La Comisión Europea ha designado a ChatGPT como un "motor de búsqueda online muy grande" (VLOSE) según la Ley de Servicios Digitales (DSA). Esta clasificación implica un escrutinio regulatorio más estricto para el chatbot de OpenAI, dado que sus funciones van más allá de la simple conversación, abarcando capacidades de búsqueda en la web. La decisión subraya la postura de Bruselas de someter a las herramientas de IA generativa a las mismas regulaciones que a otros grandes servicios digitales.
ChatGPT irrumpió como una interfaz de texto capaz de generar respuestas, resumir documentos y asistir en la ideación. Sin embargo, en poco tiempo, esta descripción resultó insuficiente. Lo que inicialmente se percibía como un chatbot, también funciona como un punto de acceso a información, consultas y búsquedas en la web, un ámbito que Europa ha intentado regular durante años. Ahora, Bruselas ha otorgado una denominación regulatoria a esta combinación: no lo considera solo una herramienta de inteligencia artificial, sino un servicio que se ajusta a una categoría mucho más vigilada.
La Comisión Europea ha calificado a ChatGPT como un "motor de búsqueda online muy grande" (VLOSE, por sus siglas en inglés) bajo la Ley de Servicios Digitales (DSA). Esta resolución se enmarca en un paquete más amplio que también incluye a Reddit y Roblox, aunque en una categoría distinta: ambos han sido designados como "plataformas online muy grandes" (VLOP). En el caso de ChatGPT, el aspecto relevante es que Bruselas no lo ve únicamente como un chatbot de IA generativa, sino como un servicio con la capacidad de operar también en el ámbito de la búsqueda online.
La elección de la palabra "híbrido" es significativa, ya que resume la clasificación que Bruselas ha encontrado para un servicio que no opera como un buscador tradicional, pero tampoco se limita a la conversación. Según la Comisión, ChatGPT puede interactuar con las preguntas de los usuarios y responderlas, incluso cuando esa respuesta implica realizar búsquedas en la web.
Es importante destacar que esta designación no abarca a toda la compañía. La DSA no funciona como una etiqueta general que Bruselas aplica a una empresa completa. La normativa europea identifica servicios específicos y, a partir de ahí, supervisa al proveedor responsable de cada uno. En este caso, el nombre que entra en la categoría reforzada es ChatGPT, no OpenAI como una fórmula amplia para todas las actividades de la empresa. Un patrón similar se observa con Google, que no aparece como un bloque único, sino con servicios diferenciados como Search, YouTube, Play, Maps o Shopping.
La DSA es una de las principales piezas regulatorias con las que la Unión Europea ha buscado establecer normas comunes para los servicios digitales. Afecta a intermediarios, plataformas, mercados, redes sociales, tiendas de aplicaciones, servicios de alojamiento y motores de búsqueda, aunque no todos están sujetos al mismo nivel de exigencia. El reglamento fue adoptado en octubre de 2022, entró en vigor el 16 de noviembre de ese año y comenzó a aplicarse de forma general el 17 de febrero de 2024.
La DSA reserva sus obligaciones más estrictas para servicios que superan un umbral muy específico: 45 millones de usuarios mensuales en la Unión Europea. Según la lista oficial de la Comisión, ChatGPT cuenta con 159,1 millones de destinatarios activos mensuales en la UE, una cifra que lo sitúa claramente dentro del grupo de mayor alcance. La lógica europea es que una herramienta utilizada por un nicho no tiene el mismo peso que una capaz de influir en la experiencia online cotidiana de decenas de millones de personas.
A partir de la notificación, ChatGPT dispone de cuatro meses para cumplir con las obligaciones adicionales que la DSA impone a los motores de búsqueda y plataformas online muy grandes. La Comisión menciona, entre otras, la evaluación y mitigación de riesgos sistémicos derivados del propio servicio y de sus sistemas algorítmicos, con especial atención a la difusión de contenido ilegal, los efectos sobre menores, derechos fundamentales, bienestar físico y mental, procesos electorales y seguridad pública.
La DSA tampoco se presenta a ChatGPT como una amenaza abstracta. La Comisión ya ha anunciado sanciones bajo esta norma contra servicios como X, por incumplimientos relacionados con obligaciones de transparencia, y contra Temu y AliExpress, por expedientes vinculados a riesgos en sus plataformas de comercio electrónico. El marco europeo ya se está aplicando con consecuencias económicas relevantes.
La designación de ChatGPT ofrece una lectura más amplia que el propio plazo de cuatro meses. Europa está señalando que las herramientas de IA generativa no están exentas de las reglas que ya aplica a los grandes servicios digitales cuando su escala y sus funciones se asemejan demasiado a las de estos.