Un reciente estudio del Banco Central Europeo revela que la inteligencia artificial está cumpliendo, al menos parcialmente, su promesa de liberar tiempo a los trabajadores. La IA ahorra en promedio tres horas semanales a quienes la integran en su rutina laboral, un beneficio que, aunque no es una revolución masiva, marca un inicio significativo. El uso de la IA en la zona euro se ha duplicado en solo dos años, con un 52% de los empleados utilizándola a diario.
Los expertos en inteligencia artificial habían anticipado que esta tecnología permitiría reducir las horas de trabajo, eliminar tareas tediosas y repetitivas, y dedicar más tiempo a actividades de mayor importancia. Aunque esta promesa sonaba atractiva, inicialmente parecía que la IA solo incrementaba la carga de trabajo de quienes debían corregir sus errores. Sin embargo, ahora parece que la promesa se está materializando, al menos en parte.
Un nuevo estudio del Banco Central Europeo (BCE) ha cuantificado el tiempo que la IA está ahorrando a los trabajadores que la utilizan. Si bien no es la transformación radical que muchos esperaban, representa un avance. Actualmente, la mitad del continente europeo ya integra la IA en su rutina laboral diaria. Según los datos publicados por el BCE, el porcentaje de trabajadores en la eurozona que emplean algún modelo de IA diariamente se incrementó del 26% en 2024 al 52% en 2026. En apenas dos años, esta cifra se ha duplicado, lo que significa que uno de cada dos empleados utiliza herramientas como ChatGPT, Gemini o Claude en su jornada laboral habitual.
Estos datos provienen de un sondeo mensual realizado a 20.000 personas en once países, como parte de la Encuesta de Expectativas que el banco central lleva a cabo desde hace años. De esta información se deduce que la penetración de la IA en el ámbito empresarial es un fenómeno imparable.
Según los autores del estudio, la implementación de la IA en el entorno laboral genera un ahorro promedio de tres horas semanales para quienes la han incorporado en su flujo de trabajo. Esto equivale al 7,7% de su tiempo total de trabajo, una cifra considerable si se acumula a lo largo de un año. Sin embargo, este ahorro presenta un matiz importante: solo la mitad de los trabajadores experimenta este beneficio en la práctica. Al considerar el conjunto de la economía, el ahorro de tiempo real que aporta la IA disminuye al 3,8% de la jornada, lo que representa poco más de hora y media.
Los autores del informe señalan que "este ahorro de tiempo solo se traduce en una mayor productividad si los trabajadores convierten las horas liberadas en una mayor producción, en lugar de dedicarlas a actividades menos productivas. Y, sobre todo, también depende de que la empresa esté en condiciones de aprovechar esa capacidad adicional". Esto implica que si se consigue el ahorro de tiempo, pero las empresas no logran canalizar esta ventaja en más tiempo libre para el empleado o en una mayor capacidad de trabajo, el ahorro final resultará ineficaz.
De manera similar, el informe del BCE subraya que no todas las tareas se benefician por igual de esta asistencia. La generación de código es, con diferencia, la tarea que más tiempo libera: casi ocho horas a la semana, aunque solo un 8% de la plantilla la utiliza para este fin. Además, sería necesario refinar el concepto de "generación de código" empleado en el estudio, ya que otras investigaciones sugieren que la carga de trabajo liberada al generar código se transforma en un trabajo adicional para quienes supervisan la corrección de dicho código. En contraste, tareas como la redacción de textos o la búsqueda de información apenas ahorran entre cuatro y cinco horas semanales.
La capacitación en el uso de la IA acentúa aún más la diferencia. Un informe de la LSE sobre trabajadores globales lo confirma: aquellos que han recibido formación en IA la utilizan en un 93% de los casos, en comparación con el 57% de quienes no la han recibido. Además, quienes saben cómo optimizar las capacidades de la IA logran ahorrar mucho más tiempo en promedio. Específicamente, el informe del BCE estima que estos usuarios pueden ahorrar hasta 11 horas semanales de media, frente a las 5 horas que ahorran en la misma materia los empleados que no han recibido dicha formación.
Si se analiza la jerarquía empresarial, los directivos son los empleados que más recurren a la IA y quienes más horas ganan con ella, ahorrando cerca de siete a la semana. El estudio ha identificado un notable desinterés en el uso de herramientas de IA entre una parte significativa de los empleados encuestados. Un 41% de los trabajadores confiesa no tener ningún interés en usar IA, un porcentaje que ha aumentado respecto al año anterior. Parte de esta cautela tiene sentido si se considera que, según un estudio de la consultora Gallup, podría deberse al sentimiento de estar contribuyendo a la automatización de sus propios puestos de trabajo.