Ante la ola de calor y la ausencia de cuidadores, las guarderías de plantas se han convertido en una alternativa popular para los amantes de la jardinería. Estos espacios, algunos gratuitos en Madrid, ofrecen un refugio para las plantas de interior mientras sus dueños disfrutan de sus vacaciones, aunque la alta demanda ha provocado una saturación de sus servicios.
Miguel, quien no tiene hijos ni mascotas, nunca había necesitado preocuparse por encontrar un cuidador para sus ausencias. Sin embargo, su extensa colección de plantas no sobreviviría sola a uno de los veranos más calurosos registrados. Este año, su solución ha sido recurrir a una guardería de plantas, una opción cada vez más demandada y con aforo completo.
"A mí me ha hecho un favorazo, porque no tenía a nadie a quien dejárselas", comenta Miguel. Él optó por Infinito Delicias, un espacio cercano a su domicilio. Esta es una de las dos guarderías de plantas gratuitas que operan este verano en Madrid, siendo la otra el Círculo de Bellas Artes. Ambos establecimientos ofrecen este servicio como parte de su iniciativa de refugio climático estival. Miguel destaca que "está muy chulo llegar a un sitio lleno de plantas, da sensación de frescor y hace un entorno muy bonito".
El funcionamiento de estos servicios es similar: solo aceptan plantas de interior (que no necesiten luz solar directa), la entrega y recogida se limitan a días específicos, hay un máximo de cinco plantas por persona y las plazas son muy escasas. Además, es indispensable verificar que la planta esté libre de plagas para evitar riesgos para las demás y debe entregarse con su maceta y plato.
Debido a que el servicio es gratuito, ambos espacios han estado prácticamente saturados durante todo el verano. Cuando Miguel intentó contactarlos, le informaron que no había disponibilidad, pero le sugirieron acudir en los días de recogida para ver si se liberaban plazas. "El miércoles a primera hora yo estaba allí y se llevaron unas ocho plantas", relata. Así fue como consiguió dejar sus dos espatifilos o 'cuna de Moisés', que, aunque "no son ultradelicadas, sabía que si las dejaba solas se iban a morir con este calor". Al entregar sus plantas, Miguel observó bonsáis y ejemplares mucho más delicados, ubicados en una zona con iluminación artificial específica para plantas.
Cuando Miguel dejó sus plantas, coincidió con una vecina que iba a recoger la suya. Era una esparraguera y, aunque seguía viva, "estaba superpocha. Según qué plantas no aguantan el cambio". Como compensación, le obsequiaron con un esqueje de otra planta. En el caso del Círculo de Bellas Artes, su sitio web especifica que "Aunque las cuidaremos con todo el cariño y la atención posibles" no se hacen responsables de posibles incidentes.
El éxito de estos espacios se debe en gran medida a su gratuidad, pero existen otras alternativas para el cuidado de las plantas durante las ausencias. Servicios como Planteka ofrecen tanto guardería como 'canguro' de plantas, donde una persona acude al domicilio para cuidarlas. En plataformas como Wallapop o redes sociales como Instagram, la figura del 'plantsitter' es cada vez más común. Tras la pandemia, se ha experimentado un auge de aficionados al coleccionismo de plantas de interior, y para muchas personas, estas se han convertido en las nuevas mascotas, lo que explica la aparición de este tipo de servicios como un paso natural.