La controversia entre Renfe y Ouigo sobre el uso de los talleres de mantenimiento de la compañía española ha resurgido, un año después de su inicio. Renfe acusa a Ouigo de exceder los límites permitidos para el mantenimiento ligero, mientras que la operadora francesa defiende su postura y considera inviable construir un taller propio, especialmente con una cuota de mercado limitada y la posibilidad de realizar el mantenimiento pesado en Francia.
Hace un año, Renfe y Ouigo iniciaron una disputa. La compañía española afirmó que Ouigo estaba haciendo un uso excesivo de sus talleres. Aunque la normativa permite a Ouigo acceder a los talleres de Renfe para ciertas reparaciones, Renfe exigía que Ouigo cumpliera su compromiso de construir sus propias instalaciones. Un año después, el conflicto persiste.
En octubre de 2025, Renfe acusó a Ouigo de realizar actividades de mantenimiento que superaban lo permitido en sus talleres. Ouigo tiene derecho a usar los talleres de Renfe para revisiones y mantenimiento menor, pero no para intervenciones mayores. Renfe denunció que Ouigo se estaba excediendo, realizando labores que iban más allá de las revisiones permitidas por la normativa.
Los límites están establecidos por la Ley del Sector Ferroviario, que obliga a Renfe a permitir que otros operadores realicen mantenimiento 'ligero' en sus instalaciones a cambio de una tarifa. Sin embargo, si la intervención se considera mantenimiento 'pesado', Renfe no está obligada a abrir sus puertas. En su denuncia inicial, Renfe afirmó que Ouigo estaba realizando mantenimiento pesado, incluyendo la sustitución de piezas, reparación de averías y cambio de cables, según reportó Cadena Ser en su momento.
El problema radica en que la regulación no define claramente qué constituye mantenimiento pesado. La Directiva 2012/34/UE sobre el espacio único ferroviario lo describe como actividades no rutinarias, mientras que la normativa EN 15380-4:2021 lo limita a situaciones donde es necesario desmontar partes del tren.
Meses después, en 2026, la disputa entre Renfe y Ouigo se extendió a Iryo. Renfe cerró sus talleres a la compañía italiana, citando la misma razón: la intención de Iryo de realizar labores de mantenimiento que superaban las obligaciones de Renfe. Ante la negativa, Iryo recurrió a la CNMC, que resolvió a favor de Iryo, obligando a Renfe a abrir sus puertas. Esta decisión fue objeto de varios recursos, pero la CNMC mantuvo su postura. El conflicto escaló hasta que la Audiencia Nacional rechazó las medidas cautelarísimas solicitadas por Renfe para mantener los talleres cerrados, aunque dejó abierta la posibilidad de una decisión diferente en el futuro.
Renfe exige a sus competidores que establezcan sus propios talleres en España para el mantenimiento pesado si desean operar en el país. Iryo, de hecho, había prometido esta inversión a su llegada, pero no se ha vuelto a tener noticias de este plan.
Amandine Thomas-Commin, directora general de Ouigo España, se posicionó recientemente en el Senado. Durante su declaración ante la comisión que investiga el accidente ferroviario de Adamuz en enero de 2026 y el estado del sistema ferroviario español, afirmó que "no tiene sentido construir un taller con 16 trenes y un 10% de la cuota".
La directora de la empresa francesa enfatizó que ellos son "los pequeños" y que realizan mantenimiento ligero, lo cual está contemplado en el derecho europeo que regula la liberalización ferroviaria. "El mantenimiento pesado tenemos pensado hacerlo en Francia, ya lo tenemos en el calendario", aseguró Amandine Thomas-Commin.
Renfe ha argumentado que algunas labores de mantenimiento pesado se han realizado en España, en lugar de enviar los trenes a las instalaciones propias de las compañías (Ouigo en Francia e Iryo en Italia), como se ha exigido a Iryo en Francia. Además, Renfe ha reiterado que sus instalaciones están al máximo de su capacidad y que permitir el acceso a sus competidores les afectaría negativamente, al no poder atender 1,2 millones de asientos (de los cuales un millón corresponden a servicio público) debido a la imposibilidad de mantener los trenes a tiempo.