Análisis del Nothing Phone (4b): Un Equilibrio Notable en el Segmento de Móviles Económicos

Tecnologia
En un mercado de smartphones económicos marcado por la monotonía y los desafíos de componentes, el Nothing Phone (4b) emerge como una propuesta refrescante. Este dispositivo demuestra que es posible ofrecer una experiencia sólida y diferenciada a un precio accesible, priorizando la optimización del software y una autonomía sobresaliente, a pesar de algunas limitaciones de hardware inherentes a su segmento.

El sector de los smartphones de bajo coste se ha caracterizado por una preocupante falta de innovación. En un año complicado para la renovación de dispositivos debido a la escasez de componentes, especialmente de almacenamiento y memoria RAM, resulta difícil encontrar un teléfono por debajo de los 350 euros que ofrezca mejoras significativas respecto a generaciones anteriores. Sin embargo, Nothing propone una alternativa a esta situación con su Phone (4b). Mientras la gama alta y premium acaparan la atención, este modelo llega para demostrar que la calidad no depende únicamente de la capacidad del fabricante para integrar un chip o un sensor de cámara superior.

He utilizado el Phone (4b) como mi dispositivo principal durante varias semanas, y su precio puede resultar engañoso. A pesar de su cuerpo de policarbonato, que incorpora el distintivo diseño Glyph, me he encontrado con decisiones difíciles impuestas por la realidad del mercado, como la elección de un modesto chip Qualcomm. La pregunta es si tiene sentido apostar por un hardware más comedido a cambio de mantener el precio tradicional de un gama media. Mi respuesta breve es que las limitaciones existen, pero el equilibrio general y el software las disimulan con maestría. A continuación, un análisis detallado.

Ficha técnica del Nothing Phone (4b)

PANTALLA

Panel Samsung Super AMOLED de 6,77 pulgadas

Resolución de 2.344 x 1.080 píxeles (381 PPP)

Refresco adaptativo de 120 Hz

Muestreo táctil de 240 Hz (1.000 Hz instantáneo)

PWM de 480 Hz

2.000 nits de pico de brillo

DIMENSIONES Y PESO

164,4 x 78,2 x 8,6 mm

210 gramos

PROCESADOR

Qualcomm Snapdragon 6 Gen 4

Proceso de 4 nm (TSMC)

CPU Kryo de 8 núcleos hasta 2,3 GHz

GPU Adreno 810

RAM

8 GB LPDDR4X

ALMACENAMIENTO

128 / 256 GB UFS 2.2

CÁMARA FRONTAL

16 MP f/2,4 (Samsung)

Sensor de 1/3 pulgadas

Campo de visión de 81,8 grados

CÁMARA TRASERA

Principal: 50 MP f/1,8 (Samsung), OIS y EIS, sensor de 1/2,76 pulgadas, campo de visión de 74,2 grados

Gran angular: 8 MP f/2,2, sensor de 1/4 pulgadas, campo de visión de 119,5º

VÍDEO

Grabación 4K a 30 fps

1080p a 30 o 60 fps

Ultra XDR en 1080p a 30 fps

Cámara lenta 1080p a 120 fps

Grabación dual (Dual Video Capture)

BATERÍA

5.200 mAh

Carga rápida de 33 W

Carga inversa por cable de 7,5 W

SISTEMA OPERATIVO

Android 16 + Nothing OS 4.1

3 años de actualizaciones de Android

6 años de parches de seguridad

CONECTIVIDAD

5G Dual Mode (NSA y SA)

WiFi 6 de doble banda (802.11 a/b/g/n/ac/ax)

Bluetooth 6.0

NFC

GPS, GLONASS, BDS, GALILEO, QZSS

OTROS

Sensor óptico de huellas en pantalla

Certificación IP64

Glyph Bar con 45 mini-LED

Doble altavoz estéreo

Doble Nano SIM

Essential Key con herramientas Essential AI

PRECIO

329 euros

Diseño: honestidad y un inesperado viaje

Mientras el mercado de gama media intenta imitar el segmento premium con acabados metálicos o de cristal, el Nothing Phone (4b) opta por un enfoque diferente. No intenta ocultar su naturaleza, recuperando un cuerpo unibody de policarbonato, una rareza hoy en día, con una solidez convincente. Quienes busquen materiales fríos no los encontrarán, ya que el público objetivo de este dispositivo es distinto, pero la ejecución es más que adecuada.

