Antigua Tumba en Murcia Revela Alta Incidencia de Infecciones Respiratorias en Niños de la Edad del Cobre

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Un equipo de científicos ha desvelado que los niños y adolescentes que habitaron el sureste de España hace casi 5.000 años padecían frecuentemente infecciones respiratorias, incluida probablemente la tuberculosis. El hallazgo se basa en el estudio de 48 esqueletos infantiles encontrados en Camino del Molino, Caravaca de la Cruz, la mayor necrópolis de la Edad del Cobre en Europa, que conservan su posición original, ofreciendo una ventana única a las enfermedades de la época.

Durante una gran parte del tercer milenio antes de Cristo, los habitantes de lo que hoy es Caravaca de la Cruz, en Murcia, practicaban un ritual funerario en una cueva excavada directamente en la roca. Este amplio hipogeo es hoy considerado el cementerio colectivo más grande de la Edad del Cobre en Europa. Se estima que allí reposan los restos de más de 1.300 personas, pero 48 esqueletos de niños y adolescentes han captado especialmente la atención de los arqueólogos, ya que, a pesar del paso de los siglos, conservan su posición original. Esta particularidad ofrece a los investigadores una oportunidad única para examinar sus lesiones a fondo, revelando un dato fascinante: las infecciones respiratorias, seguramente incluyendo la tuberculosis, eran muy comunes hace 5.000 años y dejaban su marca en los huesos de los más jóvenes.

Un equipo de científicos españoles y portugueses ha realizado un examen exhaustivo de los huesos hallados en Camino del Molino, en Caravaca de la Cruz, la necrópolis más extensa de la Edad del Cobre en Europa. La tumba en sí no es un descubrimiento reciente; los arqueólogos la localizaron hace casi 20 años y desde el principio intuyeron que era uno de los espacios funerarios más grandes de la Prehistoria ibérica. Ahora, han decidido enfocarse en un aspecto muy específico: qué nos revelan los huesos de los niños y adolescentes mejor conservados.

La importancia del yacimiento es innegable, no solo por su enorme relevancia en la Prehistoria peninsular. Los arqueólogos han confirmado que Camino del Molino era una cueva funeraria excavada en travertino, de aproximadamente siete metros de diámetro y dos de profundidad, donde se realizaron enterramientos durante dos periodos principales: del 2971 al 2711 a.C. y del 2451 al 2251 a.C. A lo largo de este extenso tiempo, se cree que al menos 1.348 personas fueron enterradas en la necrópolis. Para ser más precisos, los investigadores han identificado los esqueletos de 413 niños y adolescentes menores de 20 años, 417 adultos que no habían cumplido los 40 al fallecer, 469 adultos de mediana edad y 50 individuos mayores de 60 años. En la cueva se encontraron huesos tanto de hombres como de mujeres, aunque no todos se han conservado igualmente bien. La alteración continua del terreno explica que solo haya 167 "esqueletos articulados" que mantienen su posición original, de los cuales 48 corresponden a niños y jóvenes.

Estos 48 esqueletos son especiales porque el equipo de investigadores, al que pertenece Sonia Díaz Navarro de la Universidad de Burgos, los ha estudiado en profundidad para responder a una pregunta clave: ¿Qué enfermedades padecían los niños de la Edad del Cobre? Específicamente, los científicos se centraron en las lesiones esqueléticas porosas (LEP), las alteraciones atribuibles a infecciones respiratorias, y cómo ambas pudieron influir en las tasas de morbilidad. Los resultados demuestran que los niños y adolescentes que vivieron en el sureste de España hace casi 5.000 años no eran ajenos a este tipo de dolencias, las cuales, además, dejaban una clara huella en sus esqueletos. "El 91,7% de los individuos presenta al menos una alteración esquelética", señalan los científicos, aclarando que han observado problemas de porosidad ósea en el 89,6% de las muestras y cambios directamente relacionados con infecciones respiratorias en el 68,8%.

Adicionalmente, se encontró que en dos tercios de los casos (66,7%) coexistían ambas afecciones. Los científicos comprobaron que los individuos con LEP mostraban un riesgo significativamente mayor (11,64 veces superior) de presentar signos de infecciones respiratorias. Otra de las conclusiones más interesantes fue que las lesiones afectaban a todos los grupos de edad, desde bebés hasta jóvenes de 19 años, aunque parecían ser más frecuentes entre los lactantes y los adolescentes más jóvenes, aquellos de entre 10 y 14 años. No se observó influencia del sexo. "La coexistencia de PSL y alteraciones vinculadas a infecciones respiratorias sugiere que las infecciones prolongadas o recurrentes fueron un factor clave en la morbilidad infantil. El predominio de lesiones en los lactantes y adolescentes concuerda con las etapas de mayor vulnerabilidad a enfermedades respiratorias", detalla el artículo publicado por Díaz Navarro y sus colegas. "La presencia de estas lesiones sugiere que las infecciones respiratorias, entre las que probablemente se incluye la tuberculosis, afectaban a los menores de edad en la Edad del Cobre".

Este estudio es importante porque nos ayuda a comprender mejor el yacimiento de Camino del Molino y cómo vivían los niños del Calcolítico en el sureste de España. Los propios investigadores reconocen que tener los esqueletos de 48 jóvenes que vivieron hace casi cinco milenios en su posición original ofrece "una oportunidad única" para analizar sus lesiones y las huellas de afecciones respiratorias. Sin embargo, su estudio es una pieza de un rompecabezas más grande que aún debe completarse. De hecho, esperan que futuros análisis ayuden a detectar los patógenos de la tuberculosis y otras dolencias similares.