Una innovadora misión conjunta de Sceye y SoftBank Corporation ha logrado un hito significativo: un dirigible propulsado por energía solar, equipado con una antena de telecomunicaciones, ha cruzado el Océano Pacífico. Este exitoso vuelo de prueba demuestra el potencial de las plataformas de gran altitud (HAPS) para proporcionar banda ancha móvil desde la estratosfera, abriendo nuevas posibilidades para la conectividad en áreas remotas y entornos de desastre, complementando las infraestructuras terrestres y satelitales.
Las antenas de telefonía móvil se instalan estratégicamente para asegurar una trayectoria directa y minimizar las interferencias, a menudo en azoteas, torres de telecomunicaciones o en elevaciones orográficas. Su objetivo es superar obstáculos y mantener una densidad de tráfico adecuada. Inspirándose en esta lógica, la empresa aeroespacial estadounidense Sceye ha llevado sus plataformas de antenas a la estratosfera, logrando en un vuelo de prueba cruzar el Pacífico desde Estados Unidos hasta Japón.
Sceye, especializada en plataformas de gran altitud (HAPS) para telecomunicaciones y monitoreo ambiental en tiempo real, no está sola en este proyecto; cuenta con la colaboración de la japonesa SoftBank Corporation.
Ambas compañías han confirmado el éxito de la misión Service Test 1 (ST1), en la que un dirigible propulsado por energía solar transportaba SceyeCELL, una antena de telecomunicaciones diseñada para ofrecer banda ancha móvil directamente a dispositivos estándar desde la estratosfera.
La culminación exitosa de esta misión representa un avance crucial hacia la implementación comercial de estas plataformas como infraestructuras operativas para las telecomunicaciones estratosféricas. Mikkel Vestergaard Frandsen, fundador y CEO de Sceye, explica que este vuelo transpacífico demuestra la posibilidad de transformar la estratosfera en una capa de infraestructura viable, añadiendo capacidad de telecomunicaciones en una era donde la inteligencia artificial y la computación en la nube demandan un ancho de banda adicional.
Según ambas empresas, una de sus HAPS puede cubrir un área equivalente a la de 500 torres de antenas móviles terrestres. Desde la perspectiva de la infraestructura de telecomunicaciones, las HAPS se posicionan entre las antenas terrestres y las redes satelitales: ofrecen mayor cobertura que las primeras y son más económicas que las segundas. Esto facilita la creación de arquitecturas híbridas, particularmente útiles en zonas rurales, marítimas o en regiones afectadas por catástrofes donde las infraestructuras tradicionales se han deteriorado.
SoftBank Corp. ha invertido en comunicaciones estratosféricas durante varios años, y en 2025 invirtió en Sceye y sus soluciones estratosféricas para complementar sus torres terrestres y satélites. Ya han realizado varias pruebas, como en abril de este año, cuando su HAPS SE2 recorrió más de 10.000 kilómetros en la estratosfera desde Nuevo México hasta la costa de Brasil, permaneciendo varios días sobre su área de operación para evaluar el rendimiento en este tipo de misiones.
Esta reciente prueba conjunta es más que un simple ensayo de vuelo; es una demostración de la capacidad de Sceye para posicionar y operar una plataforma en la estratosfera con la infraestructura de red móvil de SoftBank.
En la misión, la aeronave viajó desde Nuevo México hasta Japón en su vuelo sobre el Pacífico, completando exitosamente un trayecto de más de 15.000 kilómetros por la estratosfera durante 13 días, tras su despegue el 9 de agosto. Durante ese periodo, permaneció dentro del espacio aéreo japonés por más de siete días, donde realizó diversas pruebas de demostración. Estas incluyeron funcionar como una antena móvil estratosférica para enviar y recibir mensajes de texto, acceder a internet, realizar streaming, efectuar llamadas de voz, llamadas de emergencia para catástrofes a gran escala y comunicación con drones. Además, la plataforma integra un centro de datos en miniatura capaz de procesar la información completamente a bordo, sin necesidad de enviarla a la nube, logrando un tiempo medio de ida y vuelta de las respuestas de 68 milisegundos.
Sin embargo, aún quedan aspectos por definir. La información sobre rendimiento, latencia o equivalencia con antenas terrestres proviene de las propias empresas, ya que aún no existen auditorías técnicas independientes o terceros que confirmen estas cifras mediante pruebas imparciales. Además, se desconocen parámetros importantes como el consumo energético real, la degradación de los paneles solares, el coste por usuario o el marco regulatorio necesario para que estas plataformas operen de forma continua y permanente en el espacio aéreo compartido con la aviación comercial. A pesar de estas incógnitas, se considera un prometedor paso adelante.