Corea del Sur está a punto de probar la versión operativa de su cohete militar de combustible sólido, llamado Mir, diseñado para poner pequeños satélites de vigilancia en órbita rápidamente. Este avance se produce después de casi cinco décadas de restricciones impuestas por un acuerdo con Estados Unidos, que limitaba su capacidad de desarrollo en tecnología de cohetes. El objetivo principal es mejorar la vigilancia sobre Corea del Norte, reduciendo significativamente el tiempo entre observaciones.
Los países con capacidades militares consideran el espacio como un punto estratégico para la vigilancia, utilizando satélites propios e independientes. Para lograr esto, es esencial contar con cohetes. En 1979, Corea del Sur enfrentó limitaciones en esta área, pero hace aproximadamente cinco años recuperó la autonomía para desarrollarlos y ha avanzado rápidamente. Tras varias pruebas preliminares, el país se prepara para lanzar por primera vez la versión operativa completa de su cohete militar de combustible sólido, un proyecto largamente esperado.
El cohete, denominado Mir (dragón, en coreano), es un lanzador de combustible sólido desarrollado por la Agency for Defense Development (ADD), la agencia estatal de defensa surcoreana. Su diseño permite colocar en órbita, de manera rápida e inesperada, pequeños satélites de radar que pueden monitorear a Corea del Norte incluso durante la noche o en condiciones de nubosidad.
La relevancia de este cohete, según explica Tech Times, no radica en competir con grandes lanzadores civiles en potencia o capacidad de carga, sino en su agilidad. Corea del Sur busca aumentar la frecuencia de vigilancia sobre Corea del Norte, y un cohete que pueda almacenarse, trasladarse y lanzarse con menor antelación es la forma más eficiente de seguir desplegando satélites con este propósito. Actualmente, Corea del Sur puede vigilar un punto de su vecino cada dos horas con sus satélites; con este nuevo cohete y más satélites pequeños, se espera reducir ese intervalo a solo media hora.
Durante casi 50 años, las capacidades de Corea del Sur en materia de cohetes estuvieron restringidas por un acuerdo bilateral firmado con Estados Unidos en 1979. Este acuerdo, en la práctica, limitaba el alcance y la carga útil de los misiles surcoreanos, y por extensión, los motores de combustible sólido que también se emplean en lanzamientos espaciales.
Esta restricción concluyó en dos etapas: primero en 2020, cuando se permitió el desarrollo de cohetes espaciales con propulsión sólida sin limitaciones, y definitivamente en 2021, cuando ambos gobiernos finalizaron el acuerdo por completo. El primer ministro surcoreano sintetizó el momento afirmando que su país había logrado "la soberanía total sobre misiles en 42 años".
Anteriormente conocido por su acrónimo provisional, GYŪB, su primer intento de vuelo con las cuatro etapas completas, programado para el 30 de junio de 2026 desde una barcaza cerca de la isla de Jeju, fue cancelado durante la cuenta atrás por motivos de seguridad, según confirmó el Ministerio de Defensa. La segunda ventana de lanzamiento se abrió el 31 de julio y representa el primer paso de los siete lanzamientos previstos para desplegar 19 satélites de radar adicionales y reducir el intervalo de vigilancia, tal como informó el Seoul Economic Daily. Sin embargo, aún no hay confirmación oficial sobre si el lanzamiento se llevó a cabo ni de sus resultados.