China, que domina la producción y procesamiento global de tierras raras, ha cambiado su enfoque en la exportación de minerales críticos. En lugar de prohibiciones totales, ahora implementa retrasos aduaneros selectivos, una táctica que considera más eficaz para ejercer presión. Taiwán se ha convertido en el primer objetivo de esta nueva estrategia, afectando la cadena de suministro de minerales esenciales para sus industrias.
En 2025, China produjo aproximadamente 270.000 toneladas de tierras raras, en contraste con las 390.000 toneladas extraídas a nivel mundial, según datos del Servicio Geológico de EEUU. Estas cifras evidencian que el país liderado por Xi Jinping produce alrededor del 69% de las tierras raras globales. Más allá de la producción, China también controla cerca del 90% de la industria global de procesamiento de estos materiales, un paso esencial para su utilización. Con este dominio en producción y procesamiento, China ejerce una influencia considerable en el mercado.
En los últimos tres años, China ha utilizado este dominio como herramienta de presión. A principios de diciembre de 2024, prohibió la exportación de algunos minerales críticos a EEUU, incluidos el galio, germanio y antimonio, esenciales para la industria de los chips. Sin embargo, su estrategia ha evolucionado: ahora prefiere ralentizar selectivamente la tramitación aduanera de estos materiales en lugar de aplicar bloqueos generalizados.
El Gobierno chino argumenta que la fricción selectiva es más eficaz que el embargo total, y ya la está implementando. El mecanismo consiste en requerir a los exportadores que declaren el destino y el uso previsto de ciertos minerales críticos. Esta medida permite a la Administración china demorar deliberadamente la exportación, ralentizando la cadena de suministro sin necesidad de una prohibición explícita.
La primera "víctima" de este plan es Taiwán. China ha sometido a un estricto control la exportación de tres minerales cruciales para las industrias taiwanesas: el germanio, el cuarzo y el neodimio. El germanio es fundamental para la fotónica del silicio, la fibra óptica, la fabricación de semiconductores y la óptica infrarroja; China controla aproximadamente el 63% de su suministro global. El cuarzo de alta pureza se utiliza en la fabricación de obleas para semiconductores, aunque China no es su principal productor. En el caso del neodimio, el país de Xi Jinping controla su procesamiento y refinado, siendo este elemento esencial para producir imanes de alto rendimiento en las industrias aeroespacial y robótica, donde también se emplean terbio y disprosio.
Este escenario demuestra que, por el momento, China aplica esta estrategia solo con Taiwán, aunque podría extenderla a EEUU y sus aliados. No obstante, el germanio puede ser sustituido por otros dopantes o adquirido a países como Japón, Canadá o Bélgica, lo que sugiere que el impacto real de esta medida china dependerá de su duración y alcance. China podría decidir aplicar estos mismos controles de exportación a otros minerales críticos de su inventario.