Universal Studios Hollywood dedicó años a diseñar una montaña rusa Fast & Furious que operara en silencio, invirtiendo en tecnologías avanzadas para mitigar el ruido de la estructura. Sin embargo, el verdadero desafío surgió con la llegada de los pasajeros, cuyos gritos se han convertido en una molestia constante para los vecinos. Este problema pone de manifiesto las limitaciones de expansión del parque y la complejidad de insonorizar el comportamiento humano.
Construir una montaña rusa extrema en el corazón de Los Ángeles presentaba un inconveniente que Universal Studios Hollywood identificó desde el inicio: sus residentes cercanos. El parque está ubicado en una ladera, colindando con zonas residenciales y un estudio cinematográfico operativo. Por ello, su nueva atracción, Fast & Furious: Hollywood Drift, debía lograr algo aparentemente contradictorio: alcanzar unos 116 km/h, realizar giros y aceleraciones con coches rotatorios, y hacerlo sin el estruendo característico de una montaña rusa. Ahora, la cuestión del ruido ha evolucionado.
Universal dedicó tres años a resolver este enigma, llegando a rellenar con grava los más de 1,2 kilómetros de vía para amortiguar las vibraciones. Durante las pruebas iniciales, el resultado parecía sobresaliente: algunos vecinos de Toluca Lake la describieron como prácticamente un susurro.
Ahí concluyó el éxito acústico. En las pruebas sin pasajeros, los ingenieros lograron que toneladas de acero desplazándose a alta velocidad apenas perturbasen al vecindario. Sin embargo, cuando comenzaron a subir personas, emergió una fuente de ruido mucho más compleja de controlar.
El New York Times informó el pasado fin de semana que más de una docena de residentes entrevistados afirman escuchar gritos aproximadamente cada 30 segundos durante jornadas que pueden extenderse unas diez horas. Algunos confirman oírlos dentro de sus hogares con las ventanas cerradas, y una residente aseguró que seguía escuchándolos incluso después de quitarse los audífonos. Otra trabaja impartiendo meditación desde su domicilio, una ocupación difícil de compatibilizar con personas gritando como si cayeran al vacío varias veces por minuto.
Los ingenieros sabían que silenciar los raíles no sería suficiente y utilizaron modelos informáticos para determinar exactamente en qué puntos del recorrido era más probable que los pasajeros gritaran. La atracción incorpora dos grandes pantallas acústicas de cristal diseñadas para encapsular el sonido y aproximadamente 286 metros de muro fabricado con Acoustiblok, un material usado para insonorizar edificios cercanos a aeropuertos.
Universal llegó incluso a programar los coches giratorios para que, en los momentos de mayor tensión, orientasen las bocas de los pasajeros en dirección opuesta a las viviendas. Antes de la apertura de la atracción, se colocaron altavoces y se reprodujeron grabaciones de otra montaña rusa para estudiar cómo descendía el sonido por la ladera.
El problema radica en que las simulaciones han resultado menos efectivas frente a pasajeros reales. Los vecinos han comenzado a presentar quejas ante representantes políticos y consejos vecinales; un grupo ha contratado a sus propios especialistas acústicos y otro ha consultado el coste de obtener representación legal.
Universal mantiene que sus mediciones demuestran que Hollywood Drift cumple con las ordenanzas sobre ruido, pero al mismo tiempo ha iniciado la ampliación de una de las barreras acústicas y está evaluando medidas adicionales. Durante las pruebas, también ha limitado el funcionamiento hasta las 19:00 y ha prometido detener la montaña rusa a las 22:00 durante Halloween Horror Nights, aunque el parque permanezca abierto hasta las dos de la madrugada.
El inconveniente es la falta de espacio para expandirse. Disney World cuenta con más de 10.000 hectáreas en Florida y Dollywood está enclavado en un valle boscoso de Tennessee, pero Universal Studios Hollywood se desarrolló alrededor de un estudio cinematográfico que empezó a ofrecer visitas en 1964 y hoy está rodeado por Los Ángeles. Durante décadas, esta limitación favoreció atracciones interiores o relativamente modestas, y los proyectos de expansión ya generaron conflictos con los vecinos en los años noventa.
Hollywood Drift rompe con esa tradición: es la montaña rusa más agresiva construida por Universal y una atracción en la que Comcast confía para recuperar visitantes después de que el parque recibiera 8,8 millones en 2024, un 10% menos que el año anterior. La compañía no ha revelado su coste, aunque especialistas del sector calculan que una atracción de semejante tamaño y complejidad puede superar los 200 millones de dólares.
La gran pregunta es cómo insonorizar a las personas. Los vecinos no exigen la eliminación de Hollywood Drift, sino que sus pasajeros hagan menos ruido, y las soluciones propuestas han alcanzado extremos como cubrir parcialmente los coches o proporcionar algún tipo de protección acústica. Existe incluso un precedente involuntariamente perfecto: durante la pandemia, un parque japonés pidió a sus visitantes que evitaran expulsar gotículas mientras montaban en sus atracciones con una recomendación memorable: que gritaran “dentro de su corazón”.
Por supuesto, Universal aún debe encontrar una alternativa más práctica. Después de tres años de ingeniería puntera, logró que una montaña rusa a 116 km/h fuera prácticamente silenciosa, pero la pieza más difícil de insonorizar no pesa toneladas ni está hecha de acero: es la persona que va sentada encima.