El Precio de la Vivienda en España: Una Brecha Regional que se Duplica desde la Pandemia

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El precio de la vivienda es la principal preocupación de los españoles, superando a la economía o el empleo. Aunque las ventas disminuyen, el coste por metro cuadrado sigue en aumento, dificultando el ahorro familiar. Un estudio reciente revela cómo la disparidad de precios entre las comunidades autónomas se ha duplicado desde 2019, mostrando una realidad muy distinta según la región.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha constatado repetidamente que la principal inquietud de los españoles es el precio de la vivienda, por encima de la situación económica, el desempleo, la migración, la corrupción o la sanidad. A pesar de una disminución en las ventas de propiedades respecto al año anterior, el valor por metro cuadrado continúa su ascenso, mermando la capacidad de ahorro de las familias y exacerbando el hacinamiento. De hecho, un número creciente de jóvenes considera las herencias como la única vía factible para adquirir una vivienda propia.

Sin embargo, el incremento del coste de la vivienda no se experimenta de manera uniforme en todo el territorio nacional; de hecho, la disparidad entre regiones se ha acentuado desde el inicio de la pandemia. Es intuitivo que el mercado inmobiliario balear, influenciado por el turismo, la presencia de expatriados y la limitada disponibilidad de suelo edificable, difiere sustancialmente del extremeño, presentando una situación muy distinta a la de comunidades como Extremadura o Castilla y León.

Lo que no es tan evidente es cuantificar la magnitud de estas diferencias regionales en España y cómo han evolucionado en los últimos años. Un informe de El Periódico ha abordado precisamente este análisis, comparando los precios por metro cuadrado en las comunidades autónomas durante el primer semestre de 2019 con los del mismo periodo de 2026. Este ejercicio permite calcular la trayectoria del mercado y, lo más relevante, cómo ha cambiado la brecha entre las distintas comunidades.

El estudio ha revelado que, si bien la cotización del metro cuadrado residencial ha aumentado en todo el país, no lo ha hecho a la misma velocidad. Existe una zona de España donde el precio medio de la vivienda se ha disparado más de un 60% en los últimos seis años, mientras que en otra el incremento apenas supera el 30%.

Los casos más extremos, según datos del Consejo General del Notariado citados por El Periódico, son los de las Islas Baleares y Extremadura. En la región insular, la vivienda se ha encarecido de media un 76,9% desde la pandemia, una cifra muy superior al 28,1% registrado en Extremadura. Estos no son los únicos datos; Baleares y Extremadura ofrecen los ejemplos más dispares, pero entre ellos existe una amplia gama de porcentajes que demuestran que, aunque la vivienda se encarece en toda España, no todas las regiones soportan este ciclo alcista de la misma manera.

En la Comunidad de Madrid, el incremento desde 2019 ha sido del 70,8%, en Cantabria del 65,8%, y en Canarias y la Comunidad Valenciana se sitúa en torno al 64,4%. En el extremo opuesto de la tabla se encuentran Castilla y León, con un aumento del 33%, Navarra (33,4%) y Aragón (33,9%).

¿Cómo se traduce esto en términos económicos? Los porcentajes ayudan a comprender las tendencias, pero los compradores están más interesados en los precios concretos. Al analizar estos, las diferencias entre regiones se vuelven aún más evidentes. En la primera mitad de 2019, un comprador pagaba de media 571 €/m2 en Extremadura y 2.416 €/m2 en Baleares, lo que suponía una brecha de 1.899 euros. Actualmente, en la primera comunidad el metro cuadrado se paga de media a 731 euros, y en la segunda a 4.273, lo que ha ampliado la diferencia a 3.542 euros, casi el doble.

Esta disparidad se debe a las particularidades de cada mercado regional, como la presión generada por el desequilibrio entre oferta y demanda, las posibilidades de construcción o el perfil de los compradores. En Baleares, un factor crucial son los alquileres turísticos. Cristina Arias, de Tinsa, explica que "las regiones con mayores subidas sufren de fuertes restricciones en la oferta de vivienda. A esto se suma una elevada demanda de vivienda vacacional, lo que genera mayor competencia por los inmuebles disponibles y presiona los precios al alza con más fuerza que en el interior peninsular".

Otros factores que influyen en esta ecuación incluyen el desequilibrio salarial regional. Al fin y al cabo, las distintas autonomías no solo se distinguen por la cotización del metro cuadrado, sino también por el importe medio de sus salarios.