Recientemente, una borrasca en el Atlántico, cerca de la Península Ibérica, mostró características subtropicales, generando debate sobre su posible evolución a huracán. Aunque no se convirtió en ciclón tropical, este evento subraya la creciente "tropicalización" del Atlántico adyacente, un fenómeno que los expertos han estado observando y que podría traer consecuencias significativas para la región en el futuro cercano.
El 11 de octubre de 2005, el huracán Vince tocó tierra cerca de Huelva. Era un fenómeno pequeño y desorganizado que, según los manuales, no debería haberse formado en un mar con temperaturas consideradas demasiado frías para generar ciclones tropicales. Cuando los expertos del Centro Nacional de Huracanes analizaron el caso, acuñaron una frase memorable en la meteorología reciente: "si parece un huracán, probablemente lo es. Da igual el ambiente o su localización inusual". Esta máxima ha sido repetida durante 20 años.
Sin embargo, este fin de semana ocurrió justo lo contrario. La posibilidad de un huracán cerca de Galicia surgió entre el viernes 21 y el domingo 23, cuando el NHC incluyó en su boletín de vigilancia una borrasca que se desplazaba desde el norte de las Azores hacia Portugal y el noroeste de la Península Ibérica. Aunque la probabilidad era baja (un 20% en su punto álgido), la mera posibilidad de que esta depresión adquiriera características tropicales fue notable. De hecho, algunos medios llegaron a especular sobre un huracán.
Finalmente, no fue un huracán. No obstante, esto no significa que el evento careciera de importancia. Según explicaron desde MeteoBadajoz, la borrasca sí exhibió rasgos subtropicales, lo que explica su impresionante centro simétrico y despejado, pero "le faltó más organización" para clasificarse como tal.
A nivel técnico, en una borrasca extratropical madura, el aire cálido queda aislado en el centro del sistema. Si los flujos de calor superficiales del océano son suficientes, esta bolsa cálida puede sostenerse y el sistema comienza a comportarse como uno subtropical.
La clave en la explicación anterior reside en la condición "si los flujos son suficientes". Es cierto que, según Copernicus, el Atlántico adyacente a la Península está 5 grados por encima de lo normal, lo que proporcionó energía adicional a esta tormenta. Pero, más allá de este evento, es (sobre todo) una advertencia.
Es una advertencia sobre algo que se conoce desde hace tiempo. Los estudios de referencia sobre esta parte del Atlántico han indicado durante años un aumento en el número de perturbaciones tropicales. De hecho, las investigaciones hablan de una "tropicalización progresiva" de la cuenca. Esto significa que la situación se intensificará, poniendo en riesgo una región donde viven más de 20 millones de personas antes de que finalice el siglo.
Aunque se trata de un anuncio a largo plazo, los meteorólogos están actualmente debatiendo el mecanismo subyacente a este fenómeno. Sin embargo, como ha explicado AEMET, este lunes la borrasca ya no representará el mismo nivel de peligro que pudo tener.
Se pronostican chubascos y tormentas fuertes o muy fuertes en el oeste y nordeste peninsular, así como en el área mediterránea. Además, se esperan rachas de viento muy fuertes en el oeste y norte de la Península.