El Misterio de 'El Ojo': La Isla Flotante y Giratoria de Argentina

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En el Delta del Paraná, Argentina, existe una isla conocida como 'El Ojo', que desafía lo convencional por su forma circular casi perfecta, su capacidad de flotar y su sorprendente movimiento rotatorio. Este fenómeno natural, descubierto en 2016, ha intrigado a científicos y cineastas, generando leyendas y despertando el interés por su origen y mecánica. Aunque su apariencia pueda sugerir algo paranormal, la ciencia ofrece una explicación fascinante para sus particularidades.

Lo que se observa en estas líneas no es producto de la inteligencia artificial ni un portal a otra dimensión, sino una isla ubicada en Argentina. Esta formación terrestre es de todo menos común y corriente, y su nombre, 'El Ojo', le sienta perfectamente. Para empezar, la isla flota. Además, posee una forma circular que atrae la atención por su perfección geométrica, una característica que también comparte el lago que la rodea. Sus particularidades no terminan aquí: 'El Ojo' parece rotar y cambiar de posición. Con tantas singularidades, casi parece una creación extraterrestre.

Actualmente, la isla 'El Ojo' tiene un diámetro aproximado de 118 metros y se espera que continúe disminuyendo su tamaño debido a la erosión. Se localiza en el Delta del Paraná, dentro del municipio de El Escobar, a unos 70 kilómetros de Buenos Aires. A pesar de su cercanía a la capital argentina, esta isla se hizo conocida en 2016, gracias al cineasta Sergio Neuspiller. No obstante, imágenes satelitales de Google Earth demuestran su existencia desde 2003, aunque hay testimonios y fotografías aéreas que la sitúan ya en la década de los 80.

Este terreno de tierra rodeado de agua cautivó al director: "El agua parecía negra pero en realidad era agua totalmente transparente, algo que es casi imposible de encontrar en el delta, pero que tenía un fondo de tierra negro". Así, él y el ingeniero hidráulico Ricardo Petroni organizaron una campaña de crowdfunding para financiar una expedición científica a la isla, alrededor de la cual han surgido leyendas sobre avistamientos de ovnis o la presencia de barcos abandonados de tamaño desproporcionado para el canal. La intención era bucear en sus aguas, analizar su suelo y vegetación, y sobrevolarla con drones, pero no lograron su objetivo: requerían 50.000 dólares y solo recaudaron una quinta parte.

Aunque 'El Ojo' despierte una fascinación que invita a pensar en lo paranormal, es importante recordar que la naturaleza es asombrosa y su movimiento tiene una explicación científica: la isla gira constantemente sobre su propio eje debido al flujo del río que corre por debajo. Sus bordes exteriores rozan continuamente con el canal, generando un movimiento de cizalla que erosiona y pule la isla, manteniendo su forma casi circular. De ahí que se prevea que la isla disminuya de tamaño a causa de esta erosión.

La física detrás de este fenómeno es la misma que la de los discos de hielo giratorios que se forman en ríos fríos de todo el mundo, combinando la rotación y el desgaste periférico. En 1997, un estudio inicial propuso que la corriente del río crea un remolino bajo el disco que lo hace girar, y que este giro pule sus bordes al rozar contra la orilla o el hielo cercano, según lo reportado por Science Alert. Además, su velocidad de giro es independiente de su tamaño: discos de 2 y de 80 metros rotan a un ritmo muy similar, un hecho que desconcertó a los investigadores durante años. Años después, otros estudios explicaron mejor el motivo real del giro: un equipo belga descubrió un mecanismo térmico basado en la anomalía de densidad del agua, que alcanza su punto máximo a 4 °C (al enfriarse cerca del hielo, esa agua se hunde y genera un remolino bajo el disco). En 2025, un equipo de investigación de Singapur confirmó con simulaciones que ese mismo hundimiento de agua fría rompe el equilibrio del sistema y hace girar el disco por sí solo.

La naturaleza es sabia y fascinante. Ya sea 'El Ojo' o los discos de hielo, queda demostrado que la naturaleza puede generar geometrías casi perfectas sin intervención externa, simplemente mediante la combinación de rotación y erosión sostenida en el tiempo. Más allá de la curiosidad, el estudio de este mecanismo tiene su relevancia: esa combinación de convección térmica y cuerpos en movimiento también sirve para explicar procesos geofísicos más amplios, como la deriva continental o el volcamiento de icebergs.