Amancio Ortega y la Filosofía Detrás de su Imperio: El Dinero como Consecuencia, No como Objetivo Principal

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Amancio Ortega, la mayor fortuna de España y uno de los individuos más ricos del mundo, ha revelado que su éxito económico no fue una meta en sí misma. Según sus propias palabras, el crecimiento y la supervivencia de la empresa, impulsados por su gente, han sido las verdaderas prioridades. Esta perspectiva lo llevó a construir los gigantes Inditex y Pontegadea, demostrando que la riqueza puede ser el resultado de una visión empresarial centrada en otros valores.

Amancio Ortega ostenta, sin lugar a dudas y con gran diferencia, la mayor fortuna de España y se posiciona entre las diez personas más ricas a nivel global. Sin embargo, en una confesión a la periodista Covadonga O'Shea para su libro 'Así es Amancio Ortega, el hombre que creó Zara', y posteriormente citada por Luis Lara y Jorge Mas en 'Por qué unas tiendas venden y otras no', Ortega afirmó: "Si he ganado tanto dinero ha sido porque mi objetivo no ha sido nunca ganar dinero". Al parecer, el magnate genera riqueza incluso sin proponérselo, considerando el enriquecimiento como un resultado y no como la meta principal. Esta declaración, proveniente de la novena mayor fortuna del mundo con un patrimonio estimado en unos 150.000 millones de dólares, puede sonar irónica. No obstante, toda esta riqueza ha sido la consecuencia de haber fundado no uno, sino dos vastos imperios: Inditex y Pontegadea.

Durante su entrevista con O'Shea, Ortega no se refirió al dinero al explicar el considerable crecimiento de su imperio textil. En cambio, su discurso se centró en el concepto de movimiento: "Si no hay crecimiento, una compañía se muere. Una empresa tiene que estar viva por la gente que tiene. El crecimiento... es un mecanismo de supervivencia", aseguró el empresario, aludiendo tanto a los empleados que la conforman como a los directivos que la impulsan.

Crecer, para Ortega, no se limita simplemente a incrementar las ventas. Según se detalla en los libros mencionados, el millonario considera que la clave para que una empresa alcance la magnitud de gigantes como Inditex y Pontegadea, con capitalizaciones de más de 187.000 millones y activos inmobiliarios que superan los 117.000 millones respectivamente, reside en abrir tiendas, aumentar la capacidad operativa y mantener un margen para reaccionar con agilidad. De acuerdo con sus informes anuales, Inditex concluyó el último ejercicio con 5.460 tiendas a nivel mundial. Esta cifra representa menos locales que el año anterior, pero con una mayor superficie de venta total y la incorporación de 41 nuevos mercados previstos para 2025.

De joven recadero a propietario de un imperio, Ortega nació en 1936 en Busdongo de Arbas, un pequeño pueblo de León. Era hijo de un ferroviario y un ama de casa. La familia se trasladó varias veces hasta establecerse en A Coruña. Desde entonces, el millonario ha mantenido su residencia en Arteixo, convirtiéndola en la capital de su vasto imperio. Allí, con tan solo 14 años, comenzó como chico de los recados en la mercería La Maja. Dejó los estudios tempranamente debido a las necesidades económicas familiares. Junto a sus hermanos, cuñados y Rosalía Mera (quien sería su futura esposa), inició la confección de batas para la clase alta coruñesa. De esta iniciativa surgió Confecciones Goa, fundada en 1963, el origen de todo lo que vendría después. Sobre aquellos años, Ortega afirmaba: "Mi universidad es mi profesión. Fui dependiente a los 13 años. Mi trabajo es a dedicación plena. Lo que la empresa necesita se lo damos todos los días. Mi prioridad permanentemente es la compañía", adoptando así su "mentalidad de dependiente" con un profundo conocimiento de su negocio.

La primera tienda Zara abrió sus puertas en A Coruña en 1975. Una década después, en 1985, Inditex se estableció como la empresa matriz del grupo. En 1988, se inauguró la primera tienda fuera de España, en Oporto, seguida posteriormente por aperturas en Nueva York y París. Todo este desarrollo fue gestionado desde Arteixo, tomando en consideración las opiniones de su círculo de confianza y sin la intervención de consultoras externas. "No necesitamos consultores. ¿O resulta que van a conocer más de nuestro negocio unas personas que no lo viven, día a día, como nosotros?", se recoge en el libro de Luis Lara y Jorge Mas. Al parecer, Steve Jobs compartía una opinión similar respecto a los "gestores profesionales".

Ortega ha reiterado en diversas ocasiones que los resultados económicos no constituyen su prioridad. "Los resultados no son importantes, nunca los miro. Si acaso, al cabo de tres o cuatro meses Pablo [Isla, el CEO en aquellos años] me los enseña. Lo que hacemos es innovar y no mirar los resultados", señaló el millonario en declaraciones recogidas en ambos libros. Según Ortega, lo verdaderamente esencial es que la empresa funcione y que su personal cuente con un proyecto sólido detrás. Covadonga O'Shea documentó otra frase de Ortega, digna de trascender en este contexto de la riqueza como consecuencia de un trabajo bien orientado: "No vale la pena ser empresario sólo para ser rico. El dinero, en esas dimensiones a las que hemos llegado nosotros, no nos va a hacer falta. El dinero sólo tiene un sentido, para mí, si se orienta a conseguir objetivos. Y si tienes éxito, que sirva para ayudar a que lleguen a ser algo en la vida tantas personas que dependen de nosotros", confesó a Tomás Pascual, fundador del grupo Leche Pascual.