Un tren turístico en Toledo se puso en marcha sin conductor, atropellando a un turista italiano antes de chocar contra el muro del Alcázar y quedar peligrosamente suspendido. El incidente, que tuvo lugar en el casco histórico, ha generado una investigación sobre un posible fallo mecánico en los frenos y plantea interrogantes sobre las responsabilidades legales de la empresa operadora y el Ayuntamiento.
La escena fue impactante: en el corazón del casco histórico, el tren turístico, un elemento distintivo de muchas ciudades españolas, se encontraba completamente vacío. Comenzó a avanzar, tomó velocidad y, cuando se percataron, ya estaba colgando de una pasarela cercana al Alcázar de Toledo, como si fuera un fruto maduro. Lo más grave es que en su recorrido atropelló a un turista italiano que estaba apoyado cerca y no se dio cuenta del peligro. Afortunadamente, no sufrió un destino tan trágico como Antoni Gaudí, víctima del tranvía de Barcelona. El Zocotren simplemente descendió sin nadie a los mandos y terminó haciendo un boquete en el muro del Alcázar.
El incidente ocurrió el sábado 22 de agosto, a las 14:44 horas. El convoy estaba estacionado en la cuesta de Capuchinos, vacío y sin conductor. Se puso en marcha por sí solo, bajó la pendiente, atropelló al turista y finalizó incrustado contra el muro de los jardines del Alcázar, en la calle Unión. El impacto abrió una brecha en la piedra y la cabeza tractora quedó colgando sobre el desnivel, en una posición tan aparatosa que se requirieron grúas de gran tonelaje para retirarla.
Este servicio es operado por Trainvision Spain S.L., bajo la marca comercial Zocotren, fundada en 2014 y con flotas en Toledo, Torrevieja, Burgos y San Sebastián. La empresa ganó el concurso municipal en agosto de 2025 por un canon de 860.000 euros anuales, superando a J. Moreno e Hijos y los 802.000 euros que ofrecieron. Anteriormente, había gestionado el servicio desde 2017, por 740.000 euros al año, tras arrebatárselo a Unauto S.L. y a una UTE liderada por RJ. Al ser consultada por El País, la empresa optó por el silencio administrativo.
El 112 de Castilla-La Mancha apunta a un fallo mecánico en el sistema de frenado de la cabeza tractora como posible causa. El Ayuntamiento inició su propia investigación y movilizó a la Policía Nacional, Policía Local, bomberos y una UVI móvil. El turista sufrió una herida abierta en el brazo, con sangrado, pero permanece ingresado y estable en el Hospital Universitario de Toledo. Hace exactamente un año, el tren turístico de Santiago de Compostela atropelló a una mujer de unos 60 años que caminaba con muletas cerca del Mercado de Abastos. La señora falleció en el lugar y las causas, al parecer, fueron similares.
Los trenes turísticos urbanos operan bajo autorización municipal, no bajo la Ley del Sector Ferroviario general. Esto distribuye la responsabilidad entre el Ayuntamiento concedente y Trainvision como operadora, a través de tres vías que no son mutuamente excluyentes:
El ámbito penal: si se confirma negligencia en el mantenimiento, podría configurarse un delito de lesiones por imprudencia según el artículo 152 del Código Penal, con penas de tres meses a tres años de prisión o multa.
El ámbito administrativo: aunque no aplica directamente porque el vehículo es poco más que un tractor, la normativa de seguridad ferroviaria contempla multas de hasta 380.000 euros para infracciones muy graves y exige un seguro de responsabilidad civil mínimo de 10 millones de euros por siniestro. Esto sirve de ejemplo, ya que el turista italiano probablemente recibirá una indemnización sin necesidad de esperar una sentencia de ningún tipo.
El ámbito patrimonial: si el fallo se atribuye al servicio público en sí, el herido tiene un año desde el alta para presentar la reclamación de responsabilidad patrimonial directamente al Ayuntamiento.
Por el momento, se desconoce con certeza qué provocó que el convoy se pusiera en marcha solo. La hipótesis del fallo eléctrico sigue sin confirmación oficial, o la posibilidad de que la persona encargada de la conducción olvidara activarlos, tampoco ha sido confirmada oficialmente. El Ayuntamiento no ha establecido un plazo para cerrar su informe. Trainvision no ha roto su silencio. "Lo bueno es que no había gente" fue la frase más repetida el sábado. El resto de la situación sigue, al igual que el tren: suspendida en el aire.