Pando: El Organismo Más Antiguo y Pesado del Planeta, un Bosque que es un Solo Árbol

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En el Bosque Nacional Fishlake, Utah, reside Pando, un organismo singular que desafía la percepción común de un bosque. A simple vista parece una vasta extensión de 47.000 álamos temblones, pero es, en realidad, un único ser vivo que se ha clonado a sí mismo a lo largo de decenas de miles de años, compartiendo un sistema radicular. Este colosal clon no solo es uno de los organismos más antiguos, con una edad estimada de hasta 80.000 años, sino que también podría ser el más pesado del planeta.

En Utah, conocido por sus mormones, el festival de cine de Sundance y su vasta naturaleza, que incluye los "Mighty Five" (cinco espectaculares parques nacionales), no se encuentra Pando. Para presenciarlo, hay que dirigirse al Bosque Nacional Fishlake. Pando es, en esencia, 47.000 árboles que conforman uno solo, con una edad que podría alcanzar los 80.000 años. No es un bosque en el sentido tradicional, sino un único árbol.

Pando es un clon de álamo temblón (Populus tremuloides). Lo que a primera vista parece un bosque de 43 hectáreas con 47.000 árboles es, en realidad, un organismo que se ha replicado a sí mismo miles de veces, extendiéndose por 42,6 hectáreas. Técnicamente, se trata de un único ser vivo, ya que todos los tallos son genéticamente idénticos y brotan de un sistema de raíces compartido, como confirmó un estudio de 2008 de la Universidad estatal de Utah.

Es un solo árbol de edad milenaria. Dado que es imposible contar los anillos de crecimiento en un organismo de esta naturaleza, un estudio posterior (de 2024) realizado por un equipo de investigación tomó cientos de muestras de ADN del clon de diversas partes para reconstruir su evolución. El estudio reveló casi 4.000 variantes genéticas acumuladas a lo largo de milenios de clonación y estimó su antigüedad entre 16.000 y 80.000 años. Esta amplia horquilla se debe a la dificultad de fechar un organismo que se clona y no posee anillos de crecimiento.

Para determinar su edad, los investigadores compararon las mutaciones acumuladas con restos de polen antiguo de álamo encontrados en sedimentos del cercano Fish Lake. Como uno de los investigadores declaró a Newsweek, el descubrimiento "hace que el Imperio Romano parezca un fenómeno reciente". Pando ha sido testigo de glaciaciones y extinciones, y aún persiste.

La forma de reproducción de los álamos temblones es peculiar: no requieren semillas. Desde sus raíces, una sola planta puede generar nuevos tallos repetidamente, siempre que las raíces permanezcan vivas. Cada tallo individual tiene una vida relativamente corta, entre 120 y 150 años, según la Western Aspen Alliance de Utah State University (la entidad que lo ha estudiado por más tiempo), pero al morir, otro brota de la misma raíz. Se estima que solo sus raíces pesan cerca de 6.000 toneladas, lo que, considerando únicamente el peso de esta parte, podría convertir a Pando en el ser vivo más pesado del planeta.

Hasta la publicación del estudio de 2024, calcular la edad de Pando implicaba una estimación basada en su tamaño y velocidad de crecimiento. Sin embargo, este fue el primer estudio en proporcionar una cifra basada en genética y no en suposiciones, ofreciendo además una posible explicación de su longevidad: es triploide, lo que significa que posee tres copias de cada cromosoma en lugar de dos. Aunque esto le impide reproducirse de otra manera, también explica por qué sus células y su organismo son tan grandes y resistentes.

Durante el estudio, el equipo se encontró con una sorpresa: esperaban que los tallos más cercanos entre sí fueran genéticamente más parecidos que los alejados, pero no fue así. Dos tallos elegidos al azar tienen las mismas probabilidades de parecerse genéticamente, sin importar su proximidad. La única excepción son las distancias muy cortas, por debajo de 15 metros, donde sí se observa que los tallos vecinos comparten algo más de genética que el resto del bosque. Esto sugiere la existencia de algún mecanismo que limita la propagación de mutaciones dañinas, aunque aún no se ha esclarecido.

A pesar de su tamaño masivo y miles de años de existencia, Pando se enfrenta actualmente a una amenaza. Como explica el biólogo Richard Elton Walton (Universidad de Newcastle) en un artículo reciente para The Conversation, la sobrepoblación de ciervos mulo y ciervos canadienses (resultado de la desaparición de sus depredadores naturales) impide que los nuevos brotes maduren, ya que los ciervos se los comen. Un estudio previo ya había demostrado que una medida tan simple como instalar una valla para excluir a los ciervos era efectiva: esa zona mostraba una regeneración significativamente mayor que el resto del bosque.