Google ha anunciado un ambicioso proyecto para expandir drásticamente la infraestructura de internet en América, mediante la implementación de tres nuevos cables submarinos: Alisios, Canoa y OlaLuz. Esta iniciativa busca transformar a República Dominicana en un nodo central de su estrategia, mejorando la conectividad regional y global. Estos cables son esenciales para sustentar servicios como la nube y la inteligencia artificial, pilares de la estrategia de la compañía.
El mapa global de los cables submarinos, por donde fluye la mayor parte del tráfico de internet, exhibe una marcada desigualdad en su distribución. Mientras algunas regiones están densamente cableadas, otras presentan una escasa infraestructura. Un claro ejemplo es Singapur, un punto neurálgico en Asia. De manera similar, Norteamérica y Centroamérica concentran numerosos nodos y cables, pero esta densidad disminuye drásticamente hacia el sur del continente.
Google, una de las grandes empresas tecnológicas, se propone cambiar esta situación en los próximos años con la instalación de no uno, sino tres nuevos cables: Alisios, Canoa y OlaLuz.
El proyecto de Google se denomina Americas Connect y se estructura en tres corredores principales: uno en el Pacífico, otro en el Caribe y un tercero en el Atlántico. Dentro de esta estrategia, República Dominicana se convertirá en el nodo central de la red. Además, el cable Firmina, diseñado inicialmente para conectar Norteamérica y Sudamérica, tendrá una nueva ramificación que también pasará por República Dominicana.
Los trazados planificados para los tres cables son los siguientes:
- Alisios conectará Chile, Panamá y República Dominicana, enlazando luego con un anillo que llegará a la costa este de Estados Unidos, específicamente a las zonas de centros de datos de Google Cloud en Carolina del Sur y Virginia.
- Canoa unirá República Dominicana con Bermudas y, desde allí, se interconectará con los cables Nuvem y Sol para extenderse hacia Estados Unidos y Europa, con destino final en Madrid.
- Olaluz establecerá una conexión directa entre República Dominicana y Florida, con el objetivo de reforzar la capacidad entre el Caribe y la costa este estadounidense.
La relevancia de estos cables radica en que transportan más del 99% del tráfico intercontinental de internet, según datos de TeleGeography. Más allá de sectores críticos como la banca, la seguridad o las comunicaciones, la instalación de estos cables representa la construcción de la infraestructura física necesaria para servicios esenciales de Google, como la computación en la nube y la inteligencia artificial. Chile, uno de los destinos de estos cables, es una zona estratégica para la nube de Google en América Latina.
Históricamente, las operadoras de telecomunicaciones eran las encargadas de financiar y ejecutar estos proyectos. Sin embargo, en la actualidad, las grandes empresas de hiperescala como Google, Meta o Amazon concentran aproximadamente tres cuartas partes del ancho de banda internacional. Google, por ejemplo, participa en 34 proyectos de cableado a nivel mundial.
En América Latina, Google cuenta con dos regiones Cloud: la primera, operativa desde 2017, se encuentra en São Paulo, Brasil, y la segunda, activa desde 2021, está en Santiago de Chile. Precisamente por Chile pasa el proyecto Humboldt, un extenso cable de 14.800 kilómetros, previsto para este año, que unirá Sudamérica con la región de Asia-Pacífico (Valparaíso con Auckland en Nueva Zelanda). Este proyecto es una colaboración entre Google y el estado chileno. Cabe mencionar que, recientemente, Chile también aprobó un cable directo a China, aunque Estados Unidos ha detenido el proyecto.
A pesar del anuncio de esta expansión de infraestructura crítica para la región, Google ha proporcionado pocos detalles adicionales. Actualmente, no se ha especificado cuándo comenzará la construcción ni cuándo estarán operativos los cables. Tampoco se han revelado los proveedores, el presupuesto estimado ni las especificaciones técnicas de diseño. Es importante señalar que estos cables conectarán principalmente centros de datos y regiones cloud de Google, no directamente los hogares de los usuarios. Por lo tanto, en la práctica, esta operación no está directamente dirigida a reducir la brecha digital en América Latina, a menos que los operadores locales aprovechen esta capacidad para sus servicios.