Durante la reciente edición de la IFA, la feria tecnológica europea, la presencia masiva de robots humanoides chinos generó una mezcla de asombro y revelación. Aunque su agilidad y estabilidad en demostraciones como combates de boxeo fueron impactantes, se descubrió que estos complejos autómatas aún requieren control humano directo, operando más como marionetas avanzadas que como entidades autónomas. Sin embargo, los avances en inteligencia artificial prometen un futuro donde estos robots puedan tomar decisiones por sí mismos.
He seguido de cerca el desarrollo de robots humanoides a través de numerosos artículos y videos, observando desde prototipos que se preparan para escalar el Everest hasta aquellos que superan récords de velocidad o realizan coreografías complejas. Sin embargo, mi primera experiencia en persona con estos dispositivos fue una combinación de asombro y, a la vez, cierta desilusión. La semana pasada, en la IFA, la feria tecnológica más grande de Europa, me sorprendió la proliferación de stands de empresas de robótica. Todas las principales compañías chinas del sector, como Unitree, Galbot, Agibot y UBTech, exhibían sus creaciones, ofreciendo espectaculares demostraciones.
El stand de Unitree fue uno de los más concurridos en el pabellón 25, gracias a sus shows de robots que se realizaban aproximadamente cada hora. Presencié un Unitree G1 bailando y, poco después, un combate de boxeo entre dos unidades. Aunque había visto videos de este mismo robot realizando hazañas más impresionantes, la experiencia en vivo fue distinta.
La agilidad y la naturalidad de sus movimientos, muy similares a los humanos, son notables, pero lo que más me impactó fue su estabilidad. A pesar de recibir golpes y ejecutar patadas voladoras, ninguno de los robots llegó a caerse; si tropezaban, siempre lograban estabilizarse y continuar la pelea. Cabe mencionar que fallaban bastantes golpes. Recorriendo el pabellón 25, también encontré otros robots como el Booster K1 jugando al fútbol, el Galbot G1 atendiendo una tienda de bebidas y el perro robot con ruedas de Agibot subiendo escaleras con facilidad. Todo era muy espectacular, pero mi entusiasmo disminuyó ligeramente al descubrir la realidad detrás de estas demostraciones.
Los robots humanoides a menudo generan inquietud, e incluso miedo, en muchas personas. Las bromas, a veces no tan bromas, sobre robots que nos atacan o se rebelan para esclavizarnos son ya parte de la conversación. Sin embargo, la realidad actual dista mucho de ese escenario. Todos los robots que vi en la IFA eran controlados por personas con mandos a distancia. No se ocultaban; estaban junto a los robots que manejaban, pulsando botones como si estuvieran operando un personaje de videojuego.
En esencia, no dejan de ser marionetas por radiocontrol; muy complejas, pero marionetas al fin y al cabo. Aunque es impresionante que una máquina pueda realizar saltos y patadas voladoras al estilo Kung-fu, por el momento son incapaces de hacerlo de forma autónoma. Todos los robots que vemos en eventos, realizando coreografías espectaculares, o los que trabajan en fábricas realizando tareas repetitivas, están siendo controlados o siguiendo movimientos preprogramados. Esto no se limita a las empresas chinas. Hace unos meses, la empresa 1X presentó la idea de un robot mayordomo que haría todo en casa, pero al lanzar su robot Neo, se reveló que no es 100% autónomo, sino que es controlado por una persona con gafas de realidad virtual y mandos.
Que los robots necesiten ser controlados hoy no significa que siempre será así. El entrenamiento de modelos de inteligencia artificial avanza rápidamente, y lo mismo ocurre con la robótica. Unitree anunció esta misma semana el desarrollo del primer humanoide impulsado por un modelo en tiempo real. Se llama UnifoLM-X2-1.0 y es capaz de planificar y tomar decisiones de forma totalmente autónoma. Como era de esperar, en el video de presentación se le mostró peleando contra un humano. Este robot no responde a órdenes directas, sino que estudia los movimientos del oponente para decidir cómo atacar o protegerse.
En una entrevista, el CEO de 1X, Bernt Bornich, afirmó que la teleoperación no es un parche temporal para él, sino una parte fundamental del entrenamiento de los robots. La idea es que aprendan de nuestros movimientos para ganar autonomía hasta alcanzar lo que denomina la "AGI física". Si el ritmo de estos anuncios se mantiene, no sería extraño que la próxima vez que visite la feria IFA, los robots ya no estén acompañados de una persona con un mando. Puede que sigan fallando golpes o tropezando, pero al menos estarán decidiendo por sí mismos cómo hacerlo. Quizás en ese momento empiece a preocuparme.