El sector de la música en vivo en España experimentó un crecimiento récord en 2025, superando los 807 millones de euros en venta de entradas. Sin embargo, este auge no se refleja uniformemente. Superstruct, una de las mayores promotoras de festivales del país, que organiza eventos como Arenal Sound y Sónar, cerró el año con pérdidas significativas de 115,5 millones de euros, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo y una posible estabilización o ajuste del mercado.
España, al igual que muchas otras naciones, emergió del período de la pandemia con un renovado interés en viajar, descubrir nuevos destinos y disfrutar de la música en directo. El reciente 'Anuario de la Música en Vivo', elaborado por la asociación de promotores APM, revela que en 2025 la venta de entradas para conciertos y espectáculos en vivo superó los 807 millones de euros, marcando un récord y un incremento interanual del 11,2%. Esta es la panorámica general. No obstante, al analizar los detalles, se percibe una realidad con matices que lleva a cuestionamientos sobre si el negocio se dirige hacia una estabilización o, por el contrario, hacia el estallido de una burbuja. En este contexto, resulta más comprensible que uno de los actores más grandes del negocio festivalero en el país haya finalizado 2025 con pérdidas que ascienden a 115,5 millones de euros.
Las cuentas de Superstruct. Su nombre quizás no sea ampliamente conocido, pero si eres aficionado a la música en directo, es probable que hayas asistido a algún festival organizado por Superstruct, una entidad de gran relevancia en el sector a nivel global. La compañía está detrás de decenas de festivales españoles y se asocia con marcas tan reconocidas como Arenal Sound, FIB, Sónar, Resurrection o Monegros. A pesar de su prominente presencia y de que en 2025 el negocio de los conciertos continuó en ascenso, el grupo cerró el año pasado con pérdidas de 115,5 millones de euros, lo que ensombrece su primer ejercicio completo bajo la propiedad del fondo KKR.
Analizando los detalles. Este es un dato preocupante por varias razones. Primero, por su magnitud. Segundo, como ha informado elEconomista, que tuvo acceso a las cuentas de Superstruct, porque agrava las pérdidas ya registradas en el ejercicio anterior, que concluyó con números rojos de 90,6 millones de euros. Si nos centramos en la situación patrimonial revelada por el diario económico, el balance tampoco es precisamente favorable. El grupo registró un resultado negativo de 89,2 millones y unos gastos financieros que sobrepasaron los 25 millones. Sin embargo, al examinar sus cifras, es crucial considerar un factor clave: Superstruct destinó 74,4 millones a adquirir participaciones de socios minoritarios y consolidar su posición en el sector. Esta estrategia explica el aumento de su deuda.
Más ingresos, pero con letra pequeña. Lo más notable es que 2025 no fue un año desfavorable para la compañía en términos de ingresos, al menos si se comparan con los del año anterior. El grupo vio cómo sus ingresos aumentaban hasta los 825,1 millones de euros, un 4,4% más, un porcentaje que, en cualquier caso, resultó insuficiente para compensar el incremento de costes y gastos de estructura. No obstante, su relevancia aquí radica en otra razón que nos informa tanto sobre la trayectoria de Superstruct como sobre el resto del sector: el origen de esos ingresos. Aunque el grupo movilizó alrededor de 6,6 millones de asistentes a sus espectáculos, la facturación obtenida por la venta de entradas disminuyó cerca de un 1,8%, situándose en 403,2 millones de euros, con una ligera reducción en el ingreso medio por entrada, que pasó de 62,2 a 61,1 euros. ¿Cómo logró entonces ese aumento general de facturación del 4,4%? Muy sencillo: a través de actividades complementarias, como la venta de comida, bebidas y merchandising (+5,7%), patrocinios (+10,4%) y servicios de viaje y alojamiento, que crecieron aproximadamente un 20% y sumaron 34,6 millones. Si ampliamos el enfoque a todas estas actividades, el ingreso medio por asistente sí experimentó un aumento, pasando de menos de 120 a 125 euros.
Anuario de la Asociación de Promotores Musicales. ¿Por qué es importante? Más allá de su influencia en el negocio de los festivales, las cuentas de Superstruct son relevantes porque ofrecen indicios sobre la dirección general del sector. El último anuario de los promotores muestra que la música en directo continúa superando las cifras previas a la pandemia, con un nivel de facturación récord en ventas de entradas; sin embargo, esto no exime a las promotoras y organizadores de festivales de enfrentar desafíos significativos. Detrás de esa facturación global de 807,2 millones de euros se esconde un negocio que avanza a dos velocidades, como reconoció hace unos meses a El Mundo Pascual Egea, presidente de la APM: "Está cambiando la tendencia. La gente prioriza que solo haya un artista que presenta un espectáculo. El fenómeno de los estadios, que ha ocurrido en otros países, no había llegado aún a España. El público está yendo a ver conciertos a los estadios y dejando de ir a los festivales".
¿Burbuja o estabilización? La pregunta no es nuestra. La planteaba hace no mucho La Vanguardia en una crónica en la que recordaba que, a pesar de que siguen celebrándose cientos y cientos de festivales por España, también se detectan señales de cambio: un goteo de cancelaciones de eventos (algunos bien consolidados en el circuito español), la anulación de los eventos del Reggaeton Beach Festival por falta de "viabilidad" y el éxito de las giras de artistas en solitario que llenan estadios (Shakira o Bad Bunny). ¿Está cambiando la forma de consumir música en directo? ¿Hay realmente un estallido de la burbuja festivalera postpandémica o simplemente se está reajustando un sector que ha visto cómo su agenda se disparaba en solo década y media, pasando de alrededor de 450 festivales en 2010 a 889 en 2024, con el consecuente aumento de facturación? Aunque el sector en general vea aumentar sus ingresos, ¿hay festivales que se enfrentan a márgenes cada vez más ajustados o directamente no logran alcanzar la rentabilidad?
"Es una burbuja de oferta". Javier Ajenjo, director del Sonorama, lo resumía hace poco durante una entrevista con El País: “Llevamos hablando de esto seis años. Es una burbuja de oferta en general, porque no puede tener todo el mundo un festival”. Su reflexión surgió tras la cancelación de las citas del Reggaeton Beach Festival y otros eventos indies que no habían conseguido vender un número suficiente de entradas. Desde el sector, hay voces que reconocen que vienen de una época en la que personas ajenas al circuito se lanzaron a organizar festivales "sin tener ni idea, solo porque han conseguido la ayuda de un ayuntamiento". En su opinión, más que de un estallido de una burbuja o una crisis, lo apropiado es hablar de un proceso de ajuste natural y de "madurez".