España se prepara para unas elecciones generales anticipadas el 29 de noviembre, tras la confirmación de Pedro Sánchez. Esta decisión surge después del fracaso parlamentario de dos decretos y la búsqueda de una mayoría progresista más amplia. Paralelamente, los partidos a la izquierda del PSOE han anunciado la creación de un 'Frente Amplio', cuya capacidad para movilizar el voto en un escenario de ascenso de la derecha genera incertidumbre.
La incógnita ha sido despejada. España acudirá a las urnas el 29 de noviembre para elegir el Gobierno que dirigirá el país durante los próximos cuatro años. Tras el revés parlamentario de dos decretos urgentes destinados a abordar la 'crisis Maricarmen' y un fin de semana de especulaciones sobre un adelanto electoral, Pedro Sánchez ha confirmado esta mañana la convocatoria de elecciones en noviembre, con el objetivo de conseguir "una mayoría progresista mucho más amplia". Los partidos a la izquierda del PSOE ya habían reaccionado el domingo, anunciando la formación de un 'Frente Amplio' y fijando el sábado 17 de octubre para su presentación oficial. La cuestión ahora es si este 'Frente Amplio' conseguirá aglutinar y movilizar el voto de la izquierda en un contexto de crecimiento de la derecha, o si se limitará a un cambio de imagen (con un nuevo candidato) de Sumar.
El viernes la decisión parecía inminente, el sábado la sensación se acentuó y el domingo era un secreto a voces, a la espera de la confirmación de Pedro Sánchez, quien finalmente lo ha ratificado esta mañana: España votará el domingo 29 de noviembre. La fragilidad parlamentaria del Gobierno, una constante a lo largo de la legislatura que se hizo especialmente evidente el viernes cuando Junts tumbó dos decretos sobre vivienda, ha llevado a Sánchez a dar por terminada la legislatura nueve meses antes de lo previsto legalmente. Lo hace, según argumentó esta mañana, en busca de "una mayoría mucho más amplia".
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha manifestado en redes sociales: "Frente a sus áticos, sus recortes y su servilismo a las élites, nuestro compromiso con la gente: vivienda asequible, servicios públicos y derechos sociales. España tiene que seguir avanzando y, para eso, necesitamos que la ciudadanía amplíe nuestra fuerza en el Parlamento. Toca movilizarse. Toca pelear. El 29 de noviembre vamos a hacer historia. Otra vez."
La otra fecha importante es el 17 de octubre. El 29-N es, a partir de ahora, la fecha más relevante en el calendario político español, pero no la única destacada en los últimos días. El fin de semana, Sumar anunció que el 17 de octubre lanzará su nueva coalición: el 'Frente Amplio'. Y, salvo cambios inesperados, ese mismo día se dará a conocer a su nuevo líder tras la retirada de Yolanda Díaz. Ante el inminente adelanto electoral, el domingo las formaciones involucradas en la refundación de Sumar (Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y Comuns) decidieron reunirse para impulsar el proyecto y, sobre todo, para posicionar la fecha del 17-O en la agenda.
En la reunión telemática participaron los cinco ministros de Sumar en el Gobierno, además de figuras destacadas de otras formaciones, como Antonio Maíllo por parte de IU, Rita Maestre y Eduardo Fernández (Más Madrid) o Candela López (Comunes). Para hoy se espera otro encuentro, más amplio, con Chunta Aragonesista, Més, Compromís y Equo. La meta es ir definiendo y articulando el proyecto de cara al sábado 17. Sobre la mesa también está la gran incógnita: quién liderará el intento de relanzar el grupo en noviembre. En las quinielas, un nombre suena con especial fuerza: Mónica García, ministra de Sanidad, quien inicialmente se había presentado como candidata de la formación a las elecciones autonómicas de Madrid. No es el único nombre que se baraja. También resuenan los de Ada Colau, Ernest Urtasun o Pablo Bustinduy, aunque el actual ministro de Asuntos Sociales y Agenda 2030 se ha autodescartado en varias ocasiones. Sea quien sea el cabeza de lista, la tarea no será sencilla: el 'Frente Amplio' se enfrenta al complejo desafío de encontrar un candidato fuerte, conocido y de consenso que lidere el sprint electoral hasta el 29-N.
