Elon Musk, conocido por su inmensa fortuna, ha optado por una residencia inusual: una caravana Airstream en Memphis. Esta elección estratégica le permite estar cerca de la expansión masiva de la infraestructura informática de sus compañías, un clúster de centros de datos en crecimiento que abarca dos estados y representa una inversión multimillonaria en inteligencia artificial y capacidad de cómputo.
Elon Musk, cuya fortuna le permitiría residir en cualquier lugar del mundo, ha elegido Memphis como su base, una ciudad que está ganando relevancia en sus planes de inteligencia artificial. A mediados de septiembre, su elección de vivienda y la forma en que decidió supervisar de cerca los desarrollos en la zona resultaron ser menos convencionales de lo esperado.
El 14 de septiembre, durante el All-In Summit, Musk reveló que estaba viviendo en Memphis en una Airstream, a la que jocosamente llamó su “palacio”. Airstream es una compañía estadounidense conocida por fabricar caravanas remolcables con carrocería de aluminio, aunque no se ha especificado el modelo exacto que utiliza Musk. Dos semanas después, el 30 de septiembre, Business Insider todavía reportaba que residía allí.
Aunque la imagen de una caravana podría sugerir un espacio improvisado, la línea actual de Airstream incluye modelos que van desde los cinco metros hasta unidades que superan los diez. Las versiones más compactas ya ofrecen espacio para dormir, una pequeña cocina, comedor y baño, mientras que las más grandes pueden incorporar un dormitorio independiente, sofá, cocina completa, climatización y un baño mucho más amplio. Esto demuestra cómo una caravana puede funcionar como vivienda, aunque se desconoce el modelo y la configuración específica de la caravana de Musk.
Memphis no era solo el lugar donde Musk dormía, sino también desde donde supervisaba de cerca la ampliación de la infraestructura informática de sus empresas. En el evento mencionado, llegó a explicar que debía irse porque tenía que “ir a arreglar unas GPU aquí en Memphis”. La proximidad no es una generalización; Fortune ubicó la Airstream a pocos pasos del proyecto de xAI, y Business Insider señaló que dormía cerca de los servidores.
Para comprender el entorno de Musk, es necesario ampliar la perspectiva. SpaceX denomina Colossus a su centro de datos principal en Paul R. Lowry Road, Memphis, y Colossus II abarca instalaciones tanto en la misma ciudad como en Southaven, Mississippi. A esta expansión se suma MACROHARDRR, otro gran edificio diseñado para incrementar la capacidad de entrenamiento de la compañía. No se trata, por tanto, de un único centro de datos gigantesco, sino de un clúster de infraestructura que ya se extiende por dos estados.
Algunas cifras ilustran el crecimiento en la zona. SpaceX estima en aproximadamente 1 GW la potencia destinada al cómputo entre Colossus y Colossus II, y afirma que en este último ya se han puesto en marcha dos clústeres sucesivos: uno con unas 110.000 GB200 y otro con 110.000 GB300. El siguiente paso es un plan, no una realidad consumada: la compañía prevé añadir al menos otras 220.000 GB300 y más de 400 MW de potencia destinada al cómputo al completar la próxima fase.
Southaven permite entender que la expansión va más allá de simples salas llenas de GPU. La Mississippi Development Authority cifra en más de 20.000 millones de dólares la inversión en MACROHARDRR y señala que, una vez finalizado el proyecto, la potencia de cómputo de la compañía se acercará a los 2 GW. SpaceXAI también está construyendo una central permanente de gas natural de 1,2 GW, con 41 turbinas autorizadas para alimentar sus instalaciones. Es importante diferenciar entre la potencia asociada a la infraestructura informática y la capacidad de generación eléctrica.
Memphis no es la primera vez que Musk minimiza la distancia entre su trabajo y su lugar de descanso. Tras adquirir Twitter en 2022, llegó a pasar noches en las oficinas de San Francisco, y durante años mantuvo una residencia principal relativamente modesta cerca de Starbase, en Texas. La Airstream se alinea con una costumbre observada cuando alguno de sus proyectos entra en una fase particularmente intensa: permanecer cerca de la acción.