España: El Dilema de la Dieta Mediterránea Frente al Auge de los Ultraprocesados

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España, cuna de la dieta mediterránea, enfrenta un preocupante aumento en el consumo de alimentos ultraprocesados, los cuales han triplicado su aporte calórico desde 1990. Este fenómeno coincide con altas tasas de sobrepeso infantil y adulto, evidenciando una desconexión entre la percepción de una dieta saludable y la realidad de los hábitos alimenticios actuales. La situación se agrava por el coste de la dieta mediterránea y la ineficacia de las regulaciones existentes.

En 1990, el INE inició una serie de encuestas a 20.000 hogares españoles para comprender sus hábitos de compra de alimentos, repitiéndolas en 2000 y 2010. La encuesta de 2020 se pospuso debido a la pandemia. Aunque no eran encuestas de nutrición per se, ofrecían una visión profunda de los hogares españoles. Gracias a estos estudios, se reveló que en 1990 los alimentos ultraprocesados representaban el 11% de las calorías adquiridas, una cifra que ascendió al 31,7% en 2010, constituyendo el 80,4% de todos los azúcares añadidos.

El país que ha sido un referente mundial en la "dieta mediterránea" parece haber perdido el rumbo en sus hábitos alimenticios. No obstante, existen indicios claros de lo que está sucediendo. A nivel global, una serie de investigaciones publicadas por The Lancet a finales de 2025 arrojaron luz sobre el mercado internacional de los ultraprocesados. Las ventas globales de estos productos se incrementaron de 1,5 a 1,9 billones de dólares entre 2009 y 2023. Las ocho corporaciones más grandes del sector controlan el 42% del mercado, y solo Coca-Cola, PepsiCo y Mondelez invirtieron 13.200 millones de dólares en publicidad en 2024, una cifra casi cuatro veces superior al presupuesto operativo de la OMS.

Existen datos alarmantes que refuerzan esta preocupación. Por ejemplo, en el ranking europeo de sobrepeso infantil, países como Chipre (42%), Italia (37%), Grecia (37%), España (34%) y Portugal (31%) ocupan los primeros puestos, superando la media europea del 25%. Resulta paradójico que muchos de estos países sean de tradición mediterránea. Aunque España ha mostrado una ligera mejoría, registrando un 36,1% de exceso de peso en niños de 6 a 9 años en 2023, frente al 40,6% de 2019, es evidente que algo no está funcionando correctamente.

En la población adulta, la situación es aún más grave, con un 55,8% de exceso de peso. Una de las razones más evidentes, según la OCU, es que la dieta mediterránea es más costosa. Tras analizar los precios de 105 alimentos en 41 cadenas de supermercados, se concluyó que una dieta "saludable" (con un 8% de ultraprocesados) cuesta 34,6 euros más al mes por persona que una dieta "convencional" (con un 33% de ultraprocesados).

La disminución en el consumo de productos esenciales como el aceite de oliva y, especialmente, el pescado (que ha caído un 36%), sugiere que, a pesar de la falta de datos recientes, los ultraprocesados están ganando terreno. A pesar de esta realidad, no se están tomando medidas contundentes. De hecho, en mayo de 2026, el Congreso rechazó considerar una propuesta de ley para regular la publicidad de alimentos poco saludables dirigida a menores. Aunque se realizan esfuerzos y se dan pequeños pasos, el país sigue operando bajo normativas de 2005, las cuales, a la luz de los resultados, son insuficientes. Llevamos años perdiendo una batalla que ni siquiera nos dignamos a reconocer plenamente.