Con un peso de 210 gramos y un grosor de 8,6 milímetros, las sensaciones al tacto son realmente buenas. A pesar de su panel de 6,77 pulgadas, que no busca reducir los biseles al extremo, me ha resultado muy cómodo de manejar. De hecho, sus esquinas redondeadas, la fluida transición hacia los bordes rectos y el color azul de la unidad probada me han provocado una sensación de déjà vu, recordando a los antiguos Lumia con Windows Phone 8. Su tacto mate y suave no resbala excesivamente y, además, disimula muy bien las huellas, que solo son perceptibles bajo una luz directa.

En la parte trasera, el módulo de cámaras es otro elemento destacado. Su disposición cuadrada evoca la de los últimos iPhone ‘Pro’, pero la experiencia táctil es diferente. Nothing ha optado por una cubierta transparente y lisa que deja a la vista varios tornillos y la placa metálica de las antenas, reforzando su característico diseño industrial. Al apoyarlo sobre una mesa, el terminal se asienta firmemente y no se tambalea al escribir. Mi única incertidumbre es cómo resistirá el módulo a arañazos o roces, ya que lo he utilizado siempre con la funda incluida.

Esta coherencia se extiende a la Glyph Bar. Si el hardware es más modesto, es lógico que la seña de identidad de la marca también se adapte. Encontramos una tira de 45 miniLEDs a la derecha de las cámaras que, aunque no es tan espectacular o compleja como la matriz del Phone (3), mantiene su utilidad. Funciona de maravilla como indicador luminoso para notificaciones, nivel de batería o temporizadores, añadiéndole carisma, siempre que el teléfono esté boca abajo.

Finalmente, la botonera es funcional, aunque con un pequeño matiz. Agradezco que los botones de volumen y encendido se mantengan en el lateral derecho, lo que facilita la memoria muscular. En el borde izquierdo encontramos la 'Essential Key', un botón dedicado para invocar a la IA, tomar notas rápidas o realizar capturas. Es un añadido distinguible al tacto, pero su ubicación es un poco alta para un terminal tan alargado. Además, su escasa resistencia a la pulsación me ha llevado a activarlo accidentalmente en más de una ocasión al sujetarlo en horizontal o al levantarlo de la mesa con prisa. Un poco más de resistencia en la pulsación habría sido beneficiosa.

Pantalla: buen nivel con el brillo como único peaje

El dispositivo cuenta con una pantalla Super AMOLED de 6,77 pulgadas con resolución FullHD+, ofreciendo un excelente rendimiento en el uso diario. En un smartphone de esta categoría, no considero necesario un salto a resoluciones mayores. Este panel es realmente bueno, con una experiencia destacable: buenos ángulos de visión (solo un leve oscurecimiento en inclinaciones muy pronunciadas) y un contraste también notable. Aunque no alcanza la profundidad de los buques insignia, el nivel logrado por las pantallas AMOLED hace que disfrutar de contenido en streaming o YouTube sea muy satisfactorio.

Donde flaquea ligeramente es en el pico de luminancia. Teóricamente, el terminal promete 1.200 nits en altas luces y un pico de 2.000, pero en la práctica, bajo el sol directo del mediodía, sufre un poco si la interfaz se usa con el modo oscuro. En estas condiciones, es necesario exprimir el brillo manual al máximo. Se echa en falta un extra de nits para una lectura más cómoda en exteriores. No es un problema grave, pero es una limitación inherente a este segmento.

A nivel de software, Nothing OS se mantiene fiel a su filosofía minimalista, quizás demasiado en este apartado. Las opciones de calibración son limitadas: el menú solo ofrece los modos «Activo» y «Estándar». En mi caso, he optado por el modo «Activo», manteniendo la barra de temperatura de color en el punto medio, como viene de fábrica. Quienes disfruten ajustando cada parámetro de colorimetría a su gusto personal encontrarán aquí una barrera.

