Cambios en la normativa de ITV para furgonetas camperizadas y el auge de las baterías portátiles

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La Dirección General de Tráfico (DGT) ha clarificado la normativa de Inspección Técnica de Vehículos (ITV) para furgonetas camperizadas, lo que implica inspecciones semestrales para vehículos de más de diez años en ciertos casos. Esta modificación ha impulsado el uso de baterías portátiles como una solución para evitar complejidades en la homologación de instalaciones eléctricas fijas, ofreciendo una alternativa flexible y legal para los propietarios.

Este año, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha introducido aclaraciones en la normativa vigente sobre furgonetas camperizadas, con el fin de evitar interpretaciones ambiguas. Un aspecto clave de estos cambios es la obligación de someter a inspección técnica cada seis meses a las furgonetas camperizadas con más de diez años de antigüedad. Ante esta mayor frecuencia de inspecciones, muchos propietarios están optando por baterías portátiles para simplificar el proceso de reforma de sus vehículos. A continuación, se detallan los cambios y lo que los propietarios deben saber.

La DGT ha emitido la Instrucción PROT 2026/04, que ya está en vigor en España. Esta instrucción establece una distinción en los plazos de inspección para autocaravanas y furgonetas camperizadas, basándose en el tipo de homologación de cada vehículo. En esencia, los dueños de furgonetas autocamperizadas, construidas sobre un chasis comercial, podrían tener que pasar la ITV dos veces al año o mantener el calendario anterior, dependiendo de su clasificación.

La clasificación del vehículo, que se encuentra en la ficha de inspección técnica, es el factor determinante. Las autocaravanas registradas bajo la categoría M siguen el calendario estándar de los turismos: exentas de inspección durante los primeros cuatro años, luego cada dos años hasta los diez años de antigüedad, y anualmente a partir de entonces.

Sin embargo, las furgonetas clasificadas bajo la categoría N, que incluye la mayoría de las furgonetas camperizadas artesanalmente, ahora deben ser inspeccionadas anualmente y cada seis meses una vez que superan los diez años de antigüedad. No se trata de una nueva ley, sino de una aplicación más estricta por parte de la DGT del Real Decreto 920/2017, eliminando posibles interpretaciones.

Para determinar la categoría de una furgoneta, se debe consultar el campo específico de la ficha de inspección técnica. Si el código es 24 (furgón comercial), el vehículo se clasifica como N1, lo que implica la ITV cada seis meses si tiene más de diez años. Si el código es 32 o 33 (autocaravana homologada), el vehículo permanece en la categoría M y conserva el calendario de inspección habitual. Muchos propietarios camperizaron sus furgonetas sin homologarlas como autocaravanas, por lo que legalmente aún figuran como furgonetas de reparto.

El uso de baterías portátiles no es un truco para evadir las inspecciones, sino una solución para evitar las complicaciones y la necesidad de homologar una instalación eléctrica fija. Según lo estipulado en el Real Decreto 866/2010 y el Manual de Reformas de Vehículos, cualquier componente que se integre de forma permanente en la furgoneta (como una batería auxiliar fija, un inversor atornillado, enchufes empotrados o cableado integrado) debe ser registrado y homologado como una reforma.

En contraste, una estación de energía portátil evita este proceso, ya que la ley la considera “carga transportada” siempre que funcione de manera totalmente independiente, pueda ser retirada manualmente y no esté anclada al vehículo.

No obstante, esta exención tiene límites. Si una unidad portátil se conecta al circuito eléctrico fijo de la furgoneta (para alimentar enchufes empotrados o cableado), deja de ser considerada carga y se convierte en una reforma que debe legalizarse bajo el código 8.20 del manual de reformas. En cuanto a la recarga, hay más flexibilidad: no hay problema en usar la toma original de 12 voltios del vehículo o un panel solar portátil. Sin embargo, instalar un cargador permanente conectado directamente al circuito de la furgoneta requeriría homologación.

Como era de esperar, la demanda de estas baterías ha aumentado en paralelo con los cambios en las normas de inspección. El mercado ha experimentado un crecimiento en las estaciones de energía de litio (LiFePO4), que ofrecen capacidades de hasta 3.000 Wh, permitiendo el funcionamiento de electrodomésticos como frigoríficos, iluminación, ordenadores y placas de inducción en una furgoneta sin necesidad de una instalación eléctrica fija. Para evitar sorpresas, es recomendable que el propietario no atornille ni taladre nada al chasis. Por lo tanto, es crucial revisar esta información con atención para evitar multas inesperadas.