La ministra de Sanidad, Mónica García, publicó en redes sociales: "Las movilizaciones en la calle nos dejan claro que no hay legislatura sin vivienda. Hemos empujado para frenar los desahucios y las subidas del alquiler. Pero no vamos a parar hasta que tener casa sea un derecho. El 17-O lanzamos el Frente Amplio para llevar esta batalla más lejos y poner lo mejor de cada uno."
¿Y el resto de la izquierda? Esa es la pregunta clave. Antes de que los tambores preelectorales sonaran con fuerza a principios de septiembre, Podemos hizo su propio movimiento: su número dos, Irene Montero, anunció su disposición a presentarse a unas "primarias abiertas a todo el mundo" (no restringidas a militantes del partido) que la refuercen como candidata a las elecciones generales. Desde entonces, su formación ha insistido en esa idea, que es al mismo tiempo un desafío al resto de la izquierda: primarias abiertas para conformar una candidatura amplia. En 2023, los morados ya defendieron esta misma idea, lo que complicó durante meses las negociaciones para llegar a un acuerdo con Sumar.
Todo pendiente del calendario. Como casi todo en política, ni las fechas ni los anuncios son casuales ni improvisados. La decisión de Sánchez ha puesto en marcha una maquinaria administrativa con plazos bien definidos: mañana mismo el BOE debería publicar la convocatoria electoral, lo que abrirá un período de 10 días para registrar coaliciones electorales. Si hubiera una candidatura unitaria y un proyecto conjunto entre el 'Frente Amplio' y Podemos, dispondrían de diez días más, hasta el 26 de octubre, para presentar sus listas. En ese caso, claro, el alcance y contenido de la cumbre prevista para el 17 quedarían en el aire.
Las matemáticas electorales. Acuerdos, calendarios y candidatos aparte, algo es evidente: la izquierda se enfrenta a un escenario complejo. Aunque el desahucio de Maricarmen ha centrado gran parte del debate político en torno a la crisis de la vivienda, los sondeos muestran un panorama político muy fragmentado, con la extrema derecha en claro ascenso. El barómetro de 40dB publicado hoy por El País indica que el PP desciende ligeramente hasta una intención de voto del 31,6% y Vox sube al 18,4%, casi dos puntos porcentuales más que hace un año. Juntos suman el 50%. En general, la izquierda pierde apoyo. El PSOE desciende 4,3 puntos y se sitúa en el 27,4%. Sumar ralentiza su caída, pero no evita bajar al 5,6%. Podemos se estabiliza en torno al 2,7% de intención de voto. No es un panorama fácil para una revalidación del Gobierno de Sánchez, quien esta mañana precisamente subrayaba la necesidad de alcanzar una “mayoría mucho más amplia”.
Uno de los argumentos en contra del adelanto electoral que se escuchaba este fin de semana en la izquierda es el escaso margen que la convocatoria del 29-N deja a Sumar o Podemos para acercar posturas. En las elecciones generales de julio de 2023, el PSOE obtuvo 121 escaños y Sumar 31, frente a los 137 del PP y 33 de Vox. A esa suma de las cuatro principales formaciones se añadían los diputados de partidos como ERC (7), Junts (7), EH Bildu (6), PNV (5), BNG (1), CCA (1) y UPN (1). Desde entonces, el panorama ha cambiado claramente: ascenso de Vox, pérdida de influencia regional de Podemos y una ruptura en la izquierda que ya se evidenció a finales de 2023, cuando los morados rompieron con Sumar y pasaron al Grupo Mixto. La incógnita es si el 'Frente Amplio' logrará cambiar esta situación, movilizando a los votantes de izquierda, o si se quedará en un simple (y enésimo) ejercicio de cambio de imagen.