, Volkswagen recibiría 167 millones de euros en ayudas.

Tras negociaciones que pusieron en vilo el futuro de la planta, Volkswagen finalmente obtuvo la aprobación para recibir casi 400 millones de euros a cambio de poner en marcha la fábrica.

Actualmente, la producción de baterías es nula. Aunque la planta debía estar operativa en septiembre de este año, se espera que las primeras pruebas comiencen a finales de este ejercicio. La fabricación en masa estaba prevista para el primer trimestre de 2027, pero las fechas son ahora inciertas debido al retraso confirmado por PowerCo, la compañía creada por Volkswagen para este proyecto.

Se ha sugerido que Volkswagen experimentó problemas durante la construcción, pero PowerCo ha indicado que el retraso también se debe a que "el Grupo Volkswagen está reposicionando su modelo de negocio hacia una cartera de productos simplificada y optimizada". La compañía está implementando un plan de ahorro para reducir modelos y optimizar su oferta.

En este contexto de ahorro, Volkswagen ha anunciado la venta del 49% de PowerCo a Gotion, una empresa china que ha pagado 1.100 millones de euros. La empresa alemana ha descrito esta decisión como una "asociación estratégica para acelerar conjuntamente el desarrollo de una cadena de suministro regional de baterías para Europa". Este acuerdo también abarca las plantas del grupo en Šurany (República Eslovaca) y Kenitra (Marruecos).

El anuncio detalla que la empresa conjunta para operar en Valencia estará controlada en un 51% por PowerCo (de Volkswagen), mientras que en la planta eslovaca el control recaerá en Gotion, también con un 51%. Esta última estructura se replicará en la planta de Marruecos, donde Gotion controlará la empresa dedicada a la producción de material de cátodo para baterías LFP.

Con el control de PowerCo, Volkswagen garantiza la gestión de lo que se fabrica en cada momento y en qué cantidad. La empresa estima que las baterías LFP aumentarán su cuota de mercado en coches eléctricos del 10% al 60% para 2030. La intención es que Volkswagen decida qué tipos de baterías, tamaños y cantidades se producirán en Valencia.

Sin embargo, Gotion es fundamental para producir baterías con los estándares de calidad esperados y en el tiempo deseado. China se ha vuelto indispensable en el establecimiento de fábricas de baterías, gracias a su conocimiento de los procesos y las metodologías de trabajo más eficientes, un factor crucial para Volkswagen en este momento.

Además, Gotion tiene planes para construir otras dos fábricas de baterías en Valladolid, con una inversión cercana a los 1.000 millones de euros. A estas inversiones se suma la planta de baterías que CATL, otro fabricante chino, levantará con Stellantis en Aragón, confirmando la relevancia de los fabricantes chinos en el sector.

Esta inversión llega en un momento delicado, justo cuando Volkswagen necesita avanzar en el coche eléctrico y cree tener los productos para lograrlo. Modelos como el ID.Polo, Cupra Raval o Skoda Epiq, con precios entre 20.000 y 30.000 euros, aspiran a ser un impulso decisivo en su estrategia eléctrica.

El volumen de pedidos está saturado y las baterías son esenciales para consolidar su posición en el mercado. Por lo tanto, la compañía tiene prisa por poner a funcionar la planta de Sagunto a pleno rendimiento lo antes posible. Esto es aún más relevante si se considera que cada venta de coche eléctrico el próximo año contribuirá a reducir la esperada multa por emisiones que el grupo automovilístico ya da por descontada.