Los Juegos Olímpicos de Brisbane 2032 han designado el río Fitzroy en Rockhampton como sede para las pruebas de remo y piragüismo, una decisión que ha generado debate. Aunque el río alberga cocodrilos marinos, la principal inquietud entre los profesionales no es la fauna, sino la idoneidad del cauce para una competición de élite debido a sus curvas y corrientes, así como la sostenibilidad de la ubicación.
Salvo imprevistos ambientales, los Juegos Olímpicos de 2032 se llevarán a cabo en Brisbane, Australia. En este contexto, los deportistas de remo se enfrentarán en un río que tiene como habitante al cocodrilo marino o de agua salada, el reptil más grande del planeta. Sin embargo, y de manera sorprendente, la presencia de estos enormes cocodrilos no es la principal preocupación para los organizadores del remo mundial.
El Comité Olímpico Internacional (COI) y World Rowing han aprobado el río Fitzroy, situado en Rockhampton, a unos 600 kilómetros de Brisbane, como la sede oficial para las pruebas de remo y piragüismo en esprint de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Brisbane 2032. Esta decisión se tomó después de una exhaustiva evaluación técnica independiente, liderada por la firma WaterProof, World Rowing y Paddle Worldwide, que analizó aspectos como el lecho del río, los caudales, los niveles de agua y el clima, según informó el medio australiano ABC.
Tras la confirmación oficial, el primer ministro de Queensland, David Crisafulli, celebró el éxito del proyecto, declarando: "El Fitzroy ha aprobado con nota. Es oficial: firmado, sellado y entregado". Esto a pesar de un "pequeño" inconveniente (que no es tan pequeño, ya que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza indica que pueden alcanzar los siete metros): la presencia de cocodrilos en el Fitzroy.
El cocodrilo de agua salada (Crocodylus porosus) en Queensland estuvo al borde de la extinción debido a la caza, hasta que fue protegido legalmente en 1974. Actualmente, se estima una población de entre 20.000 y 30.000 individuos, aunque su distribución no es homogénea. El río Fitzroy se encuentra en el límite sur del hábitat de esta especie. Mientras que en el norte de Cabo York la densidad es de 3 cocodrilos por kilómetro, en el Fitzroy desciende a "solo" 0,2 unidades por kilómetro. Podría ser peor: en el río Proserpine, la densidad alcanza los 5,5 por kilómetro, según el programa de monitorización del Gobierno de Queensland.
Dado que el Fitzroy tiene una longitud de 480 kilómetros, se estima la presencia de aproximadamente 100 ejemplares, aunque no existe un recuento oficial y algunas fuentes sugieren hasta 500. No obstante, ABC recoge declaraciones de un criador local que habla de unos 50 ejemplares. El riesgo es bajo en comparación con otras zonas, pero indudablemente no es nulo. Además, no es el único tipo de cocodrilo que habita estas aguas: en la zona de remo es más probable avistar cocodrilos de agua dulce, que son más pequeños e inofensivos, según el Museo de Queensland.
A pesar de que un avistamiento es posible, la presencia de cocodrilos parece ser un factor secundario para la comunidad del remo. El profesor emérito Craig Franklin, de la Universidad de Queensland, explicó a ABC que remar en zonas donde estos animales viven y se reproducen es peligroso. Sin embargo, según la BBC, la verdadera preocupación entre los profesionales es la equidad: muchos en la comunidad del remo consideran que las curvas y corrientes de un río con mareas lo hacen poco adecuado para la élite, una inquietud que se ha transmitido a Tom Solesbury, director ejecutivo de British Rowing. Drew Ginn, triple campeón olímpico, ha mencionado las inundaciones. El presidente de la federación alemana, Moritz Petri, ha señalado que los deportistas cuestionan la sostenibilidad de celebrar el evento a unos 600 kilómetros de Brisbane.
La buena noticia es que recientemente se celebró una regata escolar en el Fitzroy, lo que demuestra que no es una locura. La no tan buena es que existe un plan de seguridad para estos casos: según la BBC, si se avista un cocodrilo, se grita "cocodrilo, cocodrilo, cocodrilo", se suspende la competición y los remeros regresan a la orilla. Posteriormente, la gestión de fauna de Queensland interviene: aquellos cocodrilos que representan una amenaza para la seguridad pública pueden ser retirados del medio natural por el departamento o sus contratistas. Es importante destacar que el plan de seguridad de la regata reconoce una realidad a considerar para las futuras olimpiadas australianas: ninguna vía fluvial en zona de cocodrilos puede garantizarse completamente libre de ellos. Todo indica que los cocodrilos estarán presentes en Brisbane 2032.