China Transforma el Arrecife Antelope en una Isla Artificial Estratégica en el Mar de China Meridional

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En menos de un año, China ha transformado el sumergido Arrecife Antelope en una isla artificial de 607 hectáreas en el Mar de China Meridional. Esta rápida construcción, que incluye infraestructuras militares como una pista de aterrizaje y un muelle, refuerza la presencia de Pekín en una de las zonas marítimas más disputadas y estratégicas del planeta, extendiendo su capacidad de vigilancia y despliegue en la región de las Islas Paracel.

Hace menos de un año, el Arrecife Antelope era una formación sumergida en el mar de China Meridional, apenas visible salvo en la marea baja. Sin embargo, recientes imágenes satelitales de agosto han revelado una transformación significativa: China ha convertido el arrecife en una isla artificial de aproximadamente 607 hectáreas en solo diez meses de dragado continuo. Donde a finales de 2025 predominaba el mar, ahora se extiende una masa terrestre de unos seis kilómetros de longitud, protegida por diques y con una red de carreteras internas.

La construcción comenzó cuando una flota de dragas de succión chinas apareció en la zona a finales del año pasado, tras concentrarse en el estuario del río Zhujiang. Según los informes, las embarcaciones navegaron hacia el Arrecife Antelope con sus transpondedores AIS apagados y, una vez allí, comenzaron a extraer arena del fondo marino para depositarla sobre el arrecife ininterrumpidamente. En menos de un año, se estima que habrían movilizado más de un millón de toneladas de arena para crear estas 607 hectáreas (equivalentes a unos 850 campos de fútbol según las medidas de la FIFA), una velocidad que demuestra el avance de China en comparación con las primeras grandes islas artificiales construidas en las Spratly hace más de una década, cuyas obras requirieron varios años.

La nueva isla no es solo una acumulación masiva de arena. En su extremo noroeste, ya se está preparando el terreno para lo que se presume será una pista de aterrizaje de unos 3.000 metros de largo y 55 metros de ancho, dimensiones similares a las de los aeródromos que China ha construido en Fiery Cross, Subi, Mischief y Woody Island. Analistas de TWZ señalaron que aún no se ha vertido el hormigón y la nivelación estaría aproximadamente a medio camino, pero cerca también se ha excavado el espacio para una estructura de unos 60 por 60 metros cuya huella coincide con la de los grandes hangares existentes en otras bases insulares chinas.

En el sur del Arrecife Antelope, se ha construido un muelle de aproximadamente 680 metros dentro de la laguna, lo suficientemente grande para recibir tanto barcos civiles como militares. Reuters ya ha identificado una embarcación de la Guardia Costera china en esta ubicación. Otra área de la isla cuenta con un helipuerto, aparcamientos, zonas verdes y edificios destinados a alojamiento y administración, mientras que dos plantas de hormigón alimentan las obras. Todo indica que esta primera fase ha establecido la infraestructura básica para un nuevo y significativo puesto avanzado chino.

La ubicación del Arrecife Antelope es clave. Forma parte de las islas Paracel, ocupadas por China desde 1974 pero también reclamadas por Vietnam y Taiwán. Se encuentra aproximadamente a 300 kilómetros al sur de Hainan y 370 kilómetros al este de Da Nang, Vietnam. Al norte se halla una de las concentraciones militares más importantes de China: en Hainan se ubican instalaciones navales como Yulin y Longpo, una fuerza submarina considerable y dos de los tres portaaviones de la Armada china, el Shandong y el Fujian. Convertir Antelope en una base permitiría extender la vigilancia mediante radares y sensores hacia el sur, disponer de otro aeródromo para operaciones aéreas y añadir un puerto avanzado para barcos de la Armada, la Guardia Costera y otras fuerzas chinas.

Los medios estatales chinos presentan Antelope como una instalación destinada a usos comerciales y civiles, pero, como han recordado muchos analistas, existe un precedente difícil de ignorar. En 2015, Xi Jinping aseguró junto a Obama que China no pretendía militarizar las construcciones que estaba realizando en el mar de China Meridional. Posteriormente, varias de aquellas islas artificiales recibieron pistas, hangares, radares y otras instalaciones militares. Antelope parece destinada a incorporarse a esta red de puestos avanzados que permite a Pekín mantener vigilancia permanente, desplegar barcos y aviones, y reforzar su capacidad para controlar una de las zonas marítimas más disputadas y estratégicas del planeta.