Antes de consolidarse como el gigante de los videojuegos que es hoy, Nintendo exploró una serie de negocios sorprendentemente diversos y alejados del entretenimiento. Impulsada por la visión de su presidente, Hiroshi Yamauchi, la compañía incursionó en sectores como el transporte de pasajeros y la alimentación, buscando nuevas vías de crecimiento más allá de su éxito inicial con las cartas, lo que revela una etapa de experimentación empresarial fascinante en su historia.
La Nintendo actual tiene una estrategia de negocio bien definida: la venta de la Switch 2, el mantenimiento de la familia Switch original en el mercado y la construcción de gran parte de su éxito en torno a videojuegos y personajes globalmente reconocibles. Sin embargo, observar una empresa desde el presente puede distorsionar el camino que la llevó hasta su posición actual. En Japón, Nintendo también atravesó un período en el que buscó expandirse significativamente más allá de su actividad principal.
Para comprender por qué la compañía comenzó a mirar fuera de su ámbito habitual, es necesario remontarse a finales de los años 50. En 1959, Nintendo lanzó cartas con personajes de Disney, logrando atraer a un público más amplio, especialmente familias y niños. Este producto fue un éxito, y la compañía salió a bolsa en 1962. No obstante, Hiroshi Yamauchi ya estaba explorando nuevas oportunidades de crecimiento más allá de las cartas. Esta búsqueda explica algunos de los movimientos empresariales más sorprendentes de su historia.
El hombre detrás de estas decisiones era Hiroshi Yamauchi, presidente de Nintendo desde 1949 y futuro artífice de gran parte de su transformación. Más que depender indefinidamente de un producto exitoso, Yamauchi defendía la necesidad de anticipar el siguiente paso antes de que el éxito actual comenzara a declinar. Esta filosofía empresarial pronto dejó de ser solo teoría. En 1960, la compañía dio uno de sus saltos más inesperados fuera del entretenimiento y fundó Daiya Kotsu, una empresa dedicada al servicio de taxis.
La incursión fue significativa. Daiya Kotsu llegó a operar una flota de casi 40 vehículos, lo que indica que no fue una prueba simbólica, sino un negocio que requería conductores, mantenimiento y gestión diaria. Sin embargo, esta aventura no se consolidó como un pilar estable para la compañía, y Nintendo finalmente se retiró del sector. La búsqueda de Yamauchi, no obstante, estaba lejos de concluir.
Un año después, la compañía volvió a cambiar de sector. En 1961, Nintendo participó, junto a Omi Kenshi, en la creación de San-O Foods, incursionando en el negocio de la alimentación. Su producto más notable fue el arroz instantáneo, concebido como un equivalente en arroz de los fideos instantáneos: solo había que añadir agua caliente, esperar unos minutos y consumir. Esta apuesta tenía poca relación con las cartas y menos aún con los videojuegos que llegarían más tarde, pero encajaba perfectamente en aquella etapa de experimentación empresarial.
La incursión en la alimentación fue más amplia de lo que sugiere ese único producto. Nintendo llegó a lanzar también fugu chazuke, el furikake Disney Flicker e incluso Popeye Ramen. Ninguno de estos intentos obtuvo el resultado esperado, y la aventura alimentaria se sumó a la lista de negocios que no prosperaron. A esas alturas, Yamauchi había comprobado que salir del entretenimiento podía abrir puertas, pero no necesariamente conducir a una vía de crecimiento sostenible.
La solución terminó apareciendo mucho más cerca de su origen. Nintendo encontró un camino en los juguetes, incorporó progresivamente la electrónica y en 1977 lanzó sus primeras consolas domésticas, Color TV-Game 6 y Color TV-Game 15. En 1978, comenzó a desarrollar y vender máquinas de videojuegos arcade; después llegarían Game & Watch en 1980, Donkey Kong en 1981 y Famicom en 1983. Visto desde hoy, la secuencia parece casi inevitable, pero no lo fue: antes de convertirse en la Nintendo que conocemos, la compañía pasó años probando negocios tan dispares como el transporte de pasajeros o la venta de arroz instantáneo.