España alcanzó un récord histórico en generación de electricidad solar fotovoltaica en julio, con 7.696 GWh. Sin embargo, un preocupante 11% de esta energía fue desaprovechada debido al 'curtailment' o recorte renovable. Este fenómeno, que aumenta progresivamente, evidencia un desequilibrio significativo entre la producción y la capacidad de la infraestructura para transportar y distribuir la energía, generando un valioso desperdicio en un contexto de alta demanda energética.
Durante el pasado mes de julio, España produjo 7.696 GWh de electricidad solar fotovoltaica, marcando una cifra récord. Aunque es una excelente noticia, se ve considerablemente opacada por el hecho de que el 11% de esa electricidad se perdió. En la actual coyuntura, donde la energía es un recurso tan valioso y necesario, resulta preocupante que una cantidad tan significativa de electricidad se desperdicie, pero la realidad es innegable. La causa de esto es el 'curtailment' o recorte renovable.
Este mecanismo se activa cuando la infraestructura de transporte y distribución eléctrica no logra evacuar toda la energía generada. Este desequilibrio suele ocurrir en regiones con una gran potencia instalada pero con una demanda moderada, como, por ejemplo, en la España vaciada. En este escenario, Red Eléctrica, el operador español, solicita a las empresas que gestionan los parques eólicos y solares que detengan la producción de electricidad. En realidad, el 'curtailment' no provoca un desperdicio de electricidad ya generada, sino que impide que se produzca una energía que podría haberse generado si la infraestructura de transporte y distribución hubiera podido asumirla. En cualquier caso, el problema radica en un desequilibrio en la infraestructura española que conduce al desaprovechamiento de un recurso muy valioso. Red Eléctrica denomina a este mecanismo ERNI: energía renovable no integrable.
Entre enero y junio de este año, el ERNI alcanzó los 2,5 TWh, lo que representa un aumento del 50% respecto a todo el año 2024 y el triple en comparación con el mismo período de 2025. Esta progresión indica claramente que el recorte renovable está en aumento, y es un problema que, en el escenario actual de alta demanda y precios crecientes de la energía, las empresas involucradas en la generación y distribución de electricidad deberían abordar.
Según APPA Renovables, el desperdicio de energía en 2025 podría haber superado el 20% de la electricidad total generable. Este dato subraya la gravedad de este desequilibrio: existe una clara desconexión entre los lugares de generación y consumo de electricidad. La red eléctrica española no fue diseñada para absorber la producción actual, lo que genera cuellos de botella. Esta situación ha obligado a las empresas eléctricas a tomar medidas. Finalmente, Iberdrola ha anunciado una inversión de 58.000 millones de euros hasta 2028 para el desarrollo de sus redes eléctricas, concentrando cerca de dos tercios de esa inversión en el negocio de transporte y distribución, principalmente en Reino Unido y Estados Unidos. Por su parte, Endesa ha reducido su presupuesto en energías renovables para su plan 2026-2028 en un 20%, hasta los 3.000 millones. De cualquier manera, la solución a este problema implica repensar y reforzar toda la red de transporte de electricidad en España.
Además, sería beneficioso establecer más interconexiones entre Francia y España. De esta forma, España dejaría de ser una isla eléctrica y podría vender el excedente de electricidad a sus vecinos durante las franjas horarias de mayor producción. Aun así, la solución más eficaz pasará por desplegar muchas más baterías con el propósito de amortiguar el exceso de producción cuando este se presente. En mayo de 2026, España contaba con una potencia de baterías instalada de 221 MW. En agosto, esta cifra ascendió a 260,8 MW, y ya se han concedido permisos para instalar 22 GW adicionales. Este es el camino a seguir.