La segunda edición de la Comic-Con de Málaga ha buscado corregir los problemas de aforo y organización de su predecesora, ofreciendo un espacio ampliado y una mejor distribución. Aunque persisten desafíos como la gestión del acceso al agua y los altos precios, la experiencia general ha mejorado, destacando el ambiente para los fans y la calidad de ciertos paneles y encuentros con artistas.
La asistencia a la segunda edición de la Comic-Con de Málaga generó expectativas sobre la resolución de los problemas del año anterior, especialmente en lo referente al acceso a bebidas. A pesar de que la organización permitía la entrada de agua y comida envasada, la experiencia inicial fue confusa. Un incidente previo al evento, donde se reportó la prohibición de termos, llevó a un asistente a dejar el suyo para evitar riesgos. Al llegar, la situación sobre el agua era incierta, con indicaciones cambiantes, lo que generó frustración.
A diferencia del año anterior, el primer día del evento no mostró las largas colas, lo que sugería una mejor gestión del flujo de asistentes o una menor afluencia. Una cosplayer llamada Laura expresó su sorpresa por la persistencia de problemas organizativos, aunque se mostró optimista por la ampliación del espacio. El año pasado, la Comic-Con de 2025 recibió 30.000 asistentes diarios, superando las expectativas. Para esta edición, se planificó un aforo total de 90.000 personas, con 22.500 por jornada, y se incrementó el espacio a 19.600 m².
Las mejoras incluyeron un nuevo auditorio para 400 personas, una carpa climatizada para expositores y tiendas, una galería de artistas con más puestos y un área 'Meet The Artist' cinco veces más grande. El objetivo era diversificar las actividades para que los asistentes siempre tuvieran opciones. Esta estructura benefició a los fans del cosplay y del cómic, pero para los periodistas, la simultaneidad de eventos importantes, como la charla de Akira Yamaoka y la de tres autoras, representó un dilema.
Un asistente llamado Jorge, haciendo fila para una tienda de juegos retro, comentó que solo buscaba disfrutar del ambiente, mostrando la diversidad de motivaciones. Las colas se hicieron más evidentes a partir del segundo día, aunque la afluencia seguía siendo manejable. Jorge lamentó no haber visto mucho, mencionando solo el 'Final Fantasy' y los animadores de anime, mientras consideraba comprar un 'Pokémon Amarillo' japonés por 60 euros.
La Comic-Con ofrece una variedad de experiencias, desde paneles para aprender a fotografiar cosplayers hasta charlas con figuras como Dave Jones, fundador de DMA Design (creadores de 'Lemmings' y 'GTA'). Sin embargo, un aspecto central es su función como un gran mercado. Un taxista comentó haber llevado a dos chicas de Murcia que venían con 3.000 euros para gastar en cómics. Los precios, tanto de comida como de merchandising y encuentros con 'talentos', son elevados. Andrés, un asistente, encontró el precio de 120 euros por una foto con 'Frodo' excesivo, reflejando la cultura fan estadounidense de pagar por fotos y autógrafos, a diferencia de la práctica japonesa, donde suelen ser gratuitos.
Javi y Luis, de Madrid, compartieron su perspectiva. Javi estaría dispuesto a pagar por una foto con 'Frodo', pero reconoció que requiere una inversión considerable. Luis añadió que, al adoptar la cultura de las convenciones internacionales, es necesario estar preparado para los precios elevados. Ambos coincidieron en que la mentalidad española a menudo se sorprende por estos costos.
Aunque Javi y Luis son apasionados coleccionistas de juguetes, figuras y videojuegos, consideraron que la feria no ofrecía nada exclusivo que no se pudiera encontrar en otros eventos. Luis opinó que es una feria para fans, no para coleccionistas. Javi sugirió que para el próximo año se necesitaría “más nivel en los puestos de venta y más presentaciones fuertes”, como la llegada de una estrella de renombre, reconociendo que la Comic-Con de Málaga aún está lejos del nivel de la San Diego.
La pregunta sobre el público objetivo del evento surgió: para coleccionistas de alto nivel, puede quedarse corta, y para fans, la compensación de la entrada depende en gran medida del interés en los paneles y de la calidad de los entrevistadores. Álvaro y Juan, exhaustos tras el primer día, afirmaron que nunca pagarían 100 euros por una foto y que su principal motivación era el ambiente. Les interesaban los juegos interactivos y ver a los dibujantes en acción. Juan destacó que eventos como este son escasos en Málaga desde la desaparición de Gamepolis y que son muy disfrutables para los locales.
Álvaro y Juan también mencionaron que, si no hay problemas con las colas y la organización, la experiencia mejora. Javi notó una mejor organización, con áreas exteriores para las colas y una distribución que evita que la gente entre a los paneles solo para descansar. Juan recordó que el año pasado fue “Cola-Con” por las aglomeraciones, pero esta vez la disposición de carpas y sombra, junto con el uso de más espacio, ha mejorado significativamente la situación. La duplicación del espacio fue clave para mitigar los problemas de aforo.
Los problemas del año pasado fueron tan graves que Facua y OCU recibieron más de 550 reclamaciones por aforos desbordados y colas interminables. Aunque el primer día de esta edición no permitía un juicio definitivo, a mitad del viernes, la percepción general era de una organización superior, a pesar de la gran afluencia. Marina, que repetía la experiencia, notó una mejora en los tiempos de espera en las tiendas, lo que consideró un “coste de oportunidad” menor. El taxista Javier también percibió menos gente en ciertos momentos.
La afluencia más significativa se esperaba para el viernes por la tarde y el fin de semana. Una cola considerable se formó el viernes por la mañana, ubicada fuera del recinto y a pleno sol, donde la necesidad de agua era más apremiante. Sin embargo, la gestión de los espacios exteriores para comer y descansar a la sombra fue positiva, evitando las aglomeraciones del año anterior.
Aún hay margen de mejora, especialmente en la gestión de horarios para evitar solapamientos de paneles que puedan interesar al mismo público y en la búsqueda de una identidad más fuerte para los amantes del cine y las series, que constituyen una parte importante de la audiencia. Javi sugirió que, aunque no es San Diego, la licencia de Comic-Con debería significar más, y que, siendo la segunda edición, Málaga podría convertirse en un evento muy grande en el futuro, aunque “queda camino por recorrer”.
El evento genera un impacto económico considerable en la ciudad, atrayendo a visitantes de diversas nacionalidades y regiones de España, lo que demuestra el interés a pesar de los antecedentes del año pasado. La experiencia personal de un periodista en el evento incluyó la cobertura de paneles y conciertos, como el de Akira Yamaoka, cuya actuación fue descrita como “la hostia” por una asistente. A pesar de las reservas iniciales y la naturaleza laboral de la visita, los momentos mágicos de conexión entre fans e ídolos son los que justifican la experiencia, disipando el cansancio y las incomodidades del calor y las esperas.