Las voces icónicas de Mario, Bender y Batman alzan su voz contra la IA y la protección de su trabajo

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Actores de doblaje de renombre como Charles Martinet (Mario), John DiMaggio (Bender) y Claudio Serrano (Batman) comparten sus experiencias sobre la conexión con sus personajes y la magia de su profesión. Sin embargo, la conversación toma un giro serio al abordar la preocupación creciente por la inteligencia artificial y su impacto en la industria del doblaje, exigiendo regulación y protección para sus voces.

Hablar con un actor de doblaje es una experiencia peculiar. Al conversar con Claudio Serrano, aunque no emplea el tono de Batman, su voz es inconfundiblemente reconocible, evocando la imagen del Caballero Oscuro. Por otro lado, al interactuar con John DiMaggio o Charles Martinet, una sonrisa surge automáticamente. No han intercambiado ni dos palabras y ya han adoptado las voces de Bender de 'Futurama' y Mario de 'Super Mario', respectivamente. DiMaggio se mimetiza con sus personajes de forma consciente, mientras que Martinet lo hace casi por ósmosis, tras tres décadas prestando su voz al fontanero. Él, en esencia, es Super Mario.

"Me alegra interpretar personajes que hacen que la gente se sienta bien", confiesa DiMaggio. En la misma línea, un Martinet siempre emotivo, asegura que le conmueve cuando alguien se le acerca y le dice que ha crecido con su personaje.

Los seguidores de Mario conocen a Martinet, pero a DiMaggio lo identifican por su voz. "Recuerdo una ocasión en la que fui a comprar algo y el dependiente, un tipo enorme, cubierto de tatuajes como un motero, me preguntó '¿eres el tipo?' y yo respondí 'soy el tipo'. Se echó a llorar y me abrazó".

"Es mágico que personas con una apariencia intimidante te escuchen hablar y se derritan", concluye DiMaggio, quien asistió a la Comic-Con para participar en un panel y recorrer la feria.

Martinet, por su parte, tiene un espacio con dos pósteres pegados en la pared y un cartel con la leyenda "La voz de Super Mario", que, aunque no le hace plena justicia, no necesita presentaciones, ya que la gente sabe quién es Super Mario. Está rodeado de niños y adultos jóvenes que se acercan con una sonrisa para pedirle una foto. Su energía es contagiosa.

Siempre encuentra tiempo para estrechar una mano más, para charlar con alguien más. Y cuando se habla con él, siempre ofrece el mismo consejo: hay que ser el personaje, convertirse en él. "Mi manera de impactar en Mario fue crear el hombre que yo quiero ser", comenta. Obtuvo el trabajo casi por casualidad, improvisando en una audición con frases en italiano y, como no dominaba el idioma, mezclaba inglés con nombres de platos italianos, todo ello aderezado con el tono de un italiano que conocía.

Así creó a Mario, pero para el resto de sus personajes, como Luigi o Wario, varió la fórmula. Desde un tono más "miedoso" para Luigi hasta uno mucho más agresivo y maleducado (dentro de los estándares de Nintendo) para Wario, cuya inspiración fue un empleado de Nintendo of America que siempre respondía con un "no" con un tono de fastidio.

Coincide con DiMaggio en la importancia de convertirse en el personaje. "Cuando interpreté al Joker, me avisaron de que tenía que ir al estudio y tenía 36 horas, pero no sabía bien qué buscaban. Ha habido muchos buenos Joker, cada uno con un toque distinto. El gánster, el loco, el traficante... pero a mí solo me dijeron que había mucha, mucha maldad en este Joker. En cuanto se apagaron las luces y solo estaba la de la cabina, el propio diálogo fue el que me dio la voz".

"No hay que pensar", confiesa Martinet. "A mí no me sirve prepararme el papel. Actuar es como un perro persiguiendo una pelota. Un golden va a lo loco, pensando que quiere la pelota porque es muy divertido. Un pastor alemán va concentrado porque la pelota la ha tirado su humano y es lo más importante del mundo. Piensa en el personaje y cómo es, pero no actúes, métete en su piel. Diviértete".

Este consejo, que podría sonar a cliché, es válido, pero la voz de Mario afinó el mensaje para quienes desean dedicarse a la actuación de voz. "Una vez preparé una audición para ser la voz de reemplazo de Goofy. Estudié al Goofy original durante semanas, y en la sesión lo clavé. Más tarde me llamaron y me dijeron que lo había clavado, que era una gran voz de Goofy. Estaba esperando el 'pero', y el pero fue que no me dieron el papel. Me dijeron que estaba actuando de Goofy, pero que no era Goofy. Lo imitaba sin serlo, no aporté algo al personaje".