La fluidez, en cambio, ha sido una grata sorpresa. Sin anticipar el veredicto del apartado de rendimiento, y a pesar de estar impulsada por un procesador modesto como el Snapdragon 6 Gen 4, los 120 Hz se mantienen estables. La navegación por el sistema es una delicia y no he detectado caídas de frames, incluso al usar aplicaciones que suelen exigir más, como Google Maps, Earth o YouTube. La respuesta táctil acompaña esta sensación de agilidad, sin rastro de toques fantasma ni retardos al teclear rápidamente.

Biometría

Es necesario hacer una breve parada en dos apartados: protección y biometría. El dispositivo viene con un protector de pantalla preinstalado que, al menos durante estas semanas de uso, ha mantenido el cristal a salvo de arañazos. El fabricante no especifica el tipo de protección del panel, pero este añadido siempre aporta cierta tranquilidad. Bajo esta pantalla se esconde un lector de huellas óptico que, aunque está algo cerca del marco inferior, la ergonomía del terminal no lo penaliza excesivamente. Su rendimiento es muy bueno: el desbloqueo es rapidísimo y la tasa de acierto es casi perfecta, habiendo encontrado apenas un par de lecturas erróneas durante el tiempo de uso.

Audio

La configuración estéreo se ha convertido en un estándar, casi independientemente del precio del móvil. Y este caso no es diferente: el Phone (4b) utiliza el auricular de llamadas frontal para complementar al altavoz principal ubicado en el marco inferior. Como suele ocurrir en los modelos más económicos, esto resulta en un audio asimétrico y descompensado, donde el altavoz inferior asume la mayor parte del trabajo. Debo decir que la ejecución en este Nothing alcanza un nivel decente. El canal superior cumple su función de apoyo y logra una “escena” estéreo que resulta agradable.

Si analizo los altavoces con más detenimiento, es donde el dispositivo recuerda su precio. Las frecuencias medias se pierden, lo que hace que las voces en podcasts o diálogos de series no se perciban con contundencia. Los graves, por su parte, se quedan un paso atrás. Es evidente que no destaca en este aspecto, pero Nothing compensa esta falta de textura con un nivel de volumen máximo perfecto. En casa, rara vez he necesitado mover la barra de volumen más allá del 30-60% para escuchar vídeos sin auriculares. De hecho, solo he forzado el volumen al máximo en situaciones con ruido, como al cocinar. Al superar el 85% de su capacidad, aparece la distorsión, haciéndose más notable al llegar al tope. No obstante, se mantiene aceptable: no es un móvil que suene a lata.

A nivel de software, si se esperan certificaciones Dolby Atmos, un ecualizador de bandas o perfiles para adaptar el sonido a la música o al cine, habrá decepción. El ajuste se limita exclusivamente a los controles nativos más básicos de Android. Es un sistema cerrado y sin margen de maniobra: hay que conformarse con el sonido afinado por la marca. Como es evidente, a estas alturas no hay jack de 3,5 mm, por lo que el peso recae en el Bluetooth. Durante mis pruebas con mis Jabra Elite 10 Gen 2, no he sufrido desconexiones ni he detectado latencia al ver fútbol o jugar. Además, el móvil viene equipado con la gama de códecs de Qualcomm, incluidos los más recientes aptX.

Curiosamente, aunque el software no permite afinar los altavoces, el sistema sí esconde un apartado específico de optimización si se emparejan auriculares compatibles con aptX. Este menú permite activar el códec aptX Adaptive (audio a 96 kHz) y seleccionar perfiles como «Alta calidad» o «Modo juego», que supongo minimizarán aún más la latencia. El único "pero" más destacable aparece al ver un vídeo o jugar. Al sujetarlo de forma apaisada con ambas manos, la combinación de sus bordes lisos y la ubicación del altavoz hace que sea fácil tapar la rejilla con la palma de la mano. Es una limitación muy común en los diseños actuales y requiere acostumbrar nuestra memoria muscular.

Rendimiento: la madurez del Snapdragon 6 Gen 4 y el triunfo de la optimización

En un momento complicado, los fabricantes se han visto obligados a realizar malabares para no elevar los precios en esta gama. En el Nothing Phone (4b), la elección del chip refleja esa realidad, pero al final no es tan desfavorable: la marca prescinde de MediaTek y opta por el Snapdragon 6 Gen 4, acompañado de 8 GB de memoria RAM LPDDR4x y almacenamiento UFS 2.2. Sobre el papel, puede parecer modesto, pero la experiencia diaria demuestra que ha sido una decisión acertada para mantener el precio del móvil sin sacrificar la experiencia de usuario.

