España experimenta una dualidad climática a principios de septiembre, con temperaturas que varían drásticamente en cortos periodos y distancias. Aunque la AEMET prevé días cálidos para la época, se desmarca de una ola de calor, señalando un "verano tardío" que se extiende. Este fenómeno, impulsado por el cambio climático, muestra un alargamiento de la estación estival y noches cada vez más cálidas, especialmente influenciadas por la temperatura del mar.
El pasado viernes 28 de agosto, el Puerto del Pico en Ávila registró -0,1 ºC. Para el próximo jueves 3 de septiembre, se espera que la campiña de Córdoba alcance los 43 ºC. En solo seis días, con menos de 300 kilómetros de distancia en línea recta, se observan más de 40 grados de diferencia. Este contraste ilustra cómo conviven dos ideas aparentemente opuestas: la llegada del otoño y el regreso del verano, una situación meteorológica sorprendente.
La AEMET, en su boletín del 21 de agosto, anticipaba que la primera semana de septiembre se mantendría "en torno a valores habituales". Sin embargo, para el día 27, ya se confirmaba que serían días con temperaturas "altas para la época del año" en gran parte del país. De hecho, este calor intenso podría prolongarse hasta el 20 de septiembre, lo que refleja un cambio significativo en las previsiones.
No obstante, la situación se matiza al analizar los detalles. A pesar de las menciones de temperaturas por encima de los cuarenta grados y el concepto de 'domo de calor', la AEMET ha emitido únicamente un aviso amarillo por 38 ºC en la campiña cordobesa, descartando la denominación de 'ola de calor'. Aunque no se descarta la posibilidad de que ocurra (si bien es menos probable debido al acortamiento de los días), se considera difícil.
Aun si finalmente se registran 43 ºC en algunas áreas del sur (lo cual es bastante probable), este calor no se considerará "tan extremo" como el experimentado durante las olas veraniegas. Las olas de calor en septiembre son eventos inusuales; en la Península y Baleares, solo se han registrado cuatro en toda la historia. Sin embargo, en 2016, el aeropuerto de Córdoba alcanzó los 45,4 ºC. Es importante distinguir entre un calor generalizado y los picos térmicos, siendo estos últimos lo que parece que se experimentará.
¿Está el verano extendiéndose hasta el otoño? La respuesta es afirmativa. Aunque el mes con mayor incremento de calor en comparación con los años 60 se concentra principalmente en primavera, no es raro observar cómo las influencias del verano se adentran sin dificultad hasta octubre.
Un ejemplo claro es la estación de Madrid-Retiro. Allí, lo que se consideraría el "verano climático" ha pasado de abarcar del 15 de julio al 16 de septiembre a extenderse del 11 de junio al 22 de septiembre. El inicio se adelantó 34 días y el final se retrasó 6 días. Esta tendencia es, en líneas generales, la predominante.
Por ello, se puede mantener un optimismo moderado frente a este episodio de calor. Aunque septiembre, en general, mantiene su carácter, ha experimentado un cambio significativo en las noches. Dado que la temperatura nocturna en amplias zonas del país está influenciada por la temperatura del mar, las noches cálidas se están volviendo una constante. Se ha reiterado que el Mediterráneo está en una situación delicada, y pronto se verá cuán literal es esa afirmación.