Impacto de la IA en el rendimiento académico: Mejores tareas, peores exámenes

Tecnologia
Un amplio estudio reciente ha revelado que el uso de la inteligencia artificial por parte de los estudiantes mejora significativamente la calidad y rapidez en la realización de tareas. Sin embargo, esta ventaja se contrapone con una disminución en el rendimiento durante los exámenes. Los hallazgos sugieren que la forma en que se utiliza la IA es crucial para determinar su efecto en el aprendizaje.

Es un hecho conocido que los estudiantes emplean la inteligencia artificial como apoyo en sus tareas y trabajos académicos. La cuestión central ahora no es si la utilizan, sino si esta herramienta tiene un impacto negativo en su proceso de aprendizaje. Un estudio exhaustivo, uno de los más grandes hasta la fecha, ha arrojado luz sobre esta problemática, y los resultados no son del todo alentadores.

El estudio, según lo reportado en The Economist, monitoreó y analizó la actividad de casi 27,000 estudiantes chinos, con edades entre 12 y 18 años, desde enero de 2023 hasta junio de 2025. La elección de China se debió a la rápida adopción de la IA en el país. Se estima que al menos el 80% de los estudiantes participantes utilizaban herramientas de IA como DeepSeek o Doubao (la IA de ByteDance), mientras que el 20% restante sirvió como grupo de control. Esta investigación se posiciona como una de las más amplias publicadas hasta el momento sobre la influencia de la IA generativa en el aprendizaje escolar.

Tras un periodo de seis meses, las calificaciones de las tareas de los alumnos que emplearon IA mostraron una mejora promedio del 18% en todas las asignaturas. Además de obtener mejores notas, estos estudiantes completaban sus deberes más rápidamente. El tiempo promedio para finalizar las tareas, que antes del uso de la IA era de 64 minutos, se redujo a 45 minutos. Los datos son concluyentes: la IA optimiza el desempeño y permite realizar las tareas de manera más eficiente y con mayor calidad.

En contraste, los resultados de los exámenes de los estudiantes que recurrieron a la IA fueron inferiores. Específicamente, su nota media disminuyó un 20% en comparación con sus compañeros que no utilizaron la IA. Anteriormente, la entrega de tareas impecables solía ser un indicio de un examen excelente, pero la IA ha alterado esta dinámica: ahora, aquellos que la usan para las tareas tienden a rendir menos en las evaluaciones.

Un factor clave es que las peores calificaciones se concentraron en los estudiantes que completaban sus tareas en el menor tiempo posible, es decir, aquellos que utilizaban la IA para finalizar rápidamente. Aquellos alumnos que, a pesar de usar la IA, dedicaban el mismo tiempo a sus tareas, no obtuvieron resultados tan negativos. Este fenómeno ya se ha discutido y corroborado en diversos estudios: el efecto perjudicial de la IA depende de cómo se emplee. Si se aceptan sus respuestas sin verificación, surge un problema; sin embargo, si se utiliza como apoyo, contrastando y revisando la información, puede transformarse en una poderosa herramienta de aprendizaje.

La IA ya forma parte del entorno educativo. A pesar de que algunos estudiantes adoptan una postura contraria a la IA, la mayoría la utiliza diariamente. Los docentes se enfrentan a la incertidumbre constante de si los trabajos que reciben han sido elaborados por herramientas como ChatGPT. Prohibir la IA no parece ser la solución (ni viable en la actualidad), pero lo que es innegable es que está modificando nuestra forma de trabajar, de leer y, por supuesto, de estudiar.

Mientras que países como China están integrando la IA como asignatura principal, otros como Noruega optan por limitarla al máximo, especialmente en las primeras etapas educativas. Lo que es evidente es la urgencia de que el sistema educativo incorpore la IA en su diálogo y capacite a los estudiantes para usarla de manera consciente y responsable.