La práctica de camperizar furgonetas es cada vez más popular, pero su origen como negocio lucrativo para Volkswagen no fue intencional. Todo comenzó en 1951 con un encargo particular a la empresa alemana Westfalia-Werke, que buscaba equipar una furgoneta VW con funcionalidades básicas para vivir y trabajar, sentando las bases de lo que hoy conocemos como la icónica camper.
Convertir una furgoneta en una camper es una tendencia creciente, y muchos viajeros se aventuran en esta experiencia. Numerosas empresas se dedican a ello, y existen innumerables tutoriales en YouTube para quienes desean hacerlo por sí mismos. Es una modificación bastante común, y este verano seguramente se hayan visto muchas. Sin embargo, es interesante repasar cómo surgió esta idea por primera vez, o al menos cómo se convirtió en una rentable línea de negocio para Volkswagen, un fabricante históricamente muy ligado a esta práctica. Lo más notable es que no se concibió inicialmente como una estrategia comercial, sino a partir de un encargo específico que lo cambió todo.
El inicio de esta historia se remonta a una colaboración entre Volkswagen y una compañía alemana llamada Westfalia-Werke, ubicada en Rheda-Wiedenbrück, en la región de Westfalia, de donde proviene su nombre. Volkswagen llegó a confiar tanto en las modificaciones de Westfalia-Werke que esta empresa se convirtió en el preparador oficial de las conversiones camper para VW.
Según relata Westfalia en un repaso de su historia, la primera conversión en 1951 fue solicitada por un oficial británico que deseaba instalar una cama y un escritorio dentro de su furgoneta VW. Así nació la primera Volkswagen Camping Box, construida bajo pedido ese año sobre una furgoneta Volkswagen Tipo 2. La intención era que la furgoneta tuviera espacio para dormir, vivir y trabajar. Este encargo puntual inspiró la idea de convertirlo en un negocio masivo.
Westfalia tomó la Volkswagen Tipo 2 básica (la Kombi o Transporter) y la equipó con un sofá cama, una mesa plegable, un asiento corrido y la tapicería de tela a cuadros que se convertiría en su distintivo, una versión que se comercializó como "Camping Box". El concepto fue rápidamente aceptado, y para 1958 ya se habían realizado unas 1.000 conversiones, según la empresa, antes de que Westfalia introdujera su gama más avanzada “SO” (Sonderausführung, o "modelo especial").
Volkswagen hizo que la camper fuera verdaderamente accesible a través de su Programa de Entrega Turística (Tourist Delivery Program). Mediante este programa, un cliente podía recoger su nueva furgoneta en Alemania, viajar con ella por Europa y luego hacer que Volkswagen se la enviara a su domicilio. Esto fue especialmente popular entre los militares estadounidenses destinados en Europa, muchos de los cuales compraron campers de Volkswagen y las enviaron de regreso a los Estados Unidos durante las décadas de 1950 y 1960. Esto contribuyó a consolidar la camper de VW en la cultura estadounidense, mucho antes de que se convirtiera en un ícono de la contracultura de los años 60 y del estilo de vida surfista californiano.
A medida que la gama de furgonetas de Volkswagen evolucionaba, también lo hacían las conversiones de Westfalia. La alianza continuó con la Kombi, luego la Vanagon, después la LT Mk 1 y más tarde la T4 Transporter, desde principios de la década de 1950 hasta el año 2003. Durante este periodo, otros fabricantes de carrocerías, como Dormobile, EZ Camper, ASI/Riviera, Holdsworth, Danbury y VW Sun-Dial, también comenzaron a producir sus propias conversiones camper basadas en la Transporter.
La relación entre Volkswagen y Westfalia no fue eterna. Después de años fabricando conjuntamente los modelos California, Volkswagen decidió en 2001 asumir directamente su producción. Esto ocurrió en un contexto marcado también por la adquisición de Westfalia por DaimlerChrysler. El cambio se materializó con la quinta generación del Transporter, donde el nuevo California fue presentado en 2003 y comenzó a fabricarse por Volkswagen en Hannover-Limmer en 2004. Desde entonces, Volkswagen se encargó directamente del desarrollo y la fabricación de su camper.
La marca Westfalia como tal sobrevive, pero actualmente es propiedad de Rapido, que mantuvo en funcionamiento la fábrica histórica y contribuyó a salvar a la mitad de la plantilla en un momento en que Westfalia se enfrentaba a la quiebra. Westfalia continúa fabricando modelos camper basados en furgonetas de otros fabricantes, como Fiat, Ford, MAN o Mercedes.