Shinjuku, Tokio, Impulsa Medidas para Restringir Alquileres Turísticos por Quejas Vecinales

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El distrito tokiota de Shinjuku, conocido por su vibrante vida nocturna y atractivos turísticos, enfrenta un aumento de quejas por parte de sus residentes debido al impacto de los alquileres turísticos. Ante la creciente preocupación por el ruido, la gestión de residuos y el comportamiento de los visitantes, las autoridades locales planean modificar su normativa para restringir los alojamientos tipo minpaku, especialmente aquellos ubicados en zonas residenciales y cercanas a escuelas. Esta iniciativa busca equilibrar el turismo con la calidad de vida de los casi 350.000 habitantes del distrito.

Las calles de Shinjuku, uno de los distritos de Tokio, con sus intensos neones, imponentes torres y animada vida nocturna en Kabukichō, lo han convertido en un polo de atracción para turistas de todo el mundo. Estos visitantes se hospedan en la zona para explorar la ciudad y sus alrededores, incluyendo el Shinjuku Gyoen o el Palacio Imperial. No obstante, una parte de estos viajeros que utilizan pisos turísticos han sido objeto de quejas por descuidar la basura, generar ruido excesivo y fumar en lugares no permitidos, lo que ha agotado la paciencia de los casi 350.000 residentes japoneses del distrito. Por esta razón, el gobierno local ha decidido iniciar una campaña contra los alquileres privados, conocidos como minpaku, que operan de forma similar a Airbnb.

La intención de las autoridades de Shinjuku no es eliminar completamente los alquileres turísticos, sino modificar su normativa para limitar la presencia de aquellos más problemáticos. El enfoque se centrará en los alojamientos situados en áreas residenciales, cerca de instituciones educativas y puntos de interés, con el fin de mitigar su impacto en la vida diaria de los vecinos. En solo un año, se han registrado más de 1.300 quejas relacionadas con las molestias causadas por los turistas.

Para lograrlo, las autoridades planean modificar su ordenanza actual. En octubre, se llevará a cabo una consulta pública para recoger propuestas, y se espera que para febrero se presente un borrador de la nueva normativa. Aunque se consideró la opción de revocar licencias de los operadores más conflictivos, las autoridades reconocen que esta medida no sería una solución definitiva. Un funcionario de Shinjuku explicó a The Japan Times que, a pesar de las acciones drásticas contra operadores que incumplen las normas, el número de quejas se mantiene, lo que justifica la decisión de modificar la ordenanza. De hecho, desde finales de 2025, el distrito ha suspendido las licencias de cinco operadores y 15 alojamientos turísticos, pero las quejas por suciedad y ruido persisten.

Actualmente, se estima que en Shinjuku operan 3.749 minpaku, que incluyen desde el alquiler de habitaciones en viviendas habitadas hasta apartamentos y casas unifamiliares completas. Esta cifra es considerable, especialmente si se compara con los 1.366 anuncios de este tipo que el distrito sumaba en 2022, según la prensa nipona. A pesar de tener una población de poco más de 350.000 habitantes, Shinjuku concentra aproximadamente el 10% de los 42.000 minpaku que operan en todo Japón.

Aún es prematuro determinar el alcance total de estas medidas, pero las proyecciones iniciales sugieren que la modificación de la ordenanza podría afectar a cerca de la mitad de los casi 3.800 alojamientos privados en Shinjuku. Otra incógnita es si Shinjuku será el único distrito en implementar estas restricciones o si su ejemplo se extenderá a otras ciudades japonesas donde la masificación turística ya es motivo de debate. De hecho, localidades como Fujiyoshida o Fujikawaguchiko ya han tomado acciones para reducir el impacto del turismo.

Además de Shinjuku, existen numerosos minpaku en otras regiones de Japón. A fecha de 15 de julio, se calculaba que más de 42.000 estaban en funcionamiento en todo el país, lo que representa un aumento de 1.325 respecto a mayo y 8.500 en comparación con el año anterior, según The Japan Times. Esta proliferación está directamente relacionada con el incremento del flujo turístico en Japón. Solo en 2025, el país recibió 42 millones de visitantes, una cifra récord que lo acerca a su meta de 60 millones para 2030.

Gran parte de esta afluencia de viajeros extranjeros es gestionada por los minpaku, que registraron 1,75 millones de pernoctaciones entre abril y mayo, un 33% más que en el mismo período del año anterior. Aproximadamente el 60% de estas pernoctaciones se concentraron en la prefectura de Tokio. Este auge llevó a las autoridades japonesas a intentar regular estos servicios en 2018. En algunos distritos, la apertura de alojamientos minpaku está controlada, permitiendo su operación solo ciertos días de la semana o con un límite de noches al año. De hecho, en el distrito de Shinjuku se considera reducir el límite máximo de 180 a 120 días de operación al año.

Entre marzo de 2025 y 2026, las autoridades registraron 1.334 quejas, la mayoría relacionadas con visitantes que no gestionaban adecuadamente la basura o fumaban en zonas prohibidas. Incluso se han reportado casos más graves, como allanamientos. Estas críticas resuenan con las de los habitantes de otras regiones de Japón que también sufren los efectos de la masificación turística. Sin embargo, no todas las poblaciones experimentan la situación de la misma manera; por ejemplo, en el distrito de Setagaya, Tokio, se está evaluando la posibilidad de que algunos minpaku puedan aumentar el número de jornadas de operación al año.