La empresa valenciana Cecotec, conocida por sus electrodomésticos, anuncia su incursión en el mercado de la construcción de viviendas. Mediante una alianza con Casas inHAUS, la compañía aspira a producir hasta 6.000 casas prefabricadas al año antes de 2030, posicionándose como un actor relevante en la construcción industrializada en Europa y buscando abordar la escasez de vivienda y los altos costes de construcción en España.
En 2019, cuando se mencionaba a Cecotec, se hacía alusión a un catálogo de más de 700 productos, lo que se consideraba solo el principio de su expansión. Efectivamente, la empresa trascendió del pequeño electrodoméstico, con sus robots aspiradores Conga y los robots de cocina Mambo, para incursionar en el gran electrodoméstico y los colchones en 2021. Solo cinco años después, la compañía originaria de Quart de Poblet, y ahora con sede en Alfafar, da un paso más: la fabricación de casas. Y no pocas, ya que aspira a producir hasta 6.000 viviendas al año antes de 2030, convirtiéndose en un 'constructor' de envergadura.
Cecotec no parte de cero en esta nueva aventura; ha adquirido participación en el capital de Casas inHAUS, y de esta alianza surgirá una gigafactoría con la capacidad de alcanzar dichas cifras de producción. Un detalle importante que ninguna de las empresas ha especificado oficialmente es el monto de la operación ni el porcentaje de la participación, aunque se ha solicitado esta información a Cecotec. Este dato no es trivial, ya que se desconoce si Cecotec obtendrá una posición mayoritaria, minoritaria o un porcentaje simbólico, lo que implica no saber quién ostentará el control.
Pero, ¿cómo funcionará la construcción de casas? Cecotec se enfocará en la producción masiva de casas prefabricadas, con una capacidad de 500.000 metros cuadrados anuales, lo que la convertiría en una de las plantas de construcción industrializada de casas más grandes de Europa. Para ponerlo en perspectiva, en 2023 se construyeron casi 140.000 viviendas de obra nueva en España, según datos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible recogidos por Idealista. Si Cecotec e inHAUS cumplen su objetivo, una sola planta podría fabricar casi el 5% de todas las viviendas que se visan en España.
Este giro hacia la vivienda sigue el estilo característico de Cecotec, que nunca inicia desde cero, sino que se alinea con la estrategia de la empresa valenciana: identificar un sector con necesidades, ingresar a través de una filial especializada (como en el caso de los electrodomésticos, con diseño en Valencia y producción en China) y escalar rápidamente mediante altos volúmenes y precios competitivos. Esta fórmula ha demostrado ser exitosa con los electrodomésticos; según datos de Market Vision, la facturación de Cecotec se ha multiplicado por 20 en solo siete años, superando los 500 millones de euros por segundo ejercicio consecutivo, de acuerdo con Valencia Plaza.
De hecho, la empresa no es ajena al sector de la vivienda; en 2022, lanzó su división promotora y arquitectónica, CecoHomes, con proyectos en su cartera como Nautilus en Dénia o Natura Living Club en Torrent. Esta gigafactoría con Casas inHAUS representa la versión a escala industrial de la misma estrategia, pasando de ser un promotor de proyectos específicos a un fabricante a gran escala.
La incursión de Cecotec en este sector se da en un momento y lugar oportunos. España enfrenta una escalada significativa en los precios de la vivienda, desalineada con los salarios. Una de las razones principales es el déficit en el parque inmobiliario. Analizando más a fondo, los costes de construcción también son un factor: el precio del suelo urbano ha aumentado solo un 15,5% en la última década, mientras que los costes directos de construcción han subido considerablemente: un 19% en 2021, un 12,7% en 2022, y nuevamente un 4,2% en 2024 y un 5,46% en 2025, según el índice de ACR. Detrás de este incremento se encuentra la escasez de mano de obra cualificada, como explica la constructora. Aquí es donde la construcción industrializada ofrece ventajas significativas: la mayor parte del proceso constructivo se realiza en una nave, protegida de las inclemencias del tiempo, a diferencia de la obra tradicional. Esto resulta en condiciones laborales más atractivas para captar personal, además de la mayor velocidad de construcción.
Además, el proyecto ha recibido el respaldo institucional de la Generalitat, según Valencia Extra, que busca convertir el problema social de la vivienda en una oportunidad para la reindustrialización. Como declaró Susana Camarero, vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad de la Generalitat Valenciana, "La Comunitat Valenciana está demostrando que es posible convertir el desafío de la vivienda en una oportunidad para crear empleo, atraer inversión y fortalecer nuestro tejido industrial".
En cuanto al método de "construcción", se empleará un sistema de ensamblaje de industrialización de grado 6, lo que significa que el 95% de la estructura (incluyendo estructura, baños, cocinas, fachada) y los acabados se completarán en un entorno controlado de fábrica, antes de ser transportados al terreno. De esta manera, el proceso constructivo se reduce a aproximadamente tres meses.
Sin embargo, existen consideraciones importantes: la velocidad de fabricación probablemente no será el principal obstáculo. El verdadero cuello de botella radica en la disponibilidad de suelo, la burocracia y la obtención de licencias. Respecto a su cartera de productos, podrán construir desde viviendas unifamiliares hasta edificios plurifamiliares e incluso hoteles.
El reto de la vivienda es considerable. La información disponible proviene de un comunicado corporativo con intenciones, no de un proyecto real con licencias, suelo o una hoja de ruta definitiva. Es relevante recordar un antecedente verificable de Cecotec: la OCU ha registrado más de 1.100 reclamaciones contra la marca, algunas por fallos en la tapa de su robot Mambo, incidentes que incluso motivaron una recogida de firmas dirigida al Ministerio de Consumo. Es crucial detenerse un momento en la diferencia de escala del problema. Si un robot Conga se avería, en el peor de los casos, el consumidor se enfrentará a una disputa con el servicio técnico y a la pérdida de la inversión. Esto es molesto, pero limitado.
Si una casa presenta defectos, la situación es completamente diferente: la normativa de edificación en España establece una responsabilidad de 10 años por daños estructurales (en contraste con los tres años habituales para un electrodoméstico), lo que implica no solo un problema más costoso y complejo de resolver para la persona afectada, sino también una garantía y un producto más complejos con implicaciones a mucho más largo plazo. Si bien este historial de quejas no es directamente extrapolable al sector de la vivienda, donde Casas inHAUS cuenta con 14 años de experiencia en construcción modular, sí invita a reflexionar si el mismo instinto de crecimiento rápido y a gran escala de la marca funcionará igualmente cuando lo que está en juego ya no es un electrodoméstico, sino una casa, sujeta a exigencias de seguridad y garantías significativamente superiores.