En Nueva York, específicamente en barrios como Park Slope, el costo de una plaza de aparcamiento ha escalado a cifras exorbitantes, superando el valor de propiedades residenciales completas en diversas capitales españolas. Este fenómeno, impulsado por la escasez y las estrictas normativas de estacionamiento, ha transformado el aparcamiento en un bien de lujo, con un mercado propio y servicios especializados emergiendo para mitigar las dificultades de los propietarios de vehículos.
Un anuncio inmobiliario en Park Slope, un codiciado barrio de Brooklyn, parecía una oferta excepcional: 250.000 dólares por una propiedad. Sin embargo, el detalle crucial, destacado en mayúsculas por el vendedor, aclaraba: “ESTO ES UNA PLAZA DE APARCAMIENTO EN VENTA, NO UN ESTUDIO”. Este espacio para un vehículo, equivalente a unos 215.000 euros, conlleva además gastos comunitarios mensuales de 400 dólares.
Según un reciente reporte del New York Times, el mercado para estas plazas no solo existe, sino que prospera. La agente inmobiliaria Alyssa Morris ha vendido cinco plazas en el mismo garaje durante el último año, y la del anuncio sería la sexta.
Para poner esta cifra en perspectiva, datos de Idealista revelan que una vivienda de 100 m² a precios medios anunciados en España costaría aproximadamente 142.300 euros en Zamora, 143.800 en Jaén, 148.900 en Lleida, 155.900 en Lugo, 161.600 en Castellón y 161.800 en Cáceres. Esto significa que la plaza de aparcamiento en Park Slope es entre 50.000 y 70.000 euros más cara que un piso de 100 m² a precio medio en todas estas capitales. Incluso, los 215.000 euros de la plaza se acercan al costo de una vivienda de 150 m² en Zamora o Jaén.
Y este precio en Park Slope no es el más elevado. En el mismo barrio, una plaza de mayor tamaño puede alcanzar los 350.000 dólares. En Cobble Hill, el Parking Club se presenta como un "condominio" de lujo para vehículos, con plazas anunciadas por 195.000 dólares más 300 dólares mensuales en gastos. En el Upper East Side, otro garaje privado ofrecía seis espacios entre 165.000 y 175.000 dólares cada uno, con cuotas mensuales de alrededor de 500 dólares.
En Manhattan, el mercado del aparcamiento se equipara al de la vivienda de lujo. La agente inmobiliaria Kirsten Jordan indicó que una plaza privada en Manhattan puede oscilar entre 350.000 y 750.000 dólares, e incluso superar estas cifras. En 150 Charles Street, un edificio del West Village donde una vivienda se vendió por 60 millones de dólares, las plazas de aparcamiento tienen un valor aproximado de medio millón de dólares. Cuando abrió 42 Crosby Street, una promoción de lujo en el SoHo, se llegaron a ofrecer aparcamientos por un millón de dólares.
Para ciertos compradores, la disponibilidad de un garaje se ha convertido en un servicio tan esencial como un portero 24 horas o un gimnasio de lujo. Su adquisición no se justifica por eficiencia económica, sino por la eliminación de uno de los mayores inconvenientes de poseer un coche en Nueva York: la falta de aparcamiento.
El aparcamiento gratuito en la calle es limitado, y las normativas de estacionamiento alterno obligan a mover los vehículos periódicamente para la limpieza viaria. Esto genera una rutina típicamente neoyorquina: conductores buscando desesperadamente un hueco, personas trabajando desde sus coches mientras esperan el paso de la barredora, y propietarios reorganizando sus horarios para evitar multas de 65 dólares. Incluso pagando, la solución no siempre está garantizada, ya que algunos garajes tienen listas de espera y alquilar una plaza puede costar desde varios cientos hasta 1.000 dólares al mes en áreas de alta demanda como Midtown.
Ante este panorama, han surgido nuevos negocios. Rishi Ganesh, mientras estudiaba en la Universidad de Nueva York, identificó una necesidad y en 2024 creó Valet Network, una red de aparcacoches en Brooklyn. Este servicio cobra 10 dólares por reubicar un vehículo o 15 dólares por moverlo durante la limpieza viaria y devolverlo después a su plaza. También permite a los clientes dejar las llaves antes de salir de vacaciones, con un empleado encargado de mover el coche, fotografiar su nueva ubicación y guardar las llaves de forma segura. Sydney Charlet encontró un nicho similar con su negocio “Car Sitter”, dirigido, entre otros, a agentes inmobiliarios que necesitan movilizarse constantemente por la ciudad.
Los compradores de las plazas de 250.000 dólares en Park Slope son, según la agente que las comercializa, propietarios de viviendas cercanas que ya han invertido varios millones en sus propiedades. Desde esta perspectiva, añadir otros cientos de miles de dólares por un aparcamiento puede parecer un precio razonable para no tener que buscar estacionamiento nunca más. Para el resto de la población, quedan opciones como el alquiler, los servicios de traslado de vehículos, las listas de espera o el estacionamiento en la calle. La propia Morris, vendedora de estos "apartamentos para coches", optó por una solución más drástica tras cansarse de mover su coche cada pocos días: dejó de tenerlo y ahora utiliza Uber para sus desplazamientos.