Temperaturas oceánicas alcanzan un récord histórico en agosto, generando preocupación global

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La temperatura media diaria de la superficie del mar global alcanzó un máximo histórico el 22 de agosto, registrando 21,104 ºC. Este récord es particularmente significativo porque se produjo en lo que equivale al invierno oceánico, un periodo tradicionalmente más frío. Expertos advierten sobre las implicaciones de este calentamiento acelerado y las posibles consecuencias a largo plazo, sugiriendo que podríamos estar ante las temperaturas más altas en 125.000 años.

El 22 de agosto, la temperatura media diaria de la superficie del mar, entre los 60 grados norte y los 60 grados sur, alcanzó los 21,104 ºC. Este valor representa el registro más alto desde que se tienen mediciones. Aunque el récord anterior, del 1 de marzo de 2024, estaba apenas un poco por debajo, en 21,09 ºC, la diferencia de catorce milésimas de grado adquiere una relevancia crucial al considerar el contexto estacional. Marzo, a nivel oceánico, es comparable al verano en España, mientras que agosto representa el pleno invierno.

Hemos superado el récord histórico precisamente cuando es más desafiante hacerlo. Desde esta perspectiva, las catorce milésimas de grado adquieren un significado completamente diferente. La media de la temperatura superficial de los océanos sigue el calendario del hemisferio sur, dado que allí se concentra la mayor parte del agua del planeta. Por lo tanto, el pico de temperaturas se alcanza alrededor de marzo y el punto más bajo aproximadamente en agosto.

Vistos en perspectiva, los 21,104 grados no solo están por encima de la media, sino que están excepcionalmente altos. Esto es aún más preocupante considerando que, durante décadas, ese 'suelo' de temperaturas mínimas no ha dejado de ascender.

Este calentamiento no es un fenómeno aislado. El océano absorbe el 91% del calor excedente del sistema climático, lo que ha provocado que la tasa de calentamiento se duplique en las últimas décadas. Aunque esto pudo haber facilitado el pico del 22 de agosto (especialmente con la influencia de lo que se prevé será uno de los fenómenos de El Niño más intensos de la historia reciente), no resuelve la problemática subyacente.

Todas estas repercusiones climáticas están empezando a manifestarse. En el Mediterráneo, los costos ya son evidentes, como lo demuestran las tormentas recientes, pero los efectos se extienden por todo el planeta. Por ejemplo, cuando el ciclón tropical Lala rozó Hawái este mes, el archipiélago llevaba al menos 155 años sin sufrir un impacto directo.

Sin embargo, surge la pregunta: ¿podría la situación ser peor de lo que pensamos? Ryan Katz-Rosene, profesor de la Universidad de Ottawa y especialista en economía política ambiental, sostiene esta hipótesis. Él ha afirmado que "es probable que se registraran las temperaturas más cálidas de la superficie del mar en todo el período del Holoceno, e incluso posiblemente desde el último período interglacial, hace 125.000 años".

Su intuición es respaldada por estudios paleoclimáticos que indican que, durante los últimos 12.000 años, la temperatura ha experimentado un crecimiento constante, y que en el último periodo interglacial (hace unos 125.000 años) las temperaturas eran similares a las registradas entre 1995 y 2014. Así, la afirmación de Katz-Rosene concuerda con el conocimiento científico actual. No obstante, esta última discusión es algo secundaria. Más allá del récord de agosto, la verdadera pregunta se enfoca en 'marzo': ¿qué podemos esperar en el verano oceánico si, como parece, El Niño continúa su influencia?

Aunque no tenemos una respuesta clara, la única certeza es que debemos estar preparados para cualquier eventualidad.