"Gracias por existir", le dice alguien a Martinet en el panel durante el evento. "Oh, es Mario, ya sabes...", me dice DiMaggio. "No habrá otro igual", confiesa cuando hablamos de Charles. DiMaggio, quien se considera muy afortunado en la vida con sus papeles y personajes, y lo cierto es que, si bien Martinet es Mario, DiMaggio se ha colado en nuestros hogares de muchas maneras distintas. Es el malhablado Bender, sí, pero también Jake de 'Hora de Aventuras', o Marcus Fenix de 'Gears of War'. "El villano cómico es el mejor", dice cuando le pregunto con qué disfruta más. Puedes ser el malo, pero también puedes soltar algo macabramente cómico de vez en cuando. Estar en ese punto intermedio, con un montón de matices, es lo mejor. Es como... como el neutral caótico en 'Dragones y Mazmorras'. Sabes exactamente a lo que me refiero, estar en ese punto en el que el espectador no sabe por dónde vas a salir.

Reconozco que también he tenido una profesión apasionante que me ha llevado a conocer a personas con las que he crecido, pero hay un tema inevitable cuando ahora hablas con un artista, y ahí esas caras tan alegres y con ganas de hacer reír cambian de tercio en un parpadeo. Vaya, vaya...

"Es terrible", comentaban Martinet y Serrano al hablar de la IA y de cómo sus voces podían ser clonadas en segundos por cualquiera. "Una vez me encontré algo doblado con mi voz", dijo Claudio, "pero yo no había hecho eso. Tuvimos que llamar a un montón de sitios a ver qué estaba pasando".

"Creo que hay que regular. Puede ser bueno, pero hay cosas que hay que regular para que no se pueda hacer así", explicaba un Martinet que siempre, siempre está metido en la piel de Mario, pero que al hablar de estos temas cambia radicalmente a un semblante más serio. "En mis contratos tengo una cláusula para que no se use mi voz de ese modo", termina.

DiMaggio tiene una posición mucho más política. Evidentemente, tenía previsto preguntar por el asunto, pero se adelantó. 'Futurama' imaginó robots alcohólicos y cabezas en tarros, pero cuando le pregunté qué cosa actual es más absurda que todo eso o que cualquier chiste de la serie, fue tajante. "La IA". "Tema recurrente aquí", le dije. "La IA", repitió. "Y por fin alguien no me pregunta solo por mi voz". Porque es evidente que DiMaggio tenía ganas de hablar de esto y no dudó en posicionarse. "Tengo una pegatina que dice que la IA es para farsantes y fascistas. La han alimentado saqueando todo, una IA está ayudando a otras a hacer trampas y es el peor escenario posible de resolución de problemas que se nos podría haber ocurrido jamás".

John continúa afirmando que "da miedo, no me gusta y hay mucha mierda pasando en Estados Unidos ahora mismo que está relacionada con la IA. Y ya sabes, podría ser buena, pero alguien tiene que frenar y decir 'vale, la vamos a usar para esto y esto, pero para nada más'. Pero ya sabes, hay algunos en ese mundo que son unos capullos y que solo la quieren para amasar más dinero y nada más". "Es terrible", termina, usando exactamente el mismo término que usaron Serrano y Martinet en una charla separada. "Martinet y Claudio Serrano, nuestro Batman, han comentado lo mismo sobre la clonación de sus voces", le dije. "Sí, no me gusta, pero ya sabes, hay... hay ciertas protecciones puestas en marcha en lo que respecta a nuestro sindicato. Yo trabajo con Microsoft y siempre me han tratado bien, pero es difícil, tío, es muy difícil. Me enciendo mucho además". "No, si se te nota". "Es que joder, no hay mucho que pueda hacer. No tengo el dinero que tiene esta gente, así que solo espero que pase lo correcto. Siempre se puede, siempre se puede tener esperanza, pero ya veremos".

Reconozco que la entrevista a John se me fue de tono totalmente. Hablar con Bender debería ser desternillante, igual que con Martinet, y la conversación viró a algo incluso más político cuando le pregunté por sus miedos y comentó que los estadounidenses tenían una "reputación de mierda en lo que respecta a política exterior, pero ahora siento miedo de ser visto como un paria simplemente por ser estadounidense. Aunque lo entiendo". El propio DiMaggio se dio cuenta de que nos habíamos pasado del tiempo pactado hablando sobre miserias, y al final es un tipo que es feliz haciendo reír a la gente. Tras quedarse pensando un poco más en su última respuesta, su cara volvió a cambiar en otro parpadeo y se puso a imitar al actor de doblaje español de Jake "Haciendo tortitas, haciendo tortitas de bacon", en un perfecto castellano. Apretón de manos, un mutuo "me gustan tus tatuajes", con él señalando el mío de 'The Last of Us' y yo el suyo de 'Gears of War', pero con un tomate en lugar de una calavera... y a seguir cada uno con su fiesta.