Un Boeing 747, con una distintiva pintura fucsia, blanca y dorada, lleva casi veinte años inmovilizado en el aeropuerto de Manises, Valencia. Perteneciente a la extinta aerolínea Pronair, fundada por el empresario Isidoro Romero, la aeronave es un vestigio de la era precrisis en España. Aena está completando los trámites administrativos para subastarlo, buscando resolver la deuda pendiente y liberar espacio en la pista.
Un gigantesco Boeing 747, pintado de fucsia, blanco y dorado, ha permanecido inactivo en el aeropuerto de Manises, en Valencia, durante casi dos décadas. Su historia está ligada a la aerolínea Pronair, fundada por el empresario de Yecla, Isidoro Romero. Tras años de incertidumbre, Aena se ha propuesto completar todos los trámites necesarios para retirarlo del aeropuerto.
La aeronave podría considerarse un símbolo del auge económico de España previo a 2008, cuando un magnate de la construcción decidió lanzar su propia aerolínea. El hecho de que permanezca inmovilizado en la pista del aeropuerto de Manises refleja precisamente el colapso vivido durante la crisis financiera. La subasta del avión podría poner fin a esta situación.
Como se mencionó, el avión, un reactor de carga Boeing 747-245F, pertenecía a Pronair, una aerolínea fundada por Isidoro Romero, un empresario de Yecla, Murcia. Según informa el medio La Verdad, Aena confirmó que la aeronave permanece en Manises “a la espera de que se realicen los trámites para subastarlo”, dado que su antiguo propietario lleva casi 20 años sin haber saldado la deuda que dejó la empresa. Aena también declaró al medio que la subasta “todavía forma parte de un procedimiento administrativo en marcha”, lo que significa que aún no hay una fecha confirmada, un precio de salida ni unas condiciones finales.
Aena intentó inicialmente localizar a Romero para exigir la retirada del avión y liquidar la deuda pendiente, pero no tuvo éxito. Por ello, la última opción era recurrir a la Ley de Navegación Aérea española para tramitar formalmente el abandono del avión. Según el medio, en 2024, el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó tres edictos independientes advirtiendo que, tras transcurrir un año sin reclamación por parte del propietario, la aeronave se presumiría legalmente abandonada, paso previo para autorizar una subasta pública.
Aena ha intentado varias veces deshacerse de la aeronave. Según Las Provincias, la venta ya se intentó al menos dos veces antes, una de ellas con un precio de salida superior a los dos millones de euros, pero una reclamación del propietario paralizó el proceso en cada ocasión. Desde 20 Minutos también señalan que en 2019 el avión apareció junto a otras aeronaves abandonadas en una subasta independiente en Manises que finalmente no prosperó, y en 2021 surgió alguien anónimo que reclamó la retirada del Jumbo de una subasta en la que participaban otros 23 aviones.
Romero amasó su fortuna vendiendo una empresa de construcción antes de que estallara la burbuja inmobiliaria, y luego invirtió ese dinero en la aviación. Según Las Provincias, comenzó en 2006 con dos aviones de pasajeros McDonnell Douglas MD-87 antes de expandirse al transporte de mercancías en 2007 con dos Boeing 747. El proyecto, Pronair, operó brevemente rutas de carga a China y otros destinos, pero la crisis financiera de 2008, el aumento de los costes del combustible y el incremento de las deudas hundieron la compañía casi de inmediato, dejando las aeronaves en tierra y, finalmente, embargadas.
Según la legislación aeronáutica española, una vez que una aeronave es declarada legalmente abandonada, no se envía necesariamente de forma directa a subasta. Y es que, tal y como cuenta Aena al medio, en su lugar, instituciones educativas, organizaciones culturales o entidades sin ánimo de lucro vinculadas a la aviación pueden solicitarla, siempre que obtengan un informe favorable de las autoridades de Aviación Civil. Si ninguna institución da el paso, el avión sale a subasta pública, aunque su verdadero valor de mercado sigue sin estar claro. Según señalan los registros judiciales que comparte La Verdad, apuntan a una venta de la aeronave en 2013 por 2,1 millones de euros. Pero claro, el avión lleva muchos años parado y se ha ido deteriorando con el tiempo, así que es muy posible que el valor de la aeronave diste mucho de esa cifra.