El éxito de este móvil reside en cómo Nothing aprovecha cada ciclo de reloj, logrando una potencia bruta comparable a la del CMF Phone 2 Pro, lo cual ya es un logro. Es suficiente para disfrutar de un sistema fluido: la agilidad es impecable en casi todos los escenarios. Salvo por algún tiempo de carga ligeramente más prolongado al abrir aplicaciones muy exigentes, la sensación de rapidez es constante. Los 120 Hz de tasa de refresco se mantienen estables en los menús, el navegador y las redes sociales, con apenas alguna caída puntual de fotogramas que no empaña la experiencia. Aquí, el trabajo de optimización de Nothing OS 4.1 es digno de elogio, disimulando el hardware modesto como pocas capas en Android.

Sus 8 GB de RAM son suficientes para el usuario medio, permitiendo mantener varios procesos y alternar entre ellos con transiciones limpias y sin retardos, incluso al cambiar entre el navegador y algún juego en segundo plano. Sin embargo, 8 GB es la cifra justa para un uso desahogado; no se le puede exigir que retenga decenas de aplicaciones en memoria, un comportamiento entendible en este rango de precio.

Por otro lado, la GPU Adreno cumple con dignidad. He probado títulos como Pokémon GO o Clash Royale, donde el rendimiento es absoluto. La prueba de fuego ha sido Genshin Impact, el único título que realmente pone en aprietos a este Nothing. Es capaz de mover el juego con calidad gráfica en “medio” manteniendo 60 FPS estables, o subir los ajustes a «Alto» fluctuando en una franja jugable de 35 a 45 FPS. Y lo mejor, apenas se calienta, gracias a una generosa cámara de vapor. Después de combinar navegación, redes y juegos, la parte trasera apenas se siente ligeramente tibia. No he experimentado calentamientos molestos ni pérdidas de rendimiento.

Respecto a las funciones inteligentes y la 'Essential Key', Nothing adopta un enfoque similar al que probé con la 'Snap Key' o 'Mind Space' de Oppo y OnePlus: un botón físico que invoca un cajón de herramientas para capturar notas de voz, textos o capturas de pantalla que luego son resumidos y organizados por IA. También incluye opciones de generación de fondos de pantalla, transcripción de voz a texto y su habitual colaboración con ChatGPT, que ofrece ciertas integraciones. Es una integración orgánica y mucho más útil que esas suites recargadas de funciones de nicho, aunque tampoco supone una revolución en mi rutina; se agradece tenerla a mano, pero no es una característica crítica cuya ausencia habría arruinado la experiencia.

PROCESADOR

Snapdragon 6 Gen 4

RAM

8 GB

GEEKBENCH 6.0 (SINGLE/MULTI)

1.086 / 3.081

3D MARK (WILD LIFE UNLIMITED)

3.745 - 3.752

PCMARK WORK 3.0

13.615

Autonomía: el triunfo de la optimización

Si el rendimiento destacaba por el buen hacer del software, en la batería me he encontrado otra sorpresa. Hablamos de una batería de 5.200 mAh en este Phone (4b): es la mayor capacidad montada hasta la fecha en un móvil de la compañía para nuestro mercado. Sobre el papel no impresiona en comparación con las capacidades de silicio-carbono, pero la combinación con la eficiencia del Snapdragon 6 Gen 4 arroja unos registros de autonomía espectaculares.

Con un uso mixto y lo que considero “normal” para mí (redes sociales, navegación y mensajería), se alcanzan sin esfuerzo los dos días completos, e incluso se pueden rozar las tres jornadas en ciclos menos intensivos. En cifras, esto se traduce en 9 o 10 horas de pantalla activa por ciclo. Evidentemente, si le he exigido mucho con navegación GPS y juegos, ha terminado el día con poca batería.

Mención especial merece la gestión en reposo. El software está tan afinado que por la noche apenas ha consumido un 1%. Incluso cuando he dejado mi aplicación de sonidos ambientales en segundo plano durante toda la noche con poca batería, ha aguantado hasta la mañana siguiente sin apagarse. La única espina que me ha quedado es saber que en India se vende una variante con 6.000 mAh, aunque la versión que nos llega me ha satisfecho.

En relación a la carga, hablamos de unos 33 W que son correctos, sin más. Con un cargador compatible (no viene incluido), el Phone (4b) completa el ciclo del 0 al 100% en aproximadamente una hora y veinte minutos. Teniendo en cuenta la autonomía que ofrece, no he sentido la urgencia de disponer de más velocidad en mi día a día, aunque está claro que quien busque una carga rápida del 50% en diez minutos antes de salir de casa no la encontrará aquí. Tampoco se calienta durante la carga, a menos que se le exija mientras lo hace: incluso dejándolo sobre superficies que retienen temperatura, el policarbonato apenas está un poco tibio al finalizar la carga, parece que esa cámara de vapor y la eficiencia del chip hacen su trabajo.

Para cerrar el apartado, no olvido que soporta la carga inversa por cable a 7,5 W, una potencia justa pero suficiente para sacar de un apuro a unos auriculares. Por su parte, la ausencia de carga inalámbrica es un recorte lógico aquí, especialmente cuando rivales de precio superior tampoco la incluyen.

Aproximadamente, este es el porcentaje de batería alcanzado en distintos periodos de tiempo durante una recarga completa:

5 minutos de carga: 8% de batería.

10 minutos de carga: 16% de batería.

20 minutos de carga: 25% de batería.

30 minutos de carga: 36% de batería.

50 minutos de carga: 62% de batería.

Total: 83 minutos de carga.

Software: alma de Pixel, traje de autor y un ejemplo

Me lo imaginaba antes de sacarlo de la caja y lo confirmé: donde supera a gran parte de la competencia es en el apartado de software. Llega al mercado con Nothing OS 4.1 sobre Android 16, una capa de personalización que ofrece una dualidad al encender el móvil: abrazar la estética más cercana a Pixel o disfrutar del diseño monocromático y punteado tan característico de la marca. En mi caso, he optado por lo segundo. Los iconos le dan coherencia con los ajustes y las aplicaciones del sistema, aunque es cierto que esta inmersión se rompe al abrir una aplicación de Google. Pero es un defecto al que ya estamos acostumbrados y por el que no se le puede castigar; el mismo peaje se paga con OriginOS, ColorOS, HyperOS o OneUI.

Lo que sí hereda de los teléfonos de Google es la sensación general. A pesar de tener una identidad visual muy marcada que, lo reconozco, no es para todo el mundo, el manejo de los ajustes, las transiciones y la respuesta táctil transmiten esa cualidad que solo Pixel consigue. NothingOS no se limita a un simple launcher, sino que es una interfaz que interviene en cada rincón de Android. Me ha gustado especialmente el esmero puesto en la personalización, destacando el efecto de granulado y desenfoque que aplica a los fondos de pantalla, así como los widgets en la pantalla de bloqueo. He llevado activos un par (el de batería y el del Essential Space), aunque me quedé con las ganas de usar más el widget que transforma las noticias en un podcast generado por IA: solo funciona en inglés y tampoco terminó de afinar mis intereses.

Cámaras: todo a un sensor

Al revisar sus especificaciones, este móvil presenta una configuración modesta y sin sorpresas: un sensor principal de 50 megapíxeles (f/1.8 con estabilización óptica) acompañado de un ultra gran angular de 8 megapíxeles (f/2.2). Se prescinde del teleobjetivo, una decisión que resulta algo molesta considerando que lo vimos en el CMF Phone 2 Pro. No hay margen para incluirlo ahora, pero sí para haber apostado al menos por un ultra gran angular de mayor resolución que compensara esa ausencia.

Antes de valorar los resultados, hago una parada en la aplicación de cámara: una que no busca reinventar la rueda y acierta en lo esencial. Apenas hay rastro de retardo del obturador (sí en el procesado en la galería), la navegación por pestañas es personalizable y cuenta con un «Modo Experto» muy limpio que permite disparar en RAW y ajustar parámetros como el balance de blancos, la velocidad de obturación, el ISO o la exposición. Un detalle que me ha gustado es que la captura a 50 MP no está oculta en un modo aparte, sino que se integra como un parámetro rápido en el modo foto.

Sensor principal: solvente de día y con un procesado natural

En la práctica, el sensor principal responde bien a plena luz del día, ofreciendo resultados acordes a esta gama media económica. Consigue un rango dinámico más que aceptable, una buena nitidez y un control de las altas luces que evita quemar los cielos. Lo más destacable es el procesado de Nothing: evita la sobresaturación y el HDR exagerado, típicos en hardware menos capaz. Por defecto, el móvil dispara a 12,5 megapíxeles utilizando la técnica de pixel binning. Activar los 50 MP implicará un extra de detalle, pero para la inmensa mayoría de momentos cotidianos no merece la pena llenar el almacenamiento. Sí resulta útil disparar a esa resolución cuando se quieren hacer recortes en edición.

Es cierto que existe el zoom x2 disparando en 12 MP. Sin embargo, el procesado que aplica la IA a este recorte no me ha terminado de convencer porque tiende a emborronar ciertas texturas. Donde sí lo hace mejor es en la exposición de las altas luces, como demuestra la prueba inferior. Cuando la luz escasea, este sensor también responde, aunque peor, claro está. Pero siempre por encima de la lente auxiliar que repasaré a continuación. Logra capturar la noche sin intentar convertirla en día: contiene las luces de las farolas y es capaz de ofrecer detalle en pequeños elementos, aunque el hardware se hace notar más: si ampliamos la imagen buscando el detalle fino en las sombras, encontraremos bastante ruido y texturas diluidas.

Ultra gran angular, selfie y vídeo: los peajes de la gama

El ultra gran angular de 8 megapíxeles es el eslabón más débil del módulo. La buena noticia es que Nothing ha trabajado bien la calibración: no hay mucha discordancia cromática al pasar del sensor principal a este. Los colores se mantienen coherentes. La mala es que, como cabría esperar, la pérdida de calidad está presente, especialmente cuando la luz escasea. Cumple su función como apoyo para el día, pero no se le puede pedir más. Con poca luz, este ultra gran angular se apoya en el procesado para rescatar luz, pero como se aprecia, le hace perder nitidez, las altas luces no están bien compensadas y en la oscuridad aparecen las texturas lavadas. Además, la lente distorsiona en los extremos.

En el frontal, el sensor de 16 megapíxeles (f/2.5) me ha convencido. No busca el detalle fino, pero lo hace muy bien en el balance de blancos. Respeta las facciones, ofrece tonos de piel muy naturales y no satura los colores. El recorte en el modo retrato es solvente y resulta en fotos agradables para redes sociales.

En grabación de vídeo (4K a 30 fps o 1080p a 60 fps) se sitúa en la media. Buena reproducción de color, aunque con un nivel de detalle algo suave. Y el trabajo combinado de la estabilización óptica y electrónica logra suavizar los movimientos bruscos, lo que permite grabar a pulso, siempre y cuando no se le exija en condiciones de baja luz.

Conclusión del Nothing Phone (4b)

Este Nothing Phone (4b) llega en un momento difícil: el fabricante londinense ha tomado decisiones sensatas para mantener el dispositivo en los 329 euros sin renunciar a su identidad. No estamos ante un prodigio, por eso la optimización es su punto fuerte. Una de sus virtudes, más allá del carismático diseño y la interfaz Glyph, es la autonomía. La batería de 5.200 mAh, en conjunto con el chip y Nothing OS, ofrecen una experiencia muy buena. Nothing OS sigue demostrando que es posible ofrecer una capa de personalización con alma pero diferente.

Claro que sí, hay recortes. Se echa en falta un empuje de brillo en la pantalla, el ultra gran angular es básico y el Snapdragon 6 Gen 4 no es para grandes hazañas. Sin embargo, para un usuario que busca un teléfono solvente, con una batería duradera y un software que no estorba, el Nothing Phone (4b) es ahora mismo una de las compras más interesantes.

Valoración

Diseño: 7,9

Pantalla: 7,8

Rendimiento: 8,0

Cámara: 8,0

Software: 7,0

Batería: 8,5

A favor

Su batería para dos días

Optimización de NothingOS

Personalidad en diseño y software

Cámara principal solvente

En contra

Un ultra gran angular casi testimonial

Carga rápida que no destaca

El brillo de la pantalla puede ser justo en ciertas